18 versículos para leer en pareja, uno por día
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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Buena parte de lo que la Biblia dice a las parejas está en textos escritos para comunidades en conflicto. 1 Corintios 13:5 describe un amor que no se irrita ni piensa el mal, Efesios 4:2 pide paciencia y soportarse mutuamente, y Proverbios 17:1 prefiere un bocado seco en paz a una casa de contienda.
Pocos textos de la Biblia se escribieron para parejas. La mayoría de los versículos de esta lista iba dirigida a iglesias enteras — gente que tenía que aprender a convivir sin destruirse. Funciona bien para dos por la misma razón que funcionaba para cincuenta.
Hay una escena que resume el tema: Pablo le escribe a una iglesia y, en mitad de la carta, les pide por su nombre a dos mujeres que vuelvan a entenderse. Sus nombres quedaron en el texto para siempre. Sirve de recordatorio de que el desacuerdo entre personas cercanas no es una anomalía espiritual — es rutina, y tiene solución.
La lista está hecha para leerla juntos, de a uno. Empiecen por los que hablan de la palabra, que es donde empieza casi toda discusión de pareja.
Los 18 versículos, uno a uno
4La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sinrazón, no se ensancha;
5No es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal;
Los cuatro negativos del segundo verso — no es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal — son exactamente los cuatro que tumban parejas. Léanlo cambiando "la caridad" por el propio nombre y vean dónde se traba.
Leer el capítuloMEJOR es un bocado seco, y en paz, que la casa de contienda llena de víctimas.
Un proverbio que compara cenas: un bocado seco en paz contra una casa de contienda llena de víctimas. El clima de la casa vale más que su nivel — y ninguna pareja necesita más de una semana para comprobarlo.
Leer el capítuloPanal de miel son los dichos suaves: suavidad al alma y medicina á los huesos.
La comparación es doble: suavidad al alma y medicina a los huesos. La palabra suave se describe como algo que le hace bien al cuerpo — cosa que reconoce cualquiera en una relación tensa.
Leer el capítuloManzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene.
El elogio no es a la frase correcta, sino a la palabra dicha "como conviene". Muchas conversaciones importantes fracasan por haberse sacado cansados, tarde o delante de gente.
Leer el capítulo2Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
3Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
El verbo es soportar, y viene junto a "solícitos á guardar" — trabajo activo. La unidad que describe no es un estado que se alcanza: es algo que hay que vigilar.
Leer el capítuloVestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
La palabra usada es vestíos: te lo pones, como la ropa, antes de salir del cuarto. Sugiere que esas actitudes se eligen por la mañana, no se generan en medio de la discusión.
Leer el capítulo8Y finalmente, sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;
9No volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.
La instrucción práctica está en la segunda parte: no volver mal por mal ni maldición por maldición. Es el punto exacto en que una discusión de pareja deja de tratar del asunto original.
Leer el capítulo1POR tanto, si hay alguna consolación en Cristo; si algún refrigerio de amor; si alguna comunión del Espíritu; si algunas entrañas y misericordias,
2Cumplid mi gozo; que sintáis lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa.
"Sentir lo mismo" no es estar de acuerdo en todo. En su contexto es querer lo mismo — lo que permite discrepar mucho sobre el camino sin volverse adversarios.
Leer el capítulo2A Euodias ruego, y á Syntychê exhorto, que sientan lo mismo en el Señor.
3Asimismo te ruego también á ti, hermano compañero, ayuda á las que trabajaron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también, y los demás mis colaboradores, cuyos nombres están en el libro de la vida.
Las dos mujeres que Pablo nombra aquí quedaron en la Biblia por un desacuerdo. Y fíjate en la petición siguiente: llama a alguien de fuera para que las ayude. No todo desencuentro se resuelve a solas.
Leer el capítulo5Mas el Dios de la paciencia y de la consolación os dé que entre vosotros seáis unánimes según Cristo Jesús;
6Para que concordes, á una boca glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.
