Padrenuestro: el texto de la oración y qué pide cada petición
La oración
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Amén.
En resumen
El Padrenuestro es la oración que Jesús enseñó a sus discípulos. La forma que se reza en español viene del uso litúrgico y no coincide palabra por palabra con el texto bíblico, que trae dos versiones: la de Mateo 6:9-13, usada en la liturgia, y la de Lucas 11:2-4, más breve.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 5 min de lectura
Cuándo rezarla
A cualquier hora, y sobre todo cuando faltan las palabras propias: es breve como para caber en un minuto y completa como para que no falte nada en ella. Abre y cierra cada decena del rosario.
La estructura tiene una bisagra en el medio, y la bisagra es el contenido. La primera mitad habla de Dios: el Nombre, el Reino, la voluntad. La segunda habla de quien reza: el pan de hoy, el perdón, la protección ante la prueba. Empezar por Dios y solo después llegar a las necesidades propias invierte el orden natural de cualquier petición, y es la única parte de la oración que ya no se reza en automático una vez que uno lo nota.
El pan que se pide es el de hoy. No el del mes ni el del año, y el límite es deliberado: impide que la oración se vuelva un seguro contra el futuro. Quien la reza vuelve mañana.
Un detalle de la petición del perdón suele pasar desapercibido. En Mateo es la única petición que recibe un comentario justo después de la oración: Jesús vuelve a ella en los dos versículos siguientes y ata el perdón recibido al perdón concedido. Quien reza la oración entera está aceptando esa condición en voz alta, todas las veces.
La primera palabra es la más fuerte de la oración y la que menos llama la atención. Llamar Padre a Dios, y no Señor ni Creador, es lo que Pablo describe en Romanos como señal de adopción y opuesto al miedo. Todo lo que viene después se apoya en eso.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Siglo primero, en el Evangelio
La oración nace de una petición concreta. En Lucas, un discípulo ve a Jesús orando y le pide que enseñe a orar, como Juan el Bautista había enseñado a los suyos. La respuesta no es una clase sobre la oración: es una oración terminada, lo bastante breve para aprenderse de memoria a la primera.
Los dos evangelios que la registran no coinciden. La versión de Lucas es más escueta; la de Mateo, más larga, es la que entró en el uso litúrgico de las iglesias y la que el mundo entero memorizó. La explicación corriente entre estudiosos de las dos tradiciones no obliga a elegir entre los evangelios: Jesús enseñó más de una vez, y cada comunidad guardó la forma que rezaba.
La fórmula que se reza en español no es la redacción de ninguna traducción bíblica publicada en este sitio, y eso no es un error de nadie. Es otro objeto: un texto fijado por el uso, con siglos de repetición en voz alta detrás, en el que el ritmo y la memoria pesaron tanto como la literalidad. Por eso aparece aquí como oración, y el texto bíblico aparece justo debajo, entre los pasajes.
Detalles poco conocidos
El final que muchos rezan sí está en la edición española, y no en las otras dos
En la Biblia son deudas; en la oración son ofensas
La palabra detrás de “pan de cada día” no existe en ningún otro texto
“No nos dejes caer” ya es una lectura, y no la traducción más literal
Qué dicen los pasajes
9Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
11Danos hoy nuestro pan cotidiano.
12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
La versión que la liturgia consagró, y la base de la fórmula rezada. Compárela con el texto de arriba: la Biblia dice “nuestras deudas” donde la oración dice ofensas, y este versículo trae el final que las ediciones portuguesa e inglesa de este sitio no traen.
2Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos; sea tu nombre santificado. Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
3El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
4Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos á todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del malo.
La versión más breve, junto con la escena que la provoca. Leer las dos una al lado de la otra es la manera más rápida de ver que la iglesia recibió dos formas de la misma oración, y no una fórmula cerrada.
14Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.
15Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
El comentario que Jesús añade inmediatamente después, y que trata de una sola petición de la oración. Es la única línea del pasaje que establece una condición, y recae sobre el perdón que quien reza concede a los demás.
15Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para estar otra vez en temor; mas habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos, Abba, Padre.
Explica por qué la oración empieza llamando Padre a Dios. Pablo describe esa palabra como señal de adopción y opuesta al miedo — lo que convierte la primera línea del Padrenuestro en la afirmación más fuerte de todo lo que sigue.