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22 versículos para el corazón roto, para leer despacio

Escrito por Raphael Navarro Schmitt · Revisado por Maria Luisa Navarro Schmitt ·

Respuesta rápida

La Biblia no apura a quien sufre. Salmos 34:18 dice que Jehová está cercano a los quebrantados de corazón, Salmos 56:8 habla de guardar las lágrimas de quien llora, y Jesús llora ante un sepulcro en Juan 11:35. Los versículos siguientes acompañan el dolor antes de hablar de salida.

Si llegaste aquí hoy, probablemente no estás buscando una explicación. Esta lista no tiene ninguna. Lo que tiene son textos escritos por gente que pasó por esto y no lo disimuló: un salmo en que el autor dice que inunda su lecho de tanto llorar, otro en que las lágrimas se volvieron el pan del día, y uno en que la traición vino de quien iba junto a la casa de Dios.

La Escritura no lo trata como falta de fe. Reserva un libro entero para el lamento y pone en medio del evangelio el versículo más corto de la Biblia, que es Jesús llorando ante un sepulcro — sabiendo que iba a resucitar al amigo minutos después.

Lee uno solo. La lista empieza en los versículos que nombran el dolor, pasa por los que prometen compañía y solo al final habla de la mañana.

Los 22 versículos, uno a uno

  1. Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.

    La promesa es de cercanía, no de solución. Jehová cerca de quien está quebrantado — no después de mejorar, sino exactamente mientras está así.

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  2. El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.

    La imagen es de vendaje: sanar y ligar las heridas. Una herida vendada sigue doliendo, y el texto no finge lo contrario — habla de tratamiento, no de anestesia.

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  3. Mis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?

    Uno de los versículos más concretos de la Biblia: las huidas están contadas y las lágrimas, guardadas en una redoma. Nada de lo que lloraste a solas pasó desapercibido.

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  4. Heme consumido á fuerza de gemir: todas las noches inundo mi lecho, riego mi estrado con mis lágrimas.

    Está en la Biblia alguien diciendo que inunda su lecho de tanto llorar. Si pensaste que tu reacción fue exagerada, este versículo está aquí para discrepar.

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  5. Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

    Lágrimas como pan, de día y de noche. Y la pregunta que más duele viene de fuera: "¿dónde está tu Dios?" — el dolor sumado a la humillación de estar sufriendo con fe.

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  6. 9Ten misericordia de mí, oh Jehová, que estoy en angustia: hanse consumido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.

    10Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar: hase enflaquecido mi fuerza á causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

    El salmo describe el cuerpo: ojos, alma, entrañas, huesos, fuerza. El sufrimiento emocional aparece como algo físico, cosa que reconoce cualquiera que haya pasado por él.

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  7. 12Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él:

    13Mas tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar:

    14Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, á la casa de Dios andábamos en compañía.

    La distinción que hace es exacta: si hubiera sido un enemigo, lo habría soportado. Lo que rompe es que fuera alguien íntimo, con quien se conversaba y se caminaba junto.

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  8. ¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

    El salmista se habla a sí mismo, y repite esa frase tres veces entre este salmo y el siguiente. O sea: no se convenció a la primera. Así funciona.

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  9. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)

    "Derramad delante de él vuestro corazón" no es orar bonito. Es vaciar, sin editar, incluso lo que no dirías en voz alta delante de nadie.

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  10. Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

    Admite que la carne y el corazón desfallecen — en presente, sin prometer que no vaya a ocurrir. Y es justo después de ese reconocimiento cuando aparece la palabra roca.

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  11. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

    El verbo es andar por el valle: atravesar, no quedarse a vivir. Y lo que infunde aliento no es la salida — son la vara y el cayado, dos objetos que solo sirven si hay alguien cerca sosteniéndolos.

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  12. 19Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel.

    20Tendrálo aún en memoria mi alma, porque en mí está humillada.

    21Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré.