La concordia se le pide a Dios, no se le exige a la otra persona. Es un buen sitio por donde empezar cuando los dos ya lo intentaron por su cuenta y no salió.
Leer el capítuloResta, hermanos, que tengáis gozo, seáis perfectos, tengáis consolación, sintáis una misma cosa, tengáis paz; y el Dios de paz y de caridad será con vosotros.
Una despedida de carta convertida en lista de verificación: gozo, perfección, consolación, sentir una misma cosa, paz. Bastante corta para volverse hábito de fin del día.
Leer el capítuloOtra vez os digo, que si dos de vosotros se convinieren en la tierra, de toda cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.
El texto habla de dos personas que se convienen antes de pedir. La coincidencia va primero — lo que ya es trabajo suficiente para una pareja en muchos asuntos.
Leer el capítuloEngrandeced á Jehová conmigo, y ensalcemos su nombre á una.
La invitación es a hacerlo juntos: engrandecer conmigo, ensalzar a una. Es el versículo para empezar a orar de a dos cuando ninguno de los dos sabe muy bien cómo.
Leer el capítulo24Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;
25Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.
La parábola no promete buen tiempo: promete la casa en pie. Y la diferencia entre las dos construcciones no está en lo que se oyó, sino en lo que se hizo.
Leer el capítulo1Y AL tercer día hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.
2Y fué también llamado Jesús y sus discípulos á las bodas.
La escena que abre los milagros de Jesús es una boda en Caná, y lo que la desencadena unos versículos después es un apuro doméstico: se acabó el vino. Ahí es donde la Biblia elige empezar.
Leer el capítuloNinguno vió jamás á Dios. Si nos amamos unos á otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros:
La afirmación es atrevida: nadie vio jamás a Dios, y el amor entre personas es donde él se vuelve visible. Pone la convivencia de ustedes bastante más alto que un asunto privado.
Leer el capítuloYo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.
Una sola línea, dicha por ella, y la segunda mitad va sobre ser deseada. Sirve de recordatorio de que el deseo mutuo es asunto bíblico, y no solo permitido.
Leer el capítuloAsí sirvió Jacob por Rachêl siete años: y pareciéronle como pocos días, porque la amaba.
Siete años que le parecieron pocos días. La frase suele leerse como romántica; también es la definición más exacta de una espera que vale la pena.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué versículo puede leer una pareja cada día?
2 Corintios 13:11 es el más práctico: gozo, consolación, sentir una misma cosa y paz, todo en una frase. Salmos 34:3 funciona bien para empezar a orar de a dos, y Colosenses 3:12 da una lista corta de actitudes para vestirse por la mañana.
¿Qué dice la Biblia sobre las discusiones de pareja?
Trata el desacuerdo como algo normal y resoluble. Filipenses 4:2-3 registra a dos mujeres en conflicto dentro de la iglesia y pide ayuda de un tercero para reconciliarlas. 1 Pedro 3:9 da la instrucción más concreta: no volver mal por mal.
¿Cómo orar en pareja?
Empiecen corto y juntos. Salmos 34:3 invita a ensalzar a una, y Mateo 18:19 habla de dos personas que se convienen antes de pedir — la parte de convenirse suele ser la más trabajosa. Un versículo leído en voz alta por noche ya es comienzo suficiente.
¿Una pareja debe resolverlo todo sola?
Filipenses 4:3 sugiere que no: Pablo pide que alguien de confianza ayude a dos personas a entenderse. Buscar acompañamiento — pastoral, de pareja o terapéutico — no es señal de fracaso, y la Biblia no trata el pedir ayuda como debilidad.
Una oración para llevar
Señor, haz de nosotros dos un equipo y no dos adversarios educados. Enséñanos a hablar en el momento justo y a callar cuando la palabra solo sirve para ganar. Que nuestra casa sea un lugar donde los dos descansen. Amén.