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22 versículos sobre la perseverancia para seguir cuando el resultado no llega

Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·

Respuesta rápida

La perseverancia, en la Biblia, es resultado y no talento: Santiago 1:2-4 y Romanos 5:3-5 dicen que nace de la prueba, no del temperamento. Hebreos 12:1 cambia la imagen por una carrera larga, y Gálatas 6:9 da la única condición del resultado: no desmayar antes de la siega.

Nadie nace perseverante. Los dos textos que más hablan del asunto — Santiago 1 y Romanos 5 — dicen lo mismo en un orden parecido: es la prueba la que produce la paciencia, y no al revés. Es decir, el período que estás tomando por el obstáculo es, en la descripción bíblica, la materia prima.

La imagen preferida del Nuevo Testamento para esto es deportiva: carrera, lucha, entrenamiento, corona. Vale fijarse en lo que implica. Nadie corre una prueba larga por el placer del kilómetro dieciocho. La corre porque decidió antes que iba a terminarla, y esa decisión es anterior al cansancio.

La lista empieza en los versículos que explican de dónde viene la perseverancia, pasa por los que describen cómo se ve a mitad de camino, y termina en los que sirven para el día en que ya te caíste.

Los 22 versículos, uno a uno

  1. 2Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones;

    3Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.

    4Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa.

    La frase más impopular del Nuevo Testamento, y su motivo está en el versículo siguiente: el gozo no es por la prueba, es por lo que la prueba obra. Santiago no te pide que te guste el proceso — está explicando para qué sirve.

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  2. 3Y no sólo esto, mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;

    4Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

    5Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.

    Una cadena de cuatro eslabones — tribulación, paciencia, prueba, esperanza — y el último no avergüenza. Pablo describe un mecanismo, no hace poesía: cada etapa depende de que la anterior haya ocurrido de verdad.

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  3. Bienaventurado el varón que sufre la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido á los que le aman.

    El verbo es sufrir, no vencer. La bienaventuranza aquí es para quien quedó en pie hasta el final, y no para quien resolvió el problema deprisa.

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  4. POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,

    Antes de mandar correr, el texto manda dejar el peso. Es la instrucción más olvidada de la lista: buena parte del cansancio de quien persevera viene de algo que podía haber soltado hace mucho.

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  5. Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

    Fíjate en el orden: hacer la voluntad de Dios va primero, obtener la promesa va después, y entre las dos hay un intervalo que exige paciencia. El versículo existe para nombrar ese intervalo.

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  6. No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.

    La siega tiene su tiempo y no se negocia. La única variable bajo tu control, según el versículo, es no desmayar hasta entonces — el resto es calendario agrícola.

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  7. 24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos á la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.

    25Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.

    26Así que, yo de esta manera corro, no como á cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire:

    27Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado á otros, yo mismo venga á ser reprobado.

    Pablo habla de entrenamiento y de abstenerse como quien conoce atletas de cerca. Y termina con la preocupación más honesta que escribió jamás: predicarles a otros y él mismo venir a ser reprobado.

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  8. 13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,

    14Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.

    Olvidar lo que queda atrás no es amnesia, es postura de corredor: la cabeza gira hacia delante porque mirar atrás cuesta tiempo. Vale tanto para el fracaso como para el logro del que todavía vives.

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  9. 29El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

    30Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:

    31Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

    El orden del final es curioso y deliberado: primero levantar alas, después correr, después caminar. Termina en el verbo más lento, que es justo el que exige la mayoría de los días.

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  10. Corroborados de toda fortaleza, conforme á la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo;

    Tolerancia y largura de ánimo aparecen juntas, y con un tercer elemento que sorprende: gozo. Pablo no está pidiendo aguante de dientes apretados.

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  11. 8Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;

    9Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;

    Cuatro pares, y en cada uno la segunda mitad salva. No niega la primera: Pablo admite estar atribulado, en apuros, perseguido y abatido — solo rechaza la conclusión.

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  12. 16Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.

    17Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria;

    18No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.

    La renovación se describe como diaria, y eso es lo que la hace creíble. No es un evento de vuelco: es reposición a la misma velocidad del desgaste.

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  13. 13Hubiera yo desmayado, si no creyese que tengo de ver la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.