    Fíjate en el movimiento: acordarse de la aflicción, quedar humillado, y entonces decidir traer otra cosa al corazón. La esperanza del versículo siguiente no niega el dolor — llega después de haberlo nombrado.

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  13. 1EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel;

    2A promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; á consolar á todos los enlutados;

    3A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

    Jesús leyó justamente este pasaje en la sinagoga de su propia ciudad. Vendar a los quebrantados de corazón está en la descripción de su misión, no en la lista de efectos secundarios.

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  14. Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.

    Ninguna de las promesas evita la travesía: cuando pasares por las aguas, por los ríos, por el fuego. La compañía está garantizada; el desvío, no.

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  15. Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

    Llamar bienaventurado a quien llora es casi ofensivo, hasta que se ve dónde está la bendición: recibirán consolación. El luto es el camino, no el estado final.

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  16. Y lloró Jesús.

    Tres palabras. Y llora sabiendo que va a resucitar a Lázaro en unos minutos — es decir, conocer el final no dispensó a nadie de sentir el medio.

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  17. También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.

    Jesús reconoce la tristeza en presente ("ahora ciertamente tenéis tristeza") antes de hablar del reencuentro. No le pide a nadie que se salte esa parte.

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  18. 3Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,

    4El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.

    La consolación recibida se describe como algo que se pasa adelante. No explica por qué llegó el dolor — le da un destino, que es otra cosa.

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  19. 5Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

    6Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

    La imagen es agrícola y lleva tiempo: quien siembra con lágrimas no siega el mismo día. Es el versículo para la fase en que todavía nada cambió a la vista.

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  20. Porque un momento será su furor; mas en su voluntad está la vida: por la tarde durará el lloro, y á la mañana vendrá la alegría.

    La frase famosa suele usarse para apurar a quien sufre. Fíjate en lo que dice y en lo que no: que el lloro dura la tarde y que a la mañana viene la alegría, sin decir cuál mañana.

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  21. Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.

    El versículo peor usado en velorios y rupturas. No dice que todo sea bueno, ni que todo tenga explicación: dice que las cosas ayudan a bien. Guárdalo para después — en caliente, hiere.

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  22. Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

    El último de la lista porque es el más lejano. La imagen es la de alguien limpiando el rostro de otro con la mano, un gesto demasiado pequeño para un libro sobre el fin del mundo.

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre el corazón roto?

No pide que el dolor se esconda. Salmos 34:18 afirma que Jehová está cercano a los quebrantados de corazón, Salmos 147:3 habla de sanar y ligar la herida, y Salmos 56:8 describe a Dios guardando las lágrimas de quien llora. En ninguno de esos pasajes hay plazo ni reproche.

¿Qué versículo leer después de una ruptura?

Salmos 55:12-14 es el más preciso cuando el dolor vino de alguien cercano: el salmista dice que lo habría soportado si hubiera sido un enemigo. Para la noche, Salmos 6:6. Y Salmos 62:8, que autoriza a derramarlo todo delante de Dios sin elegir las palabras.

¿Llorar demasiado es falta de fe?

No. El versículo más corto de la Biblia es Jesús llorando ante el sepulcro de un amigo al que resucitaría minutos después. Un libro entero, Lamentaciones, está dedicado al lamento, y varios salmos describen noches de llanto sin ningún reproche.

¿Cuánto tarda en sanar el corazón?

La Biblia no da plazo, y desconfía de quien lo da. Salmos 30:5 promete que la noche termina, sin decir cuál mañana. Si la tristeza te viene impidiendo dormir, trabajar o convivir desde hace semanas, busca a un psicólogo — cuidarse no sustituye la fe ni es sustituido por ella.

Una oración para llevar

Señor, hoy no tengo una palabra buena. Toma lo que quedó de mí y cuida la parte que ni sé nombrar. No te pido prisa, te pido compañía: quédate conmigo esta noche y despiértame mañana con fuerzas para un día más. Amén.

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