20 versículos sobre el autocontrol para los tres segundos que lo deciden todo
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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En la Biblia, la templanza es fruto antes que esfuerzo: Gálatas 5:22-23 la pone en la lista de lo que produce el Espíritu. Proverbios 25:28 da la imagen — quien no tiene rienda en su espíritu es una ciudad sin muro — y Proverbios 16:32 dice que enseñorearse del propio espíritu vale más que tomar una ciudad.
La palabra que la Reina-Valera usa aquí es templanza, y la imagen que la acompaña es la de quien sujeta las riendas. No es ausencia de impulso, es el intervalo entre sentir y actuar. Y casi todos los textos de abajo tratan ese intervalo como algo entrenable — no como un rasgo de personalidad que unos tienen y otros no.
Vale fijarse en una imagen que se repite: la de la ciudad con el muro derribado y la puerta abierta, donde entra cualquiera cuando quiere. El resto del vocabulario es de preparación — decidir con antelación, ceñirse los lomos del entendimiento, proponer algo en el corazón antes de que llegue el momento. Casi nada se resuelve sobre la marcha.
La lista empieza por la boca, que es donde la falta de control aparece primero, pasa por la ira, y termina en lo que la Biblia dice sobre la disciplina — incluida la parte impopular, la de que ningún castigo parece bueno mientras está ocurriendo.
Los 20 versículos, uno a uno
22Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe,
23Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.
La templanza es el último elemento de la lista, y la lista se llama fruto — no obra. El fruto aparece despacio, y nadie logra apurarlo tirando con la mano.
Leer el capítuloComo ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
La imagen es de ciudad derribada y sin muro: no es que sea débil, es que entra cualquiera cuando quiere. La falta de autocontrol no deja a la persona peor — la deja disponible.
Leer el capítuloMejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
El proverbio compara con una conquista militar y dice que enseñorearse del propio espíritu vale más. Es la única victoria de la Biblia que no tiene ningún público.
Leer el capítulo19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:
20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Tres velocidades en una frase: pronto para oír, tardío para hablar, tardío para airarse. El consejo es de ritmo, no de contenido — y se puede aplicar antes de saber quién tiene razón.
Leer el capítuloEl necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.
La diferencia no está en sentir menos: está en que el sabio "al fin le sosiega". El proverbio no elogia la frialdad, elogia el retraso — y el retraso es lo único que separa una reacción de una respuesta.
Leer el capítuloLA blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.
El proverbio más comprobable del libro: se puede verificar en la próxima discusión. Y la blanda respuesta no es la más débil — es la que impide que la conversación suba de tono.
Leer el capítuloPon, oh Jehová, guarda á mi boca: guarda la puerta de mis labios.
Una oración para antes de abrir la boca, y no para después de estropearlo todo. Pedir guarda en la puerta de los labios admite algo importante: el problema no es la intención, es la velocidad.
Leer el capítuloEl que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.
La cuenta es simple y el beneficio es inmediato: guardar la boca guarda el alma de angustias. No es promesa espiritual — es ahorro de arrepentimiento.
Leer el capítulo2Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, que también puede con freno gobernar todo el cuerpo.
3He aquí nosotros ponemos frenos en las bocas de los caballos para que nos obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.
4Mirad también las naves: aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde quisiere el que las gobierna.
Freno de caballo y timón de nave: dos piezas minúsculas que deciden hacia dónde va algo mucho mayor. Santiago está diciendo que la boca es el punto de palanca del resto.
Leer el capítulo26Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
27Ni deis lugar al diablo.
Pablo no prohíbe la ira: le pone plazo — que no se ponga el sol sobre el enojo. Y el motivo que da es curioso: el enfado guardado de un día para otro abre una puerta que antes no estaba abierta.
Leer el capítuloNo te apresures en tu espíritu á enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.
El blanco es la prisa, no el sentimiento. Y la imagen que cierra el versículo es de alguien que dejó que la ira reposara en su seno, cómoda — muy distinto de quien solo la sintió pasar.
Leer el capítulo5Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, mostrad en vuestra fe virtud, y en la virtud ciencia;
6Y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia, y en la paciencia temor de Dios;
7Y en el temor de Dios, amor fraternal, y en el amor fraternal caridad.