    14Aguarda á Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera á Jehová.

    El versículo 13 es una confesión de casi rendición, dicha en voz alta antes de la orden de esperar. David solo manda aguardar después de admitir que estuvo a punto de desmayar.

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  14. 1Y PROPÚSOLES también una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar,

    2Diciendo: Había un juez en una ciudad, el cual ni temía á Dios, ni respetaba á hombre.

    3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía á él diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

    4Pero él no quiso por algún tiempo; mas después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre,

    5Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.

    Jesús explica la parábola antes de contarla, cosa poco frecuente. Y el juez de la historia no es bueno ni justo: cede porque la viuda le resulta molesta. Su insistencia es el punto entero.

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  15. 12Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

    13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

    El versículo 13 se volvió pie de foto de gimnasio y el 12 explica de qué habla: hambre, necesidad, humillación. La fuerza prometida es para aguantar la falta, no para conseguir cualquier cosa.

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  16. Es verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.

    Honesto hasta doler: ningún castigo parece causa de gozo en el momento en que ocurre. El texto no pide que lo parezca — pide que se espere el fruto.

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  17. Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal.

    Siete caídas y siete veces que se torna a levantar, y así queda definido el justo. No por el número de aciertos: por el número de veces que volvió.

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  18. 23Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.

    24Cuando cayere, no quedará postrado; porque Jehová sostiene su mano.

    La caída se da por segura en el texto — "cuando cayere", no "si cayere". Lo que la promesa cubre es lo que pasa durante la caída, no su ausencia.

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  19. Tú, enemiga mía, no te huelgues de mí: porque aunque caí, he de levantarme; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.

    Dicho a una enemiga que celebraba demasiado pronto. Es el versículo para cuando la caída fue pública y alguien disfrutó viéndola.

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  20. Mas él conoció mi camino: probaráme, y saldré como oro.

    Job lo dice en medio de un discurso en el que se queja de no encontrar a Dios en ningún sitio. La frase sobre salir como oro la pronuncia alguien que sigue dentro del horno, sin prueba ninguna de que vaya a salir.

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  21. Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore y establezca.

    Cuatro verbos después del sufrimiento — perfeccionar, confirmar, corroborar, establecer — y una medida de tiempo antes de ellos: un poco. Es lo único que Pedro promete sobre la duración.

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  22. 7He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

    8Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo á mí, sino también á todos los que aman su venida.

    Cierra la lista: la última carta de Pablo, escrita cerca del final. Tres verbos en pasado, y ninguno de ellos es "vencer". Se puede llegar al final habiendo solo acabado la carrera y guardado la fe.

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre la perseverancia?

La presenta como algo producido, y no como rasgo de personalidad. Santiago 1:3 y Romanos 5:3 dicen que nace de la prueba, Hebreos 12:1 la compara con una carrera larga, y Gálatas 6:9 promete siega a su tiempo a quien no desmaye antes.

¿Cómo no rendirse cuando el resultado tarda?

Gálatas 6:9 separa dos cosas que solemos mezclar: el tiempo de la siega, que no está bajo tu control, y seguir hasta entonces, que sí lo está. Hebreos 10:36 nombra ese intervalo entre hacer y obtener, y dice que es exactamente ahí donde hace falta la paciencia.

¿Qué versículo leer después de fallar otra vez?

Proverbios 24:16, porque define al justo por el número de veces que se levanta y no por el número de aciertos. Salmos 37:24 trata la caída como segura y promete sostén durante ella. Miqueas 7:8 sirve para cuando la caída fue pública.

¿Filipenses 4:13 significa que puedo conseguir cualquier cosa?

El versículo anterior muestra de qué habla Pablo: hambre, escasez, necesidad. La fuerza prometida es para atravesar la falta con la misma firmeza con que se atraviesa la abundancia — no para garantizar resultados. Leído junto al versículo 12, el texto queda menos motivacional y bastante más útil.

Una oración para llevar

Señor, estoy cansado y la siega no llegó. No me dejes rendirme el día anterior al día en que habría valido la pena. Quita de mi hombro el peso que nunca fue mío, y renueva mis fuerzas a la misma velocidad a la que la vida las gasta. Amén.

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