19 versículos sobre perdonar a quien te hirió sin fingir que no dolió
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
Respuesta rápida
Perdonar, en la Biblia, es renunciar a cobrar — no es decir que estuvo bien. Mateo 18:22 habla de setenta veces siete, Lucas 17:3 pone la reprensión antes del perdón, y Romanos 12:19 devuelve la venganza a Dios. Los versículos siguientes tratan de perdonar sin fingir que no dolió.
Antes de la lista, tres distinciones que suelen faltar y que lo cambian todo. Perdonar no es decir que lo que pasó fue poca cosa. Perdonar no obliga a volver a convivir. Y perdonar no es confiar de nuevo automáticamente — la confianza se reconstruye con tiempo y con pruebas, cuando es posible reconstruirla.
La Escritura sostiene esas distinciones. En Lucas 17, la orden de perdonar viene después de la orden de reprender: el texto no pide silencio. En Romanos 12, Pablo pide paz "si se puede hacer, cuanto está en vosotros", lo que ya admite que a veces no se puede. Si estás en una situación en la que volver significa exponerte otra vez a la violencia, nada de esta página te está pidiendo eso.
Lo que queda después de esas salvedades sigue siendo exigente. Perdonar, en el vocabulario bíblico, es dejar de ser quien cobra la cuenta. José llora cuando reencuentra a los hermanos que lo vendieron, y lo que dice no es que aquello estuviera bien — es que él no va a ocupar el lugar de Dios.
La lista empieza en las órdenes directas de Jesús, pasa por las cartas y termina en las escenas en que alguien perdona de verdad. Los proverbios del final son para el día a día, cuando la decisión ya está tomada y el rencor insiste en volver.
Los 19 versículos, uno a uno
21Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?
22Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.
Pedro ofrece siete creyendo que está siendo generoso — la práctica común sugería tres. La respuesta no es un número mayor: es un número lo bastante grande para que nadie se quede contando.
Leer el capítulo32Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:
33¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?
La pregunta del señor es el argumento entero de la parábola. La deuda perdonada al siervo era impagable, y la que él fue a cobrar era pequeña — la comparación de cifras duele.
Leer el capítuloY cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas.
Jesús ata el perdonar al momento de estar orando, y no a un encuentro con la persona. Es una buena noticia práctica: se puede empezar a perdonar sin que el otro esté presente, disponible ni vivo.
Leer el capítulo3Mirad por vosotros: si pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.
4Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día se volviere á ti, diciendo, pésame, perdónale.
La secuencia es repréndele, y luego perdónale si se arrepiente. El texto no manda tragar: manda hablar. Quien lee la Biblia como una petición de silencio ante el abuso se está saltando la primera mitad del versículo.
Leer el capítulo27Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;
28Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
Cuatro verbos, todos activos: amar, hacer bien, bendecir, orar. Ninguno es "olvidar" ni "aceptar". Orar por alguien es, en la práctica, lo más difícil y lo más posible de esta lista.
Leer el capítulo23Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,
24Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.
Aquí el papel se invierte: es tu hermano quien tiene algo contra ti. Está en la lista porque casi todo rencor antiguo tiene dos versiones, y es común descubrir la parte propia solo cuando uno empieza a perdonar la ajena.
Leer el capítulo17No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.
19No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
Fíjate en la condición del medio: "si se puede hacer, cuanto está en vosotros". Pablo prevé que a veces no se podrá. Y lo que pide no es renunciar a la justicia — es renunciar a ser quien la ejecuta.
Leer el capítulo31Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
32Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo.
La lista de lo que sale empieza por la amargura, que es el rencor después de años de almacenaje. Y el criterio de lo que entra es comparativo: como Dios os perdonó. No es el tamaño de la ofensa lo que fija la medida.
Leer el capítuloSufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
Sufrirse unos a otros y perdonarse aparecen juntos, y el orden importa: hay convivencias en que el perdón hay que rehacerlo muchas veces, porque la queja es sobre algo que sigue ocurriendo.
Leer el capítuloNo volviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino antes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseáis bendición en herencia.
Pedro escribe a gente perseguida y usa el verbo bendecir, que es lo contrario exacto de devolver el insulto. Y da el motivo: fuiste llamado para poseer bendición en herencia, no para ganar la discusión.
Leer el capítulo14Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor:
15Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;
La imagen de la raíz de amargura explica por qué perdonar es asunto tuyo antes que del otro: el texto dice que brota, estorba y contamina a muchos. El rencor guardado nunca se queda solo con quien lo guarda.
Leer el capítuloPorque juicio sin misericordia será hecho con aquel que no hiciere misericordia: y la misericordia se gloría contra el juicio.
