19 versículos sobre la fuerza para los días en que la tuya se acabó
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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La fuerza, en la Biblia, casi siempre es algo que llega cuando la tuya se acabó. Isaías 40:29-31 promete nuevas fuerzas a quien espera, Nehemías 8:10 llama fortaleza del pueblo al gozo de Jehová, y Salmos 73:26 admite que el corazón desfallece antes. Los versículos siguientes tratan de resistencia.
La palabra fuerza aparece cientos de veces en la Escritura, y es raro que describa a alguien en buena forma. Aparece al final del aliento: un profeta exhausto, un rey sin respuesta, un hombre que lo perdió todo, un pueblo que vuelve del exilio a una ciudad en ruinas.
Eso cambia la expectativa. Ninguno de los versículos siguientes promete que la tarea se vuelva ligera. Lo que describen es una reposición — fuerza que entra en la cuenta cuando la tuya ya salió — y, en varios casos, llega por medios poco espirituales: comida, descanso, un toque, alguien cerca.
La lista empieza en los versículos que prometen reposición, pasa por los que dicen de dónde viene y termina en dos que hablan con honestidad del límite.
Los 19 versículos, uno a uno
29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
30Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
31Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.
Fíjate en el orden de la imagen final: levantar alas, correr, caminar. Baja de intensidad, no sube. La promesa termina en el verbo más modesto — seguir andando — que es justo lo que hace falta cuando lo demás no es posible.
Leer el capítuloDíjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido; porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza.
Antes de la frase famosa viene una orden muy física: comer, beber, enviar porciones a quien no tiene nada preparado. El gozo de Jehová como fortaleza no es abstracción — llega en una mesa, y con gente que no habría sido invitada.
Leer el capítuloJehová es mi fortaleza y mi escudo: en él esperó mi corazón, y fuí ayudado; por lo que se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.
Fortaleza y escudo en la misma frase: lo que sostiene y lo que protege son la misma persona. El salmo termina en canción, y el orden importa — el socorro va antes, el canto después.
Leer el capítuloJehová el Señor es mi fortaleza, el cual pondrá mis pies como de ciervas, y me hará andar sobre mis alturas. Al jefe de los cantores sobre mis instrumentos de cuerdas.
La imagen es la de un animal que anda en terreno escarpado sin caerse: pies como de ciervas, andar sobre las alturas. No es fuerza para salir del precipicio: es firmeza para andar en él. Habacuc lo escribe sabiendo que vienen días difíciles.
Leer el capítulo1Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual profirió á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
2Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
David apila siete metáforas seguidas — roca, castillo, libertador, fuerte, escudo, cuerno de salud, refugio. Quien escribe así no está haciendo teología, está intentando decir algo que no cabe en una sola palabra.
Leer el capítuloMi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
El versículo más honesto de la lista: empieza admitiendo que la carne y el corazón desfallecen. No niega el colapso, solo dice qué queda después de él.
Leer el capítuloPor lo demás, hermanos míos, confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza.
La fuente se nombra dos veces en una línea: en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Nada de eso es talento propio — todo viene prestado, y el verbo lo dice: confortaos, no os confortéis a vosotros mismos.
Leer el capítuloCorroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo;
Pablo pide potencia y la gasta en tolerancia y largura de ánimo. Es un anticlímax deliberado: el destino de la fuerza que pide no es hacer algo espectacular, es seguir sin agriarse.
Leer el capítuloHe aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.
Fortaleza y canción aparecen pegadas, como si fueran lo mismo. Para quien no tiene ninguna de las dos, vale el camino inverso al que parece obvio: cantar antes de sentir.
Leer el capítuloJehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz.
El salmo entero describe una tormenta que quiebra cedros y hace temblar el desierto. Y termina así: fortaleza y paz para el pueblo. El mismo poder que asusta es el que sostiene.
Leer el capítuloBuscad á Jehová y su fortaleza; buscad su rostro continuamente.
Buscar la fortaleza y buscar el rostro aparecen juntos, y el adverbio es continuamente. La fuerza aquí no es un depósito que se levanta una vez — es abastecimiento diario.
