19 versículos sobre la ira para no estropear nada hoy
Escrito por Raphael Navarro Schmitt · Revisado por Maria Luisa Navarro Schmitt ·
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La Biblia no prohíbe la ira: le pone plazo y dirección. Efesios 4:26 manda airarse sin pecar y no dejar que el sol se ponga sobre el enojo, y Santiago 1:19 pide ser tardío para airarse. Los versículos siguientes tratan de qué hacer con la ira que ya llegó.
Quien busca versículos sobre la ira normalmente la tiene encima. No es hora de teoría, así que lo esencial primero: la Escritura no manda dejar de sentir. Manda no pecar mientras se siente y no dormirse con eso dentro.
La diferencia entre la ira aceptable y la destructiva, en los textos, no está en la intensidad: está en el blanco y en el tiempo. Jesús mira con enojo a quienes se preocupaban más por la regla que por el hombre de la mano seca, y cura. Moisés, con razón de sobra, golpea la peña dos veces y pierde la entrada en la tierra prometida.
La lista empieza por los textos que autorizan y delimitan, pasa por los proverbios — que son la parte más práctica de la Biblia sobre el asunto — y termina en las escenas en que alguien está airado y el texto responde.
Los 19 versículos, uno a uno
26Airaos, y no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
27Ni deis lugar al diablo.
La frase trae dos órdenes, no una: puedes airarte, no puedes pecar; y hay plazo, que es la puesta del sol. El versículo siguiente explica por qué existe el plazo — la ira guardada le abre lugar a otra cosa.
Leer el capítuloTemblad, y no pequéis: conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
La instrucción es curiosamente concreta: conversar en el propio corazón, sobre la cama, y desistir. Antes de cualquier consejo sobre perdonar, el salmo manda callar y acostarse — que es, en la práctica, el mejor consejo de la lista.
Leer el capítulo19Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse:
20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Tres velocidades distintas: pronto para oír, tardío para hablar, tardío para airarse. Y la razón viene en el verso siguiente, que es el más incómodo — la ira del hombre no obra la justicia que cree estar haciendo.
Leer el capítuloLA blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor.
El proverbio más comprobable de la Biblia: puedes verificarlo en la próxima discusión. No trata de sentir menos, sino de elegir el volumen de la primera frase de la respuesta.
Leer el capítuloEl que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino.
Tardar en airarse se presenta como gran entendimiento, no como docilidad. El proverbio asocia el estallido con el desatino, lo que es bastante menos elegante y bastante más eficaz que apelar a la santidad.
Leer el capítuloEl necio da suelta á todo su espíritu; mas el sabio al fin le sosiega.
La diferencia no es entre sentir y no sentir: es entre dar suelta a todo el espíritu y sosegarlo al fin. El sabio del proverbio también está airado — solo que no lo descarga sobre alguien.
Leer el capítuloMejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
La comparación es con quien toma una ciudad, o sea, con la mayor hazaña militar imaginable en la época. Enseñorearse del propio espíritu se pone por encima de eso, y no como consuelo de débiles.
Leer el capítuloLa cordura del hombre detiene su furor; y su honra es disimular la ofensa.
Disimular la ofensa aparece como honra, no como cobardía. El proverbio distingue dos cosas que confundimos en caliente: dejar pasar por elección y tragar por miedo.
Leer el capítulo24No te entrometas con el iracundo, ni te acompañes con el hombre de enojos;
25Porque no aprendas sus maneras, y tomes lazo para tu alma.
El único consejo ambiental de la lista: la ira se aprende por convivencia. Si últimamente estallas más que antes, vale mirar el grupo con el que pasas el día.
Leer el capítuloComo ciudad derribada y sin muro, es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.
La imagen es de ciudad derribada y sin muro, es decir, de alguien expuesto a cualquier invasión. Quien no le pone rienda a su reacción queda a merced de quien sepa apretar el botón correcto.
Leer el capítuloNo te apresures en tu espíritu á enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa.
La ira que reposa en el seno del necio — la imagen es de algo que se instala y se pone cómodo. No va del momento del estallido, va del hábito que se forma cuando la ira se vuelve residencia.
