22 versículos sobre el duelo para quien no quiere oír que va a pasar
Escrito por Raphael Navarro Schmitt · Revisado por Maria Luisa Navarro Schmitt ·
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El duelo, en la Biblia, tiene tiempo y no tiene prisa. Jesús lloró por un amigo al que iba a resucitar minutos después, y 1 Tesalonicenses 4:13 no prohíbe la tristeza: dice que no sea como la de quien no tiene esperanza. Los versículos siguientes no apuran nada.
La frase que más hiere a quien está de duelo suele venir de gente bienintencionada: ya pasará, está en un lugar mejor, Dios sabe lo que hace. Ninguna es necesariamente falsa, y todas llegan demasiado pronto.
La Biblia va más despacio. Israel lloró a Moisés treinta días, y el texto cuenta los días. Abraham viajó para hacer el duelo a Sara antes de sepultarla. José, el segundo hombre más poderoso de Egipto, se echó sobre el rostro de su padre sin ninguna preocupación por la compostura. Y los amigos de Job, que después hablarían de más, empezaron sentándose en tierra en silencio una semana.
Jesús llora ante el sepulcro de Lázaro sabiendo lo que va a hacer enseguida. Si alguien tenía motivo para saltarse la parte del llanto, era él. El texto registra igual las tres palabras más cortas del evangelio.
La lista empieza en las escenas de duelo — porque ver descrito el propio estado es el primer alivio posible — y solo al final llega al consuelo. Si hoy solo puedes leer los primeros, está bien.
Los 22 versículos, uno a uno
Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
La bienaventuranza va dirigida a quien llora ahora, en presente. La consolación está en el futuro del verbo, y Jesús no acorta esa distancia — solo garantiza que termina.
Leer el capítulo33Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,
34Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve.
35Y lloró Jesús.
Sabía que iba a resucitar a Lázaro minutos después, y se conmovió, se turbó y lloró de todos modos. Eso resuelve la pregunta de fondo del tema: saber que existe resurrección no exime a nadie de llorar hoy.
Leer el capítuloY Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;
Marta le dice a Jesús, a la cara, que si él hubiera estado allí su hermano no habría muerto. Es la acusación que casi todo el que está de duelo formula en algún momento, y no se la reprende por ello.
Leer el capítuloY murió Sara en Kiriath-arba, que es Hebrón, en la tierra de Canaán: y vino Abraham á hacer el duelo á Sara, y á llorarla.
El texto dice que Abraham vino a hacer el duelo a Sara y a llorarla, como si fueran dos tareas. El duelo, en la Biblia, es algo que se hace — tiene lugar, tiene tiempo y hasta implica desplazarse.
Leer el capítuloENTONCES se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y besólo.
José era el segundo hombre más poderoso de Egipto y se echó sobre el rostro de su padre muerto. La escena no tiene ninguna preocupación por la compostura, y el texto no sugiere que debiera tenerla.
Leer el capítuloY lloraron los hijos de Israel á Moisés en los campos de Moab treinta días: y así se cumplieron los días del lloro del luto de Moisés.
Treinta días, contados y registrados. El duelo ahí es público, colectivo y con duración reconocida — lo contrario del arreglo actual, en que se espera que la persona vuelva al trabajo el lunes.
Leer el capítulo20Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y trasquiló su cabeza, y cayendo en tierra adoró;
21Y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo tornaré allá. Jehová dió, y Jehová quitó: sea el nombre de Jehová bendito.
Job rasga el manto, trasquila su cabeza y adora — las tres cosas en la misma escena. El texto no elige entre desesperación y fe, y quien está de duelo suele vivir las dos a la misma hora.
Leer el capítulo11Y tres amigos de Job, Eliphaz Temanita, y Bildad Suhita, y Sophar Naamathita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían concertado de venir juntos á condolecerse de él, y á consolarle.
12Los cuales alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron á voz en grito; y cada uno de ellos rasgó su manto, y esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.
13Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que el dolor era muy grande.
Siete días en tierra sin decir palabra. Fue lo mejor que hicieron esos amigos, y todo se torció cuando abrieron la boca. Si quieres ayudar a alguien, este es el versículo práctico de la página.
Leer el capítuloEl sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.
Los verbos son sanar y ligar: vendar una herida, no taparla. Vendar supone que abajo sigue doliendo y que la consolidación lleva tiempo — la metáfora del salmo ya viene con plazo incorporado.
Leer el capítuloMis huídas has tú contado: pon mis lágrimas en tu redoma: ¿no están ellas en tu libro?
La imagen más delicada de la Biblia sobre el llanto: lágrimas guardadas en una redoma y huidas contadas una a una. Aquí no se te pide nada — alguien solo está tomando nota.
Leer el capítuloEstimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos.
Es uno de los versos más leídos en velorios y de los más fáciles de usar mal. No dice que la muerte sea buena: dice que es estimada a los ojos de Jehová, es decir, que no pasa desapercibida.
Leer el capítulo5Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
6Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
La imagen es de siembra, y la siembra tiene estación. El salmo no promete siega rápida y no está hablando de la semana que viene — está diciendo que el llanto de ahora no es desperdicio.
