Coronilla de la Divina Misericordia: cómo rezarla y el texto
La oración
Para empezar: la señal de la cruz.
En la apertura, un padrenuestro, entero.
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.
Después, un avemaría, entero.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Para cerrar la apertura, el Credo, en la forma del Símbolo de los Apóstoles.
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
En la cuenta grande, antes de cada decena:
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre, el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo, nuestro Señor Jesucristo, en propiciación por nuestros pecados y los del mundo entero.
En las diez cuentas pequeñas de la decena (10x):
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Repite los dos pasos anteriores hasta completar las cinco decenas.
Al final de todo, tres veces:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
En resumen
La Coronilla de la Divina Misericordia se reza con el mismo rosario de siempre, con dos invocaciones breves que se repiten: una en las cuentas grandes y otra en las diez pequeñas. Faustina Kowalska la anotó en polaco en 1935. Esta página trae la apertura y las invocaciones enteras, en el orden de las cuentas.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Cuándo rezarla
Tradicionalmente a las tres de la tarde, la hora que los evangelios asocian a la muerte de Jesús, y junto a quien está muriendo. Se reza en unos siete minutos.
La apertura toma tres oraciones del rosario mariano — padrenuestro, avemaría y credo —, en un orden y un recuento propios, y no es la única parte prestada: el Trisagio del cierre es más antiguo que la devoción entera. Del final de la apertura al Trisagio del cierre, todo lo que se reza son las dos invocaciones, alternadas cuenta a cuenta. Por eso lleva siete minutos donde el rosario lleva veinte: las fórmulas son breves, y no hay misterio que anunciar entre una decena y otra.
Vale la pena fijarse en quién habla con quién. La primera invocación se dirige al Padre, y lo que ofrece no es el mérito de quien reza: es la ofrenda de Cristo, ya hecha. La segunda pide misericordia apoyándose en la Pasión, tampoco en una promesa de enmienda. La oración entera desplaza el fundamento de la petición desde quien pide hacia quien ya pagó, y esa inversión es lo que la vuelve rezable por alguien que siente que no tiene nada que presentar.
La segunda mitad de cada invocación amplía la petición: “y del mundo entero”. La coronilla nunca pide solo por quien la reza. Por eso es la oración que se reza tradicionalmente junto al lecho de quien está muriendo, incluso por parte de gente que no conocía al enfermo — la fórmula ya contiene al otro por construcción.
La hora tiene base textual. Los evangelios sitúan la muerte de Jesús en la hora nona, contada desde el amanecer, lo que corresponde a las tres de la tarde. Rezar a esa hora es una elección devocional y no una obligación: quien está trabajando a las tres reza cuando puede, y la oración no pierde nada con ello.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Anotada en 1935, en Polonia
La coronilla aparece en los cuadernos de Helena Kowalska, religiosa polaca conocida como Faustina, escritos en polaco entre 1934 y 1938 y publicados después con el título de Diario. Murió en 1938, a los treinta y tres años, y su texto original está hoy en dominio público — lo que no vale para las traducciones modernas del Diario, que son obra de traductores identificables. Por eso esta página publica las invocaciones rezadas y ningún pasaje del Diario.
La devoción no se extendió en línea recta. El 6 de marzo de 1959 el Santo Oficio publicó una nota que prohibía difundir las imágenes y los escritos que promovían la devoción en las formas propuestas por Faustina. El motivo que señalaron después los propios promotores de su causa es prosaico y revelador: la única versión del Diario de que disponía Roma era una traducción italiana defectuosa que distorsionaba lo que ella había escrito. La prohibición se retiró el 15 de abril de 1978.
La estructura se apoya deliberadamente en lo que ya existía: la coronilla se reza con el mismo rosario, con las mismas cuentas, sin objeto nuevo y sin secuencia nueva que aprender. Quien ya sabe rezar el rosario aprende esta en un minuto — y esa es probablemente la razón práctica de que se extendiera tan rápido después de 1978.
Detalles poco conocidos
La devoción estuvo prohibida diecinueve años por una mala traducción
La oración final no es de Faustina: tiene unos mil quinientos años
No hace falta un rosario propio, y eso explica mucho
Qué dicen los pasajes
44Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
45Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio.
46Entonces Jesús, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.
El pasaje que fija la hora de la devoción. Lucas marca la hora sexta y la nona, contadas desde el amanecer — la nona corresponde a las tres de la tarde. Es este dato, y no una preferencia de agenda, lo que explica que la coronilla se rece a esa hora.
33Mas cuando vinieron á Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas:
34Empero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y luego salió sangre y agua.
Los dos rayos de la imagen asociada a esta devoción salen de aquí: sangre y agua del costado abierto. La tradición cristiana leyó en ellos los sacramentos, y esa lectura es muchos siglos anterior a cualquier cosa anotada en 1935.
4Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
5Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos;
La frase que da nombre a la devoción. Pablo presenta la misericordia como causa de la salvación y no como consecuencia del comportamiento de quien es salvado — que es exactamente la lógica de las dos invocaciones de la coronilla.
16Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
El texto autoriza a acercarse con confianza, y el verbo importa: alcanzar misericordia se presenta como algo que se busca, no como algo que se merece. Es la base bíblica de la postura de la coronilla, que pide sin alegar mérito alguno.