Una escalera en la que cada peldaño se apoya en el anterior, y la templanza queda en medio, entre la ciencia y la paciencia. El orden sugiere que saber viene antes de lograr.
Leer el capítulo11Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó,
12Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,
Lo que enseña a vivir templadamente, en el texto, es la gracia — no la amenaza. Vale para quien ya intentó cambiar un hábito por miedo y descubrió que el miedo se cansa antes.
Leer el capítulo6Por tanto, no durmamos como los demás; antes velemos y seamos sobrios.
7Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos.
8Mas nosotros, que somos del día, estemos sobrios, vestidos de cota de fe y de caridad, y la esperanza de salud por yelmo.
La metáfora es estar despierto mientras los demás duermen. La sobriedad, aquí, es atención — darse cuenta de lo que está pasando antes de estar dentro.
Leer el capítuloPor lo cual, teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesucristo os es manifestado:
La imagen es de ceñirse los lomos del entendimiento: preparar la cabeza antes de necesitarla. Es la versión bíblica de decidir qué vas a hacer en una situación mientras todavía es hipotética.
Leer el capítuloY Daniel propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse.
Daniel "propuso en su corazón" antes de que le sirvieran. La decisión se tomó lejos de la mesa, con calma — que es la única condición en la que las decisiones difíciles suelen salir bien.
Leer el capítulo15Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago.
16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.
17De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.
18Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo.
19Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago.
El texto más honesto de la lista. Pablo describe hacer lo que aborrece y no hacer lo que quiere, sin resolver la tensión en el párrafo siguiente. Quien se siente incoherente está en buena compañía.
Leer el capítuloTodas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada.
Pablo distingue lo lícito de lo que conviene y añade la vara que importa: no meterse debajo de la potestad de nada. Sirve para hábitos que nadie llamaría equivocados.
Leer el capítuloPorque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
La templanza aparece aquí como lo contrario del espíritu de temor, junto a la fortaleza y el amor. Y Pablo se lo escribe a un discípulo inseguro — o sea, se le dice a quien todavía no la tenía, no a quien ya la tenía.
Leer el capítuloEs verdad que ningún castigo al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; mas después da fruto apacible de justicia á los que en él son ejercitados.
El último de la lista porque es el único que admite el costo: ningún castigo al presente parece causa de gozo. El fruto apacible viene "después", y el texto no disimula ese intervalo.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre el autocontrol?
Gálatas 5:22-23 lista la templanza como fruto del Espíritu, lo que la sitúa como algo cultivado y no solo conquistado a pulso. Proverbios 25:28 compara a quien no tiene rienda en su espíritu con una ciudad sin muro, y Proverbios 16:32 afirma que enseñorearse del propio espíritu vale más que tomar una ciudad.
¿Cómo controlar la ira según la Biblia?
Santiago 1:19 propone un cambio de ritmo antes que nada: pronto para oír, tardío para hablar y para airarse. Efesios 4:26 no prohíbe la ira, pero le pone plazo, y Proverbios 15:1 señala el gesto concreto que cambia el rumbo de una discusión: la blanda respuesta.
¿El autocontrol es fuerza de voluntad o don de Dios?
La Biblia usa los dos lenguajes sin elegir uno. Gálatas 5:22 la llama fruto del Espíritu; 2 Pedro 1:5-7 la construye como una escalera de peldaños que se suben. En la práctica, los textos lo tratan como sociedad: decisiones tomadas con antelación, sostenidas por algo que no viene solo de ti.
¿Y cuando vuelvo a perder el control?
Romanos 7:15-19 es la página en que Pablo admite hacer lo que aborrece, sin resolver la tensión a continuación. Hebreos 12:11 añade el realismo: la disciplina no parece buena mientras ocurre, y el fruto aparece después. Recomenzar, en estos textos, es la regla y no la excepción.
Una oración para llevar
Señor, dame el intervalo entre sentir y actuar. Sujeta mi boca cuando quiera ganar la discusión y recuérdame lo que decidí cuando todavía estaba en calma. Y cuando pierda el control, que vuelva rápido, sin hundirme en la culpa. Amén.