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Cómo producimos nuestro contenido

El proceso entero, incluido el papel de la inteligencia artificial — porque esconderlo sería lo único aquí que valdría una penalización.

Dónde entra la IA y dónde no

La inteligencia artificial participa en la producción de este contenido. Decir que no sería mentira, y omitirlo sería peor: es exactamente lo que las directrices de spam de Google describen como contenido producido a escala sin valor propio. Lo que nos separa de eso no es la ausencia de la herramienta — es lo que le pasa a cada pieza después de que existe el borrador, y eso es lo que describe esta página — con detalle suficiente para que discrepes del proceso, y no solo confíes en él.

La IA se usa en la redacción de borradores y en la estructuración de piezas a partir de un plan editorial escrito por nosotros — el asunto, el ángulo, las referencias a discutir y el público de cada pieza se deciden antes, por personas. Ninguna pieza sale publicada tal como quedó el borrador.

Lo que la IA nunca hace

  • Escribir el texto bíblico. Ninguna pieza escribe la redacción de un versículo: declara la referencia, y el texto se busca en la edición que el sitio publica al generar la página.
  • Decidir una posición doctrinal. Donde las tradiciones divergen, la nota la escribe quien firma la pieza, y la política de no arbitrar es fija.
  • Firmar. Autor y revisor son siempre dos personas, con nombre y perfil propio.
  • Publicar sin pasar por la revisión humana de esa pieza concreta.

Revisión humana, pieza a pieza

Cada pieza la lee entera una persona que no es quien la escribió, y los dos papeles se invierten en la pieza siguiente. La revisión no es una lectura de estilo: comprueba si la pieza afirma lo que el pasaje citado sostiene de hecho, si el comentario describe el texto que esa edición publica, y si el asunto exigía un aviso — de divergencia entre tradiciones o de salud — que el borrador no traía.

Ver quiénes escriben

Comprobación de referencias, edición por edición

Es el paso que más trabajo da y el que más errores evita. La numeración de los versículos difiere entre las ediciones que publicamos: en los Salmos, la numeración de la Vulgata y la hebrea van con un capítulo de diferencia a lo largo de casi todo el salterio, y en al menos treinta libros el recuento de versículos difiere entre la edición en portugués y la Catholic Public Domain Version. Copiar una referencia de un idioma a otro apunta, en muchos casos, a otro versículo — que existe, resuelve, y se publicaría sin aviso alguno.

El caso más claro es Mateo 5: la Catholic Public Domain Version intercambia la cuarta y la quinta bienaventuranza. Una pieza sobre el duelo que reaprovechara la referencia en inglés publicaría a los mansos bajo un comentario sobre el llanto, teniendo los dos capítulos los mismos 48 versículos — ningún recuento lo delataría.

Por eso la regla es resolver cada referencia en el idioma de destino y leer el texto que sale antes de escribir el comentario sobre él. Cuando el comentario se apoyaba en una palabra que la otra edición no usa, el comentario cambia con ella.

Los verificadores que tumban la publicación

Parte del control es automática, y deliberadamente intransigente: estas comprobaciones se ejecutan en cada publicación y, cuando encuentran un problema, el sitio no se genera. No hay forma de publicar por encima de ellas sin borrar la comprobación, lo que quedaría registrado.

  • Comprobación de las citas

    Para cada versículo citado en la interfaz del sitio, resuelve la referencia en el acervo publicado y la compara palabra por palabra con el texto mostrado. Una referencia que no existe en la edición de ese idioma, o un texto que se alejó demasiado de lo que el sitio publica de hecho, tumba la publicación. Es la comprobación que impide que entre por descuido la redacción de una traducción que no tenemos licenciada.

  • Integridad del acervo bíblico

    Comprueba la firma SHA-256 de cada edición de origen contra lo generado, exige que los capítulos de cada libro sean contiguos y sin huecos, y prueba pasajes concretos para garantizar que se usó la edición correcta — incluida la numeración de los Salmos, que es lo que distingue la edición de una tradición de la otra.

  • Registro de las piezas

    Un archivo de contenido que exista en el disco pero no esté registrado en el índice de su grupo nunca llega a ser página, y nada lo delataría: el compilador no se queja de un archivo que nadie importa, la publicación pasa y el mapa del sitio sale completo. Esta comprobación exige los dos lados — pieza sin registro y registro sin pieza.

  • Autoría válida

    Los índices de cada grupo se generan, nunca se editan a mano, y la comprobación falla si el archivo generado difiere de lo que el generador escribiría. Es lo que garantiza que la alternancia de papeles no se pueda sortear pieza a pieza.

  • Enlaces y páginas prometidas

    Después de generar el sitio, recorre el resultado entero: un enlace interno que apunte a una página inexistente, un ancla sin destino en la misma página, una dirección declarada en el mapa del sitio que no se generó, una imagen para compartir ausente — cualquiera de ellos detiene la publicación. Hay además un mínimo de páginas: una caída brusca en el total generado se trata como fallo, no como resultado.

  • Política de indexación y atribución

    Comprueba que cada página bíblica salió con la instrucción de indexación que declara la política, que ninguna página fuera del índice se declaró en el mapa del sitio, y que toda página de capítulo muestra el crédito de la licencia de la traducción que publica — la atribución visible es condición de la licencia, no cortesía. La misma comprobación falla si cualquier página bíblica emite una valoración en datos estructurados.

Lo que los verificadores no detectan

Publicar la lista de arriba sin esta sección daría la impresión equivocada de que el proceso es automático y cerrado. No lo es, y los límites se conocen porque se encontraron equivocándonos.

  • Una referencia sintácticamente correcta que apunte al pasaje equivocado pasa todas las comprobaciones: existe, resuelve y se publica. Solo la lectura del texto resuelto lo detecta — y ya lo detectó, dos veces, en piezas cuya dirección era perfecta.
  • Dos ediciones pueden publicar el mismo pasaje con argumentos distintos. Una comprobación que confirma que la referencia apunta al mismo fragmento no avisa de que la otra edición dice otra cosa ahí; la pieza tiene que construirse sobre el texto que ese lector va a ver.
  • Ninguna comprobación juzga si una pieza es buena. Cubren licencia, integridad, registro y enlaces — el resto es la revisión humana, y por eso no es opcional.

Comprobaciones que avisan sin bloquear

No toda comprobación automática debe tumbar la publicación. Dos de ellas comparan las referencias entre idiomas e inventarían los puntos donde la numeración suele resbalar, pero solo informan: la primera versión de una de ellas bloqueaba la publicación y rechazó dos piezas que estaban correctas. Una comprobación que rechaza lo correcto es peor que ninguna, porque enseña a ignorarla.

Qué se genera y qué se sirve

El sitio entero es estático: todas las páginas se generan en la publicación y se sirven como archivo terminado, sin un servidor decidiendo nada en el momento en que las abres. El contenido bíblico no se carga por script — ya está en el HTML, lo que significa que la página se comporta igual para quien lee, para el lector de pantalla y para quien rastrea.

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