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25 versículos sobre el perdón para quien no logra perdonarse

Escrito por Raphael Navarro Schmitt · Revisado por Maria Luisa Navarro Schmitt ·

Respuesta rápida

El perdón, en la Biblia, es deuda cancelada y no falta olvidada. 1 Juan 1:9 lo liga a la confesión y llama a Dios fiel y justo, y Salmos 103:12 habla de rebeliones alejadas cuanto está lejos el oriente del occidente. Los versículos siguientes tratan de recibir ese perdón y de lograr perdonarse.

Casi todo el que busca versículos sobre el perdón está en uno de dos lados: o necesita perdonar a alguien, o no consigue dejar de castigarse por algo que hizo. Esta lista es sobre el segundo caso. El primero tiene página propia, y los textos no son los mismos.

El vocabulario bíblico del perdón es sorprendentemente concreto. No se habla de olvidar: se habla de raer una cédula, de lavar, de echar en lo profundo del mar, de alejar hasta una distancia que no se cruza. Todos son verbos de acción, y ninguno depende de que tú te sientas perdonado para haber ocurrido.

Vale también fijarse en cuántas de esas escenas incluyen a alguien que no estaba pidiendo nada. El padre del hijo pródigo corre antes de que termine el discurso ensayado. La mujer acusada no dice una palabra en su defensa. Jesús, en la cruz, perdona a gente que en ese momento echaba suertes sobre su ropa.

La lista empieza en los versículos sobre confesión, pasa por las imágenes de lo que Dios hace con lo confesado y termina en las escenas del evangelio.

Los 25 versículos, uno a uno

  1. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.

    Fíjate en los dos adjetivos: fiel y justo. No dice "misericordioso" — es el vocabulario de quien cumple un acuerdo. El perdón aquí no depende del ánimo de Dios ese día.

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  2. 3Mientras callé, envejeciéronse mis huesos en mi gemir todo el día.

    4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; volvióse mi verdor en sequedades de estío. (Selah.)

    5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones á Jehová; y tú perdonaste la maldad de mi pecado. (Selah.)

    David describe lo que le hizo el silencio: los huesos envejecidos, el verdor vuelto sequedad de estío. Es el retrato de la culpa no dicha — y el giro ocurre en la frase en que deja de encubrir, no en una penitencia.

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  3. 1Salmo de David: Masquil. BIENAVENTURADO aquel cuyas iniquidades son perdonadas, y borrados sus pecados.

    2Bienaventurado el hombre á quien no imputa Jehová la iniquidad, y en cuyo espíritu no hay superchería.

    La palabra es bienaventurado, la misma de las bienaventuranzas. Ser perdonado se presenta como una forma de felicidad, y no solo como alivio de una deuda.

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  4. 2Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado.

    3Porque yo reconozco mis rebeliones; y mi pecado está siempre delante de mí.

    El salmo de confesión más conocido, escrito por David después de la falta más grave de su vida. Si sirvió para aquello, cuesta sostener que tu caso es demasiado grande.

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  5. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.

    Aquí David no pide descuento: pide un corazón limpio y un espíritu recto, y el verbo es crear. No es reparar lo que se rompió, es pedir la pieza entera de nuevo.

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  6. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

    El oriente y el occidente no se encuentran nunca, y ahí está la gracia de la imagen. Si el salmista quisiera decir "muy lejos", lo diría; eligió la única distancia sin punto de encuentro.

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  7. 3JAH, si mirares á los pecados, ¿quién, oh Señor, podrá mantenerse?

    4Empero hay perdón cerca de ti, para que seas temido.

    La pregunta es retórica y la respuesta es nadie. Lo raro viene enseguida: hay perdón cerca de él para que sea temido. No es permiso — es lo que produce reverencia de verdad.

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  8. De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme á tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová.

    Pedir que no se acuerde de los pecados de la mocedad es la petición de alguien que ya es adulto y sigue cargando algo viejo. Mucha culpa que no pasa tiene veinte años de edad.

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  9. Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán á ser como blanca lana.

    La invitación es a "estar a cuenta", como en una mesa de negociación. Y la propuesta es desproporcionada: grana por nieve, carmesí por blanca lana. El texto llega justo después de una acusación durísima contra el pueblo.

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  10. Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí; y no me acordaré de tus pecados.

    El motivo declarado sorprende: por amor de mí mismo. El perdón no se presenta como recompensa al mérito de quien lo pide, y eso es justo lo que lo hace fiable.

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  11. Y no enseñará más ninguno á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce á Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová: porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.

    No acordarse más no es amnesia divina: es la decisión de no volver a traerlo a la cuenta. Es la diferencia entre olvidar y no cobrar — y lo prometido es lo segundo.

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  12. 18¿Qué Dios como tú, que perdonas la maldad, y olvidas el pecado del resto de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque es amador de misericordia.

    19El tornará, él tendrá misericordia de nosotros; él sujetará nuestras iniquidades, y echará en los profundos de la mar todos nuestros pecados.

    La imagen final es de algo echado en lo profundo del mar, que en la época significaba el lugar del que nada vuelve. Y la frase del medio explica el porqué: es amador de misericordia.