Leer el capítuloNo digas, yo me vengaré; espera á Jehová, y él te salvará.
Prohíbe la frase más tentadora después de una injusticia: yo me vengaré. Y lo que ofrece en su lugar es esperar, que es lo más difícil de aceptar cuando uno tiene razón.
Leer el capítuloMas ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de vuestra boca.
Fíjate en la lista: ira, enojo, malicia, maledicencia, torpes palabras de la boca. Pablo trata la ira y lo que sale de la boca como el mismo problema — lo que suele sobrevivir a la ira es justamente la frase que se dijo.
Leer el capítulo6Entonces Jehová dijo á Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro?
7Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está á la puerta: con todo esto, á ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Dios conversa con Caín cuando todavía hay tiempo y le señala el momento exacto en que se podía parar. Lo que viene después de la ira se describe como algo que está a la puerta — cerca, pero todavía fuera.
Leer el capítulo10Y juntaron Moisés y Aarón la congregación delante de la peña, y díjoles: Oid ahora, rebeldes: ¿os hemos de hacer salir aguas de esta peña?
11Entonces alzó Moisés su mano, é hirió la peña con su vara dos veces: y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias.
Moisés tenía toda la razón para estar furioso con aquel pueblo, y aun así el agua salió. El precio vino después, y es la lección más dura del tema: tener razón no exime a nadie de las consecuencias de cómo reaccionó.
Leer el capítuloY Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
Dios responde al berrinche de Jonás con una pregunta, no con una reprensión. Es una buena pregunta para hacerse antes de mandar el mensaje: ¿esta ira está en el tamaño correcto?
Leer el capítuloY mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana.
Jesús mira con enojo y se conduele en la misma frase, y lo que hace enseguida es sanar. Es la prueba de que existe ira que no es pecado — y el test es lo que produce.
Leer el capítuloMisericordioso y clemente es Jehová; lento para la ira, y grande en misericordia.
La descripción de Dios incluye ser lento para la ira, lo que implica que se aira. La diferencia no está en no sentir: está en el tiempo entre el motivo y la reacción.
Leer el capítuloEl hombre iracundo mueve contiendas: mas el que tarde se enoja, apaciguará la rencilla.
Cierra la lista con la consecuencia colectiva: un temperamento mueve contiendas, el otro apacigua la rencilla. La ira de una persona rara vez se queda en ella — organiza el clima de una casa entera.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la ira?
La Biblia no trata la ira como prohibida, sino como algo que necesita límite y blanco. Efesios 4:26 autoriza el sentimiento y prohíbe el pecado y la noche dormida con él; Santiago 1:20 avisa de que la ira del hombre no obra la justicia de Dios; Proverbios 15:1 enseña a responder.
¿Sentir ira es pecado?
No en sí misma. Marcos 3:5 muestra a Jesús mirando con enojo y sanando enseguida, y Salmos 103:8 describe a Dios como lento para la ira — lo que supone que se aira. Lo que la Escritura juzga es lo que la ira produce, no el hecho de que exista.
¿Cómo controlar la ira según la Biblia?
Salmos 4:4 da la instrucción más concreta: conversarlo en el corazón, sobre la cama, y desistir antes de responder. Proverbios 15:1 trata del tono de la primera frase, y Proverbios 22:24-25 advierte sobre las compañías. La orden práctica es siempre la misma: aplazar la reacción y bajar el volumen.
¿Y cuando tengo razón para estar airado?
Tener razón no cambia las consecuencias. Moisés tenía razón sobre el pueblo en Números 20 y aun así pagó caro por su reacción, y Proverbios 20:22 prohíbe devolver el golpe incluso después de una injusticia real. La pregunta de Jonás 4:4 sirve de filtro: ¿esta ira está en el tamaño correcto?
Una oración para llevar
Señor, estoy airado y no voy a fingir que no. Sujeta mi boca hasta mañana. Muéstrame qué hay debajo de esto y líbrame de hacer, en cinco minutos, un destrozo que tardaré meses en arreglar. Amén.