Leer el capítulo1PARA todas las cosas hay sazón, y todo lo que se quiere debajo del cielo, tiene su tiempo:
2Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
3Tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar;
4Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;
Llorar y reír aparecen en la misma lista, sin jerarquía. No hay tiempo correcto prescrito para cada uno: hay reconocimiento de que los dos existen y de que ninguno es permanente.
Leer el capítulo2Mejor es ir á la casa del luto que á la casa del convite: porque aquello es el fin de todos los hombres; y el que vive parará mientes.
3Mejor es el enojo que la risa: porque con la tristeza del rostro se enmendará el corazón.
4El corazón de los sabios, en la casa del luto; mas el corazón de los insensatos, en la casa del placer.
La afirmación es contraintuitiva y deliberada: mejor la casa del luto que la del convite. Sirve para quien está siendo empujado a distraerse antes de tiempo.
Leer el capítuloAun en la risa tendrá dolor el corazón; y el término de la alegría es congoja.
El proverbio describe el duelo meses después, cuando la persona ya ríe en público y nadie sospecha lo que hay debajo. Es el versículo de los que "ya lo superaron" según los demás.
Leer el capítulo¿No os conmueve á cuantos pasáis por el camino? Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido; porque Jehová me ha angustiado en el día de la ira de su furor.
Una pregunta lanzada a los que pasan por el camino: ¿no os conmueve? Es la sensación de ver el mundo funcionando con normalidad mientras el tuyo se detuvo, y está registrada en la Biblia sin ninguna corrección.
Leer el capítulo3Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fué menospreciado, y no lo estimamos.
4Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Varón de dolores, experimentado en quebranto. No es alguien que entiende el dolor desde fuera — la diferencia entre solidaridad y experiencia es toda la fuerza de este texto para quien está de duelo.
Leer el capítulo1EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado á predicar buenas nuevas á los abatidos, á vendar á los quebrantados de corazón, á publicar libertad á los cautivos, y á los presos abertura de la cárcel;
2A promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; á consolar á todos los enlutados;
3A ordenar á Sión á los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.
El cambio prometido es gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto. Fíjate en que nada se borra: la ceniza existió, y el texto cuenta con ella al describir el cambio.
Leer el capítuloGozaos con los que se gozan: llorad con los que lloran.
Llorar con los que lloran es una orden, y es la más desobedecida cuando alguien muere. La mayoría intentamos explicar, animar o dar sentido — el texto solo pide compañía en el mismo estado.
Leer el capítuloTampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
Lee la frase entera antes de usarla: no dice que no te entristezcas, dice que no te entristezcas como los otros que no tienen esperanza. El cristiano de Pablo llora — solo que no llora igual.
Leer el capítulo3Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación,
4El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.
La consolación aquí tiene destino: quien fue consolado consuela a otro. Es la explicación de por qué quien ya perdió a alguien suele ser la única compañía soportable en un velorio.
Leer el capítuloY limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.
El último de la lista porque es el más lejano. No habla del mes que viene: habla del fin de todo. Y es honesto al respecto — la promesa es grande porque la deuda también lo es.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre el duelo?
Lo trata como algo que se hace, con tiempo propio y en público. Israel lloró a Moisés treinta días (Deuteronomio 34:8), Jesús lloró por Lázaro sabiendo que iba a resucitarlo (Juan 11:35), y Mateo 5:4 promete consolación a quien llora — sin acortar el camino hasta ella.
¿Cuánto dura el duelo según la Biblia?
No hay plazo prescrito. Los registros varían: treinta días por Moisés, siete días de silencio de los amigos de Job, el viaje de Abraham para hacer el duelo a Sara antes del sepelio. Eclesiastés 3:4 solo reconoce que hay tiempo de llorar, sin decir cuánto. Nadie va con retraso.
¿Está mal enojarse con Dios después de una pérdida?
La Biblia registra reclamos directos sin reprender a quien los hizo. Marta le dice a Jesús que, si hubiera estado allí, su hermano no habría muerto (Juan 11:21), y Lamentaciones 1:12 pregunta si a alguien le importa. La oración de Israel incluye la protesta.
¿Qué decirle a alguien que perdió a un ser querido?
Menos de lo que parece. Los amigos de Job acertaron en los siete días en que callaron (Job 2:13) y fallaron cuando empezaron a explicar. Romanos 12:15 pide llorar con los que lloran, no dar sentido a la pérdida. La presencia y la ayuda práctica valen más que cualquier frase.
¿Un cristiano puede llorar la muerte de alguien?
Sí. 1 Tesalonicenses 4:13 suele citarse como prohibición, pero el texto dice no entristecerse como los otros que no tienen esperanza — no dice no entristecerse. La esperanza cambia la calidad del duelo, no su existencia.
Una oración para llevar
Señor, tú sabes el nombre de quien perdí. No te pido hoy que deje de doler, porque el dolor es del tamaño de lo que esa persona fue para mí. Quédate conmigo mientras lloro, guarda las lágrimas que ya lloré y dame fuerzas para el día de mañana, solo ese. Amén.