La frase final es casi un proverbio: la misericordia se gloría contra el juicio. No es que el juicio esté mal — es que, cuando los dos se encuentran, uno vence, y Santiago dice cuál.
Leer el capítulo7Así que, al contrario, vosotros más bien lo perdonéis y consoléis, porque no sea el tal consumido de demasiada tristeza.
8Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él.
Pablo escribe sobre alguien a quien la comunidad disciplinó, y pide que ahora lo perdonen y lo consuelen. Es el único texto de la lista sobre el momento siguiente: el perdón hay que decirlo, o la persona queda consumida de demasiada tristeza.
Leer el capítulo19Y respondióles José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios?
20Vosotros pensasteis mal sobre mí, mas Dios lo encaminó á bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida á mucho pueblo.
21Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré á vosotros y á vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.
José no dice que estuviera bien lo que hicieron: dice que ellos pensaron mal y que Dios lo encaminó a bien. Las dos cosas quedan en pie. Y la pregunta que hace — ¿estoy yo en lugar de Dios? — es la definición práctica de perdonar.
Leer el capítuloY mudó Jehová la aflicción de Job, orando él por sus amigos: y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.
El detalle cronológico es el recado: el giro de Job ocurre mientras él oraba por los mismos amigos que pasaron capítulos enteros acusándolo. Orar por quien te hirió no es el último paso — suele ser el primero que funciona.
Leer el capítulo12Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él:
13Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar:
14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, á la casa de Dios andábamos en compañía.
David dice de forma explícita que lo habría soportado si hubiera sido un enemigo. Lo que no se soporta es que fuera el íntimo con quien iba a la casa de Dios. Está en la lista para nombrar el dolor antes de cualquier conversación sobre perdonar.
Leer el capítuloEl que cubre la prevaricación, busca amistad: mas el que reitera la palabra, aparta al amigo.
El contraste es entre cubrir la falta y reiterar la palabra. Buena parte del perdón cotidiano se decide ahí: en no volver a sacar, en la próxima discusión, lo que ya fue perdonado.
Leer el capítuloCuando cayere tu enemigo, no te huelgues; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón:
El proverbio prohíbe algo muy concreto: alegrarse de la caída de quien te hirió. Es la prueba más honesta de que el perdón avanzó — qué sientes cuando llega la mala noticia sobre la otra persona.
Leer el capítulo21Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan; y si tuviere sed, dale de beber agua:
22Porque ascuas allegas sobre su cabeza, y Jehová te lo pagará.
Cierra la lista porque es el más concreto de todos: darle pan y agua. Un perdón que no se convierte en ningún gesto suele ser solo una frase que uno repite hasta casi creerla.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre perdonar a quien nos hirió?
La Biblia pide perdón sin límite de cuenta en Mateo 18:22 y lo liga al perdón que ya recibimos en Efesios 4:32. Al mismo tiempo, Lucas 17:3 manda reprender antes de perdonar y Romanos 12:18 admite que la paz no siempre está al alcance de las dos partes.
¿Perdonar significa volver a convivir con la persona?
No. Perdón y reconciliación son cosas distintas: uno depende solo de ti, la otra depende de los dos. Romanos 12:18 condiciona la paz a lo que esté en tu mano. Si volver significa exponerte otra vez a la violencia, perdonar no obliga a nadie a eso.
¿Cómo perdonar a quien no pidió perdón?
Marcos 11:25 ata el perdón al momento de estar orando, y no a un encuentro con la persona — se puede empezar sin que el otro esté presente ni dispuesto. Job 42:10 muestra el giro ocurriendo mientras él oraba por los amigos que lo habían acusado.
¿Perdonar es olvidar lo que pasó?
No. José les dice a sus hermanos, en Génesis 50:20, que ellos pensaron mal sobre él — no reescribe lo que hubo. Perdonar, en el vocabulario bíblico, es dejar de cobrar la deuda y salir del lugar de juez, no borrar la memoria de lo ocurrido.
¿Cómo saber si ya perdoné de verdad?
Proverbios 24:17 da una prueba incómoda y útil: qué sientes cuando llega una mala noticia sobre la persona. Proverbios 17:9 da otra: si el asunto reaparece en cada discusión, sigue abierto. El perdón suele ser proceso, no un momento único.
Una oración para llevar
Señor, tú sabes lo que me hicieron, y no lo voy a minimizar delante de ti. Quítame el peso de ser quien cobra esa cuenta. No te pido sentir hoy lo que todavía no siento: te pido no alimentar la amargura mientras llega el resto. Amén.