Oración del Credo: los dos textos y cuándo se reza cada uno
La oración
Símbolo de los Apóstoles — el que se reza en el rosario y en la catequesis
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Símbolo Niceno-Constantinopolitano — el que se profesa en la misa del domingo
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre.
Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
En resumen
Credo es el nombre de dos fórmulas distintas. El Símbolo de los Apóstoles, más corto, es el que se reza en el rosario y se enseña en la catequesis. El Niceno-Constantinopolitano, más largo, es el que se profesa en la misa del domingo. Esta página trae los dos textos, en ese orden, y explica cuándo se usa cada uno.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Cuándo rezarla
El Símbolo de los Apóstoles abre el rosario, en el crucifijo, antes de la primera decena, y es el que se aprende de memoria en la catequesis. El Niceno se profesa de pie en la misa del domingo, después de la homilía.
El Credo es la única pieza de este sitio que no pide nada. Todas las demás oraciones tienen un verbo dirigido a Dios — danos, perdona, líbranos, ruega. Esta tiene un verbo dirigido a quien reza: creo. Por eso se profesa de pie, en voz alta y en primera persona del singular aun en medio de una multitud: cada uno responde por sí.
Cuál de los dos rezar depende de dónde esté usted. En la misa del domingo, el Niceno, que es el texto del rito; en el rosario y en la catequesis, el de los Apóstoles, más corto y el primero que se memoriza. Fuera de eso valen los dos — el segundo dice todo lo que dice el primero, con más precisión y más palabras.
«La resurrección de la carne» es una elección de palabra, no un arcaísmo. El Credo podría decir «del alma», y no lo dice. La afirmación es deliberadamente incómoda: lo que se espera no es la supervivencia de una parte espiritual de la persona sino la recuperación de la persona entera, cuerpo incluido. La redacción del Niceno la suaviza a «la resurrección de los muertos», que dice lo mismo sin la palabra que choca.
«La comunión de los santos», en el penúltimo artículo, no es un elogio a personas canonizadas. La expresión latina admite dos lecturas — comunión entre las personas santas y comunión en las cosas santas, los sacramentos — y las dos circulan desde temprano. En las dos, el artículo afirma que quien cree no está solo, ni en el espacio ni en el tiempo.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Símbolo de los Apóstoles, forma antigua del siglo IV; Niceno, concilios de 325 y 381
La leyenda de que cada uno de los doce apóstoles dictó un artículo del Credo la cuenta Rufino hacia el año 400 y se repitió durante mil años, pero el texto no es de los apóstoles. Su antepasado más antiguo es el llamado Símbolo Romano, atestiguado en griego hacia el 340 y en latín por el propio Rufino: era una fórmula bautismal, el guion de preguntas que se le hacían a quien iba a ser bautizado, respondidas con un «creo» cada una. La redacción completa que se reza hoy aparece hacia el siglo VIII, en la Galia, y de allí se vuelve estándar en Occidente.
El Niceno tiene otra historia y otra función. No es obra de una persona ni de un solo concilio: el Concilio de Nicea, en 325, escribió el núcleo contra la doctrina de Arrio, que negaba que el Hijo fuera Dios en el mismo sentido que el Padre; el Concilio de Constantinopla, en 381, amplió sobre todo la parte del Espíritu Santo. De ahí el nombre doble.
Los dos no son versiones rivales del mismo texto: responden a preguntas distintas. El Símbolo de los Apóstoles narra — nació, padeció, murió, resucitó. El Niceno se detiene en mitad del relato para definir: «Dios de Dios, Luz de Luz, engendrado, no creado». Ese vocabulario existe únicamente porque alguien, en un siglo determinado, afirmó lo contrario.
Detalles poco conocidos
El español conservó «a los infiernos», que otras lenguas cambiaron
«Santa Iglesia católica» no quiere decir romana, y por eso los protestantes lo rezan
Una expresión añadida en Occidente está detrás de un cisma de mil años
La fórmula española evita la palabra técnica que el latín usa aquí
Qué dicen los pasajes
3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados, conforme á las Escrituras;
4Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras;
5Y que apareció á Cefas, y después á los doce.
La fórmula más antigua del Nuevo Testamento con forma de credo, y Pablo la presenta como algo que recibió ya hecho. Fíjese en el orden: murió, fue sepultado, resucitó, apareció. Es la misma secuencia de los dos textos publicados arriba, escrita unos tres siglos antes, y el «según las Escrituras» del Niceno sale literalmente de aquí.
19Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
La fórmula bautismal con los tres nombres, en el orden en que el Credo los organiza. Es la razón estructural de que el texto tenga tres bloques y no cuatro ni dos: nació como guion de preguntas para el bautismo.
16Y sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.
Otro pasaje con aire de fórmula memorizada dentro de una carta: manifestado en carne, justificado con el Espíritu, visto de los ángeles, predicado, creído, recibido en gloria. Seis afirmaciones en serie, sin conectivos — la forma de quien repite algo que ya circulaba.
18Porque también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios, siendo á la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;
19En el cual también fué y predicó á los espíritus encarcelados;
El pasaje en el que se apoya el artículo «descendió a los infiernos». El texto dice que Cristo, muerto en la carne y vivificado en espíritu, fue a predicar a los espíritus encarcelados — y es sobre qué significa exactamente eso que la discusión nunca terminó.