¿Quién fue María, la madre de Jesús?
Respuesta rápida
María fue la mujer judía de Nazaret que, según los Evangelios, concibió a Jesús por el Espíritu Santo y aceptó el anuncio del ángel. Aparece en el nacimiento, en Caná, al pie de la cruz y entre los que oraban después de la ascensión. Católicos y evangélicos la honran de formas distintas.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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María aparece en pocas escenas, y cada una es corta. Sumadas ocupan bastante menos espacio del que la imaginación popular supone — y eso vale tanto para quien creció rezando el rosario como para quien creció oyendo que se habla demasiado de ella. Lo que los Evangelios dan es concentrado: el anuncio del ángel en Nazaret, el cántico en casa de Isabel, el nacimiento, la advertencia de Simeón en el Templo, un episodio de la infancia de Jesús, la boda de Caná, la cruz y el grupo en oración después de la ascensión.
La primera escena ya trae una pregunta en lugar de una aceptación automática. Ante el anuncio, María pregunta cómo sería aquello, y solo después responde. Su respuesta no es entusiasmo: es consentimiento, dado por alguien que acaba de oír que su vida se va a salir del camino previsto. Los relatos no esconden el coste — poco después, en el Templo, Simeón le anuncia una espada que le atravesará el alma.
El texto más largo puesto en boca de María es el cántico conocido como Magníficat, y suele sorprender a quien solo lo conoce de oídas. No es una canción de cuna. Es un poema sobre inversión: poderosos que bajan del trono, hambrientos que se llenan, humildes que son levantados. Quien lo lee esperando dulzura encuentra la política de Dios, en el vocabulario de los profetas de Israel.
Después de eso, María aparece en los tres momentos que los cristianos consideran decisivos. En Caná es ella quien nota la falta y quien instruye a los sirvientes a hacer lo que él diga — sus últimas palabras registradas en todo el Nuevo Testamento. En la cruz está entre las pocas personas que no huyeron, y Jesús la confía a un discípulo. En Hechos está en el grupo que oraba antes de Pentecostés, es decir, dentro de la primera comunidad cristiana y no al margen de ella.
Es a partir de aquí donde las tradiciones se separan, y la separación es real. Tres puntos concentran la distancia: si María permaneció virgen después del nacimiento de Jesús, quiénes son las personas que los Evangelios llaman hermanos suyos, y si cabe dirigirle a ella una petición de oración. Esta página no decide ninguno de los tres. Presenta lo que cada tradición sostiene y en qué texto se apoya, y la nota de abajo lo hace una al lado de la otra.
Qué dicen los pasajes
30Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.
31Y he aquí, concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.
32Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo: y le dará el Señor Dios el trono de David su padre:
33Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.
34Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varón.
35Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
El anuncio, con la pregunta de María en medio. Vale reparar en la estructura: el ángel dice lo que va a ocurrir, ella pide explicación, y solo entonces recibe la respuesta sobre el Espíritu Santo. El texto le da espacio para no entender antes de aceptar.
38Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.
El consentimiento, en una frase. Es el versículo que las dos tradiciones citan con el mismo peso, aunque saquen de él conclusiones distintas — los católicos como modelo de cooperación con la gracia, los evangélicos como modelo de obediencia de fe.
46Entonces María dijo: engrandece mi alma al Señor;
47Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
48Porque ha mirado á la bajeza de su criada; porque he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; y santo es su nombre.
La apertura del Magníficat. La frase sobre las generaciones que la llamarán bienaventurada está en boca de la propia María, lo que suele reposicionar la discusión: no es un título que la Iglesia inventara después, es una expectativa registrada dentro del texto.
3Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: Vino no tienen.
4Y dícele Jesús: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.
5Su madre dice á los que servían: Haced todo lo que os dijere.
Caná. María constata la falta, Jesús responde con una objeción sobre su hora, y ella instruye a los sirvientes de todos modos. Sus últimas palabras en el Nuevo Testamento apuntan a él, y no a sí misma — detalle que las dos tradiciones suelen subrayar, por razones distintas.
26Y como vió Jesús á la madre, y al discípulo que él amaba, que estaba presente, dice á su madre: Mujer, he ahí tu hijo.
27Después dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió consigo.
La escena de la cruz, y uno de los textos más disputados de esta página. Los católicos leen en el gesto un cuidado que solo tendría sentido si María no tuviera otros hijos; los evangélicos leen a un hijo procurando amparo para su madre en una circunstancia extrema.
14Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.
La última aparición de María en la Biblia: en oración, en medio de la comunidad, antes de Pentecostés. El mismo versículo menciona a los hermanos de Jesús allí presentes, lo que lo coloca también en el centro de la divergencia sobre quiénes eran ellos.
3¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros, sus hermanas? Y se escandalizaban en él.
El versículo al que siempre llega la pregunta sobre los hermanos de Jesús. Nombra a cuatro varones — esta edición los llama Jacobo, José, Judas y Simón — y menciona hermanas, y es sobre el alcance de esa palabra, parentesco cercano o hermanos en el sentido corriente, donde las tradiciones divergen. La nota de abajo presenta las dos lecturas.