Leer el capítuloEntonces respondió y hablóme, diciendo: Esta es palabra de Jehová á Zorobabel, en que se dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Dicho a un gobernador encargado de reconstruir el templo con poca gente y poco dinero. La frase no es consuelo poético: es la explicación de cómo va a salir una obra desproporcionada para el equipo.
Leer el capítulo18Y aquella como semejanza de hombre me tocó otra vez, y me confortó;
19Y díjome: Varón de deseos, no temas: paz á ti; ten buen ánimo, y aliéntate. Y hablando él conmigo cobré yo vigor, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.
Daniel está en el suelo, sin fuerzas, y lo que lo levanta es un toque antes de cualquier palabra. La secuencia es contacto y después discurso — y vale para quien intenta animar a alguien con argumentos.
Leer el capítuloAguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.
Esperar aparece dos veces, una al principio y otra al final, rodeando la promesa. Es la confesión de que la fuerza prometida no llega en el momento en que se pide.
Leer el capítulo3Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.
4Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con pago; el mismo Dios vendrá, y os salvará.
La orden va dirigida a quien está en pie: confortar manos ajenas, robustecer rodillas ajenas. La mitad de la fuerza bíblica se reparte a través de otras personas, lo que quizá explique por qué tarda cuando uno se aísla.
Leer el capítuloMas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca.
Pedro escribe "después que hubiereis un poco de tiempo padecido", sin rodeos. La restauración prometida es completa y viene después, no en lugar del sufrimiento — y es una de las pocas líneas del Nuevo Testamento que da un orden temporal.
Leer el capítulo5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón están tus caminos.
6Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, cuando la lluvia llena los estanques.
7Irán de fortaleza en fortaleza, verán á Dios en Sión.
El valle de Baca era un tramo seco en el camino de la peregrinación. El salmo dice que los peregrinos lo ponen por fuente — y es ahí donde aparece la expresión "de fortaleza en fortaleza", en medio del tramo peor.
Leer el capítuloVelad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.
Jesús se lo dice a discípulos que se durmieron en el peor momento, y no los humilla: reconoce que la carne está enferma como un hecho, no como excusa. El cansancio es dato del problema, no carácter.
Leer el capítuloSi fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida.
El proverbio más duro de la página, y por eso el último. No sirve para reprochar a quien ya está caído; sirve para quien todavía puede elegir y está empezando a entregarse antes de tiempo.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la fuerza?
Habla de la fuerza como algo recibido y repuesto, no como resistencia natural. Isaías 40:29-31 promete nuevas fuerzas a quien espera en Jehová, Salmos 73:26 admite que el corazón desfallece primero, y Efesios 6:10 sitúa la fuente fuera: en el Señor y en la potencia de su fortaleza.
¿Cuál es el versículo más fuerte sobre la fuerza?
Isaías 40:31 es el más citado, y vale notar que la imagen baja de volar a correr y termina en caminar. Para quien está en el fondo, Salmos 73:26 suele servir mejor, porque empieza reconociendo el desfallecimiento en vez de negarlo.
¿Cómo pedirle fuerza a Dios cuando estoy agotado?
Pide y después mira lo básico. En 1 Reyes 19, la respuesta que recibe Elías es comida y sueño antes de cualquier palabra; en Daniel 10:18-19, un toque llega antes del discurso. El descanso no es huida de la fe, y muchas veces es el primer punto de la respuesta.
¿La fuerza espiritual es lo mismo que ser fuerte a solas?
No. Isaías 35:3-4 manda confortar las manos de los otros, y Nehemías 8:10 liga la fortaleza a una comida compartida. Buena parte de la fuerza que describe la Biblia llega a través de otras personas, lo que hace del aislamiento un problema práctico, no solo emocional.
Una oración para llevar
Señor, llegué al final de lo que tenía. No te pido que la carga baje hoy: te pido fuerza para el paso siguiente, y solo ese. Manda lo que haga falta — descanso, comida, alguien — y enséñame a aceptarlo cuando llegue así. Amén.