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15 versículos sobre las madres para honrar a quien sostiene la casa

Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·

Respuesta rápida

La Biblia usa la maternidad como imagen del cuidado de Dios. Isaías 49:15 pregunta si una madre puede olvidarse del hijo de su vientre, Isaías 66:13 compara el consuelo divino con el de una madre, y Proverbios 31:25 describe fortaleza y honor como su vestidura. Los versículos siguientes siguen ese hilo.

La Biblia recurre a la figura de la madre cuando quiere explicar a Dios. No es comparación de adorno: en Isaías el argumento es que ni el vínculo más fuerte que existe entre dos personas — el de una madre con el hijo de su vientre — llega a lo que Dios siente. Y el profeta admite que ese vínculo a veces falla.

Las madres que aparecen aquí no son figuras decorativas. Ana lleva al templo al hijo que había pedido. La madre de Moisés acaba cobrando por criar a su propio hijo, en un arreglo montado por ella y por la hermana. Las vecinas le dicen a Noemí que su nuera vale más que siete hijos. María guarda en silencio lo que todavía no sabe explicar.

Si llegaste aquí en una fase de agotamiento, algunos de estos versículos van a pesar más que otros. Están comentados con eso en mente.

Los 15 versículos, uno a uno

  1. 15¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.

    16He aquí que en las palmas te tengo esculpida: delante de mí están siempre tus muros.

    El profeta hace la pregunta y responde con una honestidad rara: "aunque se olviden ellas". No idealiza a las madres — toma el mejor vínculo humano conocido y dice que Dios va incluso más allá de él.

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  2. Como aquel á quien consuela su madre, así os consolaré yo á vosotros, y en Jerusalem tomaréis consuelo.

    Dios se describe consolando como consuela una madre. Es una de las imágenes maternas más directas de la Biblia, y está en un libro escrito para gente que lo había perdido todo.

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  3. 25Fortaleza y honor son su vestidura; y en el día postrero reirá.

    26Abrió su boca con sabiduría: y la ley de clemencia está en su lengua.

    27Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

    28Levantáronse sus hijos, y llamáronla bienaventurada; y su marido también la alabó.

    Fíjate en el final del primer verso: reirá en el día postrero. El texto suele leerse como lista de tareas, pero lo que describe es a una mujer sin miedo de lo que viene — cosa que ninguna lista de tareas produce.

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  4. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura: la mujer que teme á Jehová, ésa será alabada.

    El cierre del poema desmonta el criterio con que suele leerse. Si sientes que le debes algo al capítulo entero, es aquí donde dice dónde estaba de verdad el valor.

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  5. 27Por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí.

    28Yo pues le vuelvo también á Jehová: todos los días que viviere, será de Jehová. Y adoró allí á Jehová.

    Ana devuelve al Señor, siendo aún pequeño, al hijo que había pedido. Es el texto más duro de la lista, y el más honesto sobre lo que la maternidad cobra.

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  6. 1Y ANNA oró y dijo: mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.

    2No hay santo como Jehová: porque no hay ninguno fuera de ti; y no hay refugio como el Dios nuestro.

    El cántico viene justo después de la entrega. No es alivio: es alabanza de quien acaba de dejar a su hijo en el templo y vuelve a casa sin él.

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  7. 7Entonces su hermana dijo á la hija de Faraón: ¿Iré á llamarte un ama de las Hebreas, para que te críe este niño?

    8Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fué la doncella, y llamó á la madre del niño;

    9A la cual dijo la hija de Faraón: Lleva este niño, y críamelo, y yo te lo pagaré. Y la mujer tomó al niño, y criólo.

    A la madre de Moisés le pagan por criar a su propio hijo, sin que la hija de Faraón lo sepa. Toda la escena la montan dos mujeres — la madre y la hermana — delante de la corte entera, y sale bien.

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  8. 14Y las mujeres decían á Noemi: Loado sea Jehová, que hizo que no te faltase hoy pariente, cuyo nombre será nombrado en Israel.

    15El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama y te vale más que siete hijos, le ha parido.

    16Y tomando Noemi el hijo, púsolo en su regazo, y fuéle su ama.

    Las vecinas le dicen a Noemí que su nuera vale más que siete hijos. Es un elogio enorme en una cultura que contaba hijos varones — y va dirigido a alguien que no dio a luz a ese niño.

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  9. Y llamó el hombre el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella era madre de todos los vivientes.

    El nombre se pone justo después de la escena más sombría del libro. En medio de la sentencia, el hombre llama a la mujer madre de todos los vivientes — apuesta por la vida cuando nada la indicaba.

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  10. Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre:

    El mandamiento del padre y la enseñanza de la madre aparecen en la misma frase, con la misma fuerza de obligación: guardar uno, no dejar la otra. En un libro del mundo antiguo, eso no era obvio.

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  11. Oye á tu padre, á aquel que te engendró; y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

    La segunda mitad es la que le interesa a quien ya es adulto: no menospreciar a la madre cuando envejezca. El proverbio prevé el momento en que los papeles se invierten.

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  12. Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.

    Pablo nombra a la abuela y a la madre de Timoteo antes de elogiar a Timoteo. Su fe tiene dirección, y la dirección es la casa en la que creció.

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  13. Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.

    La respuesta llega después de una pregunta práctica que ella misma le hizo al ángel. Es decir: no aceptó sin entender — entendió primero, y solo entonces respondió.

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  14. Mas María guardaba todas estas cosas, confiriéndolas en su corazón.

    Mientras los pastores le cuentan la noticia a todo el mundo, ella guarda y confiere en su corazón. Es el retrato de una madre procesando en silencio algo demasiado grande.

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  15. 26Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

    27Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.

    En sus últimas horas, resuelve una cuestión doméstica: quién va a cuidar de su madre. La escena trata de provisión práctica, y por eso el discípulo la recibe consigo desde aquella misma hora.

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre las madres?

Usa la maternidad como imagen del cuidado de Dios. Isaías 49:15 pregunta si una madre puede olvidarse del hijo de su vientre, Isaías 66:13 compara el consuelo divino con el de una madre, y Proverbios 31:25 describe fortaleza y honor como su vestidura. También muestra madres en situaciones duras, sin suavizarlas.

¿Qué versículo leer en el Día de la Madre?

Proverbios 31:25-28 es el más usado, sobre todo por el verso en que los hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Isaías 66:13 funciona bien en una tarjeta, y 2 Timoteo 1:5 sirve para agradecer específicamente por la fe que se pasó dentro de casa.

¿La Biblia muestra maternidad fuera del lazo de sangre?

Sí. Rut 4:14-16 termina con Noemí criando en su regazo al hijo de la nuera, y las vecinas diciendo que esa nuera vale más que siete hijos. Éxodo 2:7-9 tiene a la hija de Faraón asumiendo a un niño que no era suyo. La Biblia llama maternidad a las dos, sin calificar ninguna.

¿Qué muestra la Biblia sobre María como madre?

Las escenas son concretas: le hace una pregunta al ángel antes de responder (Lucas 1:34-38), guarda y confiere en su corazón lo que oye en vez de comentarlo (Lucas 2:19), y es confiada a los cuidados de un discípulo, que la recibe consigo desde aquella misma hora (Juan 19:26-27).

Una oración para llevar

Señor, bendice a la mujer que me crió, con todo lo que logró ser y lo que no. Da descanso a las madres que hoy están exhaustas y paciencia a las que ya llegaron al límite. Que ninguna cargue eso sola. Amén.

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