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  13. Y os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré corazón de carne.

    Corazón de piedra quitado, corazón de carne puesto. El texto trata el problema como órgano y no como conducta — lo prometido es un trasplante, no un esfuerzo redoblado.

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  14. Si se humillare mi pueblo, sobre los cuales ni nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

    Muy citado como fórmula para un país, y el contexto es la dedicación del templo. Los cuatro verbos son de quien se mueve: humillarse, orar, buscar el rostro, convertirse. El perdón aquí no es automático ni imposible.

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  15. El que encubre sus pecados, no prosperará: mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.

    El proverbio junta confesar y apartarse. Es el freno contra la lectura de que basta pedir disculpas — la misericordia prometida es para quien además suelta lo que confesó.

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  16. Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.

    Confesar unos a otros, en plural, y con un propósito práctico: para que seáis sanos. Parte del peso de la culpa solo sale cuando otra persona lo sabe y sigue ahí.

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  17. 14Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.

    15Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

    El único versículo de la lista que condiciona el perdón recibido al perdón concedido. Si es aquí donde te trabas, el asunto es otro, y tiene página propia en este sitio.

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  18. Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.

    Un versículo que se discute desde siempre, y la Reina-Valera deja las dos direcciones a la vista: "porque amó mucho" en la primera mitad, y "al que se perdona poco, poco ama" en la segunda. Jesús le habla al anfitrión, no a la mujer.

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  19. 20Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.

    21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

    22Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.

    23Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:

    24Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á regocijarse.

    El padre corre cuando el hijo aún está lejos, antes de que termine el discurso ensayado. Y el hijo ni llega a la parte en que se ofrecería como jornalero — la interrupción es el corazón de la parábola.

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  20. 10Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?

    11Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.

    Las dos mitades de la frase final tienen que quedar juntas: "ni yo te condeno" y "vete, y no peques más". Quitar la primera produce moralismo; quitar la segunda produce otra cosa, y ninguna de las dos es el texto.

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  21. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.

    La oración y el reparto de la ropa están en el mismo versículo: pide perdón para gente que en ese instante echaba suertes sobre su túnica. Aquí el perdón no espera al arrepentimiento para ser ofrecido.

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  22. Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor,

    Pedro predica esto a una multitud en Jerusalén, semanas después de la crucifixión — parte del público era el mismo. La palabra que usa para el efecto es borrar, como quien limpia una tabla.

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  23. AHORA pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.

    La frase que resuelve el problema de esta página entera: ninguna condenación. Fíjate en el adverbio con que empieza, "ahora" — habla del estado presente, no de un veredicto futuro.

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  24. En el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados por las riquezas de su gracia,

    La palabra es redención, del vocabulario de rescatar esclavos: alguien pagó para sacar a otro de allí. El perdón, en el Nuevo Testamento, tiene precio declarado.

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  25. 13Y á vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,

    14Rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz;

    La imagen final es jurídica: una cédula raída y clavada en la cruz. Cierra la lista porque responde a la pregunta que sobra — ¿el papel sigue existiendo en algún sitio? No en los términos de este texto.

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre el perdón de Dios?

La Biblia describe el perdón con verbos concretos: raer una cédula (Colosenses 2:14), echar en lo profundo del mar (Miqueas 7:19), alejar cuanto el oriente del occidente (Salmos 103:12). En 1 Juan 1:9 va ligado a la confesión y se presenta como algo fiel y justo, no como concesión.

¿Cómo perdonarse por algo que uno hizo?

Empieza por nombrarlo. Salmos 32:3-5 muestra que el peso venía del silencio y no de la falta en sí, y Santiago 5:16 recomienda confesar a otra persona para ser sanado. Si la culpa no pasa después de eso, Romanos 8:1 es el versículo para repetir: ahora no hay condenación.

¿Hay algún pecado que Dios no perdone?

Las tradiciones cristianas discuten el alcance de pasajes como Marcos 3:29, y no hay una lectura única. Lo que los textos afirman sin disputa es el alcance de lo ya perdonado: David después de la falta más grave de su vida, y Pedro después de negar tres veces.

¿Debo pedir perdón a la persona o solo a Dios?

Mateo 5:23-24 manda dejar la ofrenda ante el altar e ir a reconciliarse primero, y Proverbios 28:13 junta confesar y apartarse. La Biblia trata la reparación como parte del proceso y no como etapa opcional — cuando es posible y no causa más daño a quien fue herido.

¿Qué diferencia hay entre perdón y olvido?

Jeremías 31:34 dice que Dios no se acordará más del pecado, y la expresión hebrea significa no volver a traerlo a la cuenta, no perder la memoria. Perdonar es decidir no cobrar de nuevo — por eso la Biblia usa vocabulario de deuda y no de amnesia.

Una oración para llevar

Señor, sé exactamente lo que estoy cargando, y ya he pedido perdón por ello más veces de las que puedo contar. Si está raído, ayúdame a dejar de reabrir la cuenta. Crea en mí un corazón limpio y dame valor para reparar lo que todavía se pueda. Amén.

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