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17 versículos sobre la confianza en sí mismo para quien duda de su propia capacidad

Escrito por Raphael Navarro Schmitt · Revisado por Maria Luisa Navarro Schmitt ·

Respuesta rápida

La Biblia casi nunca manda confiar en uno mismo: cambia el lugar de donde viene la confianza. 2 Corintios 3:5 dice que la suficiencia es de Dios, y Filipenses 4:13 habla de un poder recibido, no propio. Los versículos siguientes muestran a gente que se creía demasiado pequeña y fue enviada igual.

Quien busca versículos sobre confianza en sí mismo suele estar delante de algo concreto: una entrevista, un examen, una conversación difícil, un puesto nuevo. Y suele tener la sensación de que todos alrededor poseen una certeza que a ti te falta.

La Escritura no lo resuelve diciéndote que eres capaz. Hace algo más raro y más útil: te da la razón. Moisés era torpe de lengua, Gedeón era el menor de la familia más pobre del clan, Jeremías alegó la edad. Ninguno de los tres recibió un discurso motivacional — los tres recibieron compañía y fueron enviados igual.

La lista empieza por esas escenas de negativa, pasa por los versículos que explican de dónde viene la seguridad y termina en los que hablan de lo que ya se hizo en ti antes de que lo intentaras.

Los 17 versículos, uno a uno

  1. 4Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios:

    5No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia es de Dios;

    Pablo dice que tiene confianza y, en la frase siguiente, que no es suya: nuestra suficiencia es de Dios. Es el resumen del tema: la seguridad es real y la fuente es externa. Quien invierte el orden cae en una de las dos zanjas — la arrogancia o la parálisis.

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  2. 10Entonces dijo Moisés á Jehová: ¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

    11Y Jehová le respondió: ¿Quién dió la boca al hombre? ¿ó quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿no soy yo Jehová?

    12Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

    Moisés presenta un argumento técnico contra sí mismo — soy tardo en el habla — y Dios no lo contradice. La respuesta no es "hablas bien": es una pregunta sobre quién dio la boca. La tarea sigue en pie.

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  3. 14Y mirándole Jehová, díjole: Ve con esta tu fortaleza, y salvarás á Israel de la mano de los Madianitas. ¿No te envío yo?

    15Entonces le respondió: Ah, Señor mío, ¿con qué tengo de salvar á Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.

    A Gedeón se le manda ir "con esta tu fortaleza" — la que él cree no tener. Responde con el organigrama de su familia: la más pobre, y él el menor. No le sirve de nada.

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  4. 6Y yo dije: ¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

    7Y díjome Jehová: No digas, soy niño; porque á todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré.

    8No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte, dice Jehová.

    La objeción es de edad, y la prohibición que viene después es repetirla: no digas, soy niño. Vale para quien se presenta pidiendo disculpas por existir antes de empezar a hablar.

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  5. Y añadió David: Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este Filisteo. Y dijo Saúl á David: Ve, y Jehová sea contigo.

    David no dice que puede. Enumera el león y el oso — lo que ya sobrevivió. La confianza aquí es memoria ordenada, y es el ejercicio más práctico de esta página: escribe lo que ya pasó.

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  6. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

    El versículo más estampado en camisetas y el más recortado de su contexto. Dos líneas antes, Pablo habla de aprender a vivir con poco y con mucho. No es promesa de rendimiento: es promesa de aguantar los dos escenarios.

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  7. Porque Jehová será tu confianza, y él preservará tu pie de ser preso.

    Fíjate en lo que se promete: no que no tropieces, sino que tu pie no quede preso. Es una confianza que ya contaba con el error, y por eso no se derrumba con el primero.

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  8. HUYE el impío sin que nadie lo persiga: mas el justo está confiado como un leoncillo.

    El contraste es entre quien huye sin que nadie lo persiga y quien está confiado como un leoncillo. El aplomo del proverbio nace de la conciencia limpia, no del temperamento. Mucha inseguridad es deuda moral mal resuelta.

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  9. Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.

    Pablo le escribe a alguien joven en un puesto grande. La orden no es "demuestra que lo mereces": es ser ejemplo en seis cosas comprobables. La autoridad aquí se construye por conducta, no por currículum.

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  10. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

    El salmo habla de cómo fuiste hecho, no de cómo te está yendo. Sirve exactamente los días en que el rendimiento fue malo y la tentación es concluir algo sobre tu valor a partir de ahí.

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  11. 35No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón:

    36Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

    El verbo es "no perdáis" — es decir, la propia confianza se puede tirar, y nadie lo hace por ti. Lo que viene enseguida es paciencia, que es la forma menos glamurosa del valor.

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  12. En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fe de él.

    Seguridad y entrada en la misma frase. La confianza que describe el Nuevo Testamento empieza por poder acercarse sin justificarse — y quien no necesita justificarse ante Dios suele necesitarlo menos ante la gente.

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  13. Estando confiado de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;

    La certeza de Pablo es sobre un proceso inacabado, no sobre un resultado terminado. Es el versículo para quien se reprocha estar todavía a mitad: estar a mitad es lo previsto.

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  14. Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en vano para conmigo; antes he trabajado más que todos ellos: pero no yo, sino la gracia de Dios que fué conmigo.

    Pablo dice que trabajó más que todos y se corrige en la misma frase. Es la rara demostración de que reconocer el propio esfuerzo no es vanidad — siempre que la cuenta cierre en otro sitio.

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  15. En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma.

    La fuerza llega después del clamor y por dentro: en el alma, no en las circunstancias. Es el formato de respuesta más común que la gente relata y el menos anunciado.

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  16. Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.

    La palabra usada para lo que eres es "hechura": pieza trabajada. Y las buenas obras se prepararon antes — no tienes que inventar tu lugar, tienes que encontrarlo.

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  17. ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?

    Cierra la lista porque es la pregunta que queda cuando las otras ya fueron respondidas. No promete que nadie estará en contra: promete que eso dejó de ser el dato decisivo.

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre la confianza en uno mismo?

La trata como algo recibido, no fabricado. 2 Corintios 3:4-5 afirma que la suficiencia viene de Dios, y Filipenses 4:13 habla de fuerza dada para lidiar tanto con la falta como con la abundancia. No hay elogio de la autosuficiencia, pero tampoco lo hay de la inseguridad.

¿Tener confianza en uno mismo es orgullo?

No necesariamente. El orgullo es atribuirse el origen de lo que uno tiene; la confianza es actuar sabiendo de dónde vino. Pablo dice en 1 Corintios 15:10 que trabajó más que todos y, en la misma frase, lo acredita a la gracia. Las dos cosas caben juntas.

¿Qué versículo leer antes de una entrevista o un examen?

Josué y Gedeón se citan mucho, pero 1 Samuel 17:37 funciona mejor en la práctica: David se prepara recordando el león y el oso. Antes de entrar, enumera tres situaciones difíciles que ya atravesaste. Después lee Salmos 138:3 y ve.

¿Y cuando la inseguridad no se va?

La inseguridad persistente puede tener causas que un versículo no alcanza — ansiedad social, historial de humillación, agotamiento. La fe y el acompañamiento profesional no compiten. Si la inseguridad te impide trabajar o relacionarte, vale buscar ayuda de un psicólogo.

Una oración para llevar

Señor, no me siento a la altura de lo que tengo delante. No te pido sentirme capaz: te pido ir igual, sabiendo quién viene conmigo. Afirma mis pies y calla en mí la voz que solo sabe enumerar lo que me falta. Amén.

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