18 versículos sobre la motivación para recomenzar cuando no vienen las ganas
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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La Biblia habla poco de motivación y mucho de seguir sin ella. Gálatas 6:9 pide no cansarse de hacer bien antes de la siega, y Filipenses 2:13 dice que hasta el querer lo obra Dios. Los versículos siguientes sirven para recomenzar, no para animar.
La motivación, tal como se usa hoy la palabra, no existe en la Biblia. No hay ningún texto que prometa que las ganas van a llegar antes del trabajo. Lo que hay es una insistencia casi terca en hacer, seguir, no desmayar, levantarse otra vez.
Es una buena noticia para quien abrió esta página con un proyecto atascado. Si las ganas fueran requisito, casi nada se habría construido en la Escritura: Nehemías reconstruyó un muro bajo oposición, Pablo escribió cartas desde la cárcel, y la hormiga del proverbio trabaja sin que nadie se lo mande.
La lista empieza por dónde nace el querer, pasa por los versículos sobre trabajo y método y termina en los que hablan de caer y levantarse — que es lo que suele faltar después del tercer intento.
Los 18 versículos, uno a uno
Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.
Va primero porque reordena el resto: el querer también es dado, no solo el hacer. Quien espera sentir ganas para empezar está esperando que ocurra sola la cosa equivocada.
Leer el capítuloNo nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.
La condición está en la última línea: si no hubiéremos desmayado. El versículo no promete siega rápida — promete siega a su tiempo, que es otra cosa y explica el cansancio a mitad de camino.
Leer el capítulo23Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres;
24Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís.
Escrito para siervos domésticos, gente cuyo trabajo no tenía ningún reconocimiento. El cambio de destinatario es lo que lo cambia todo: hacerlo como al Señor, y no a los hombres.
Leer el capítuloTodo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.
El argumento es el sepulcro, que es muy poco inspirador y bastante más eficaz: hazlo ahora porque después no hay obra ni industria. Eclesiastés motiva por urgencia, nunca por entusiasmo.
Leer el capítuloAsí que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.
Viene justo después de un capítulo entero sobre la resurrección, y el "así que" une las dos cosas. El trabajo no es vano porque hay un después — ese es el argumento, y no el de que todo esfuerzo dé resultado visible.
Leer el capítuloDesea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada.
El contraste no es entre quien quiere y quien no: el perezoso del proverbio desea bastante. Es entre desear y ser diligente, que es exactamente donde mueren la mayoría de los planes.
Leer el capítulo6Ve á la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio;
7La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor,
8Prepara en el verano su comida y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.
El detalle que da el recado: la hormiga no tiene capitán, ni gobernador, ni señor. El proverbio elogia a quien trabaja sin que nadie lo supervise, que es la definición práctica de disciplina.
Leer el capítulo13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,
14Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.
Pablo dice que hace una sola cosa y menciona dos: olvidar lo que queda atrás y extenderse a lo que está delante. Es la misma acción vista por dos lados, y la primera mitad suele ser lo que le falta a quien no logra recomenzar.
Leer el capítulo1POR tanto nosotros también, teniendo en derredor nuestro una tan grande nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta,
2Puestos los ojos en al autor y consumador de la fe, en Jesús; el cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse á la diestra del trono de Dios.
La imagen es de carrera, y la primera instrucción no es correr: es dejar el peso que nos rodea. Antes de conseguir más energía, vale revisar qué se puede soltar.
Leer el capítuloEsforzaos empero vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; que salario hay para vuestra obra.
Dicho a un rey en mitad de una reforma impopular. "No desfallezcan vuestras manos" es una imagen física: el desánimo aparece primero en el cuerpo, y ahí es donde hay que enfrentarlo.
Leer el capítuloPorque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; mas los impíos caerán en el mal.
El justo del proverbio no es quien no cae: es quien cae siete veces. La definición de rectitud incluye aquí el tropiezo, lo que cambia qué significa ir bien.
Leer el capítuloEncomienda á Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
Encomendar las obras va antes de que los pensamientos queden afirmados, y no al revés. Para quien se traba intentando tener claridad total antes de actuar, el orden del proverbio es una invitación incómoda.
Leer el capítuloEl corazón del hombre piensa su camino: mas Jehová endereza sus pasos.
El proverbio no desautoriza planear — mantiene las dos cosas: el corazón piensa su camino, Jehová endereza los pasos. Es el antídoto contra la parálisis de quien espera una señal antes de elegir cualquier dirección.
Leer el capítuloLos pensamientos del solícito ciertamente van á abundancia; mas todo presuroso, indefectiblemente á pobreza.
La oposición no es entre trabajar y no trabajar, sino entre el solícito y el presuroso. Mucho de lo que parece falta de motivación es, en realidad, el resultado de intentarlo todo de golpe y quemarse en tres días.
Leer el capítuloY enviéles mensajeros, diciendo: Yo hago una grande obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir á vosotros.
La respuesta más útil de la Biblia para quien se dispersa. Nehemías no discute la invitación: dice que hace una grande obra y no puede ir. Vale copiar la frase entera cuando te tiren hacia un lado.
Leer el capítulo24¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos á la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
25Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, á la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.
Pablo usa el vocabulario del atleta y llega a "de todo se abstiene". El foco no está en la salida entusiasmada, sino en el régimen que viene antes y que nadie ve.
Leer el capítulo18No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis á memoria las cosas antiguas.
19He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá á luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Escrito para un pueblo que tenía lo mejor de su historia detrás. La orden de no acordarse de las cosas pasadas va dirigida a quien vivía de nostalgia — y la pregunta del medio, si vas a saberlo, sugiere que lo nuevo empieza discreto.
Leer el capítuloMas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos á vosotros mismos.
Cierra la lista porque es el riesgo de esta misma página: salir de aquí con la sensación de haber hecho algo. Santiago lo llama engañarse a uno mismo, y la única salida que ofrece es ser hacedor.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la motivación?
Trata menos de sentir ganas y más de actuar sin ellas. Filipenses 2:13 afirma que Dios obra tanto el querer como el hacer, Gálatas 6:9 pide constancia hasta la siega, y Colosenses 3:23 cambia el destinatario del trabajo. Ninguno de esos textos depende del entusiasmo.
¿Qué versículo leer cuando dan ganas de rendirse?
Gálatas 6:9 es el más directo, porque nombra el cansancio antes de pedir persistencia. Si la rendición llegó después de un error, Proverbios 24:16 sirve mejor: describe al justo como alguien que cae siete veces y se levanta, no como alguien que no cae.
¿Cómo mantener la disciplina según la Biblia?
Proverbios 6:6-8 elogia a la hormiga por trabajar sin capitán ni señor, y 1 Corintios 9:25 habla de abstenerse de todo. La disciplina bíblica va ligada a constancia y ritmo, no a intensidad — Proverbios 21:5 llega a oponer al solícito y al presuroso.
¿La falta de motivación es pereza?
No siempre. La Biblia habla de pereza, pero también de agotamiento, duelo y desánimo, que son cosas distintas y piden respuestas distintas. Si la falta de ganas dura semanas y alcanza todo, incluso lo que te gustaba, vale hablar con un profesional de la salud.
Una oración para llevar
Señor, hoy no tengo ganas y aun así quiero empezar. Pon en mí el querer que no logro producir, y dame el paso siguiente en un tamaño que pueda cargar. Que lo que haga hoy sea hecho para ti, aunque nadie lo vea. Amén.