Oración para vencer una adicción
La oración
Señor, prometí dejarlo tantas veces que mi promesa ya no vale nada. Así que hoy no prometo. Pido.
Sácame de hoy. Solo de hoy. Mañana vuelvo y te lo pido de nuevo.
Cuando venga la necesidad, dame dos minutos de demora — y alguien a quien llamar dentro de ellos.
Y si caigo, que vuelva el mismo día, y no dentro de un año.
Amén.
En resumen
Esta es una oración para quien intenta dejar algo, escrita para este sitio y firmada. Pide un solo día, y no la victoria entera, porque un día es un plazo que se puede cumplir. La adicción tiene tratamiento, y hay grupos de apoyo gratuitos en casi todas las ciudades.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
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Cuándo rezarla
Por la mañana, antes de que el día empiece a cobrar — y otra vez en el momento exacto de la necesidad, que dura mucho menos de lo que parece desde adentro.
La oración pide un día. No es humildad decorativa: es el único plazo que se puede cumplir. Quien promete dejarlo para siempre firma un compromiso cuya primera falla anula todo, y la experiencia de anularlo todo es justamente lo que convierte un desliz en una recaída de semanas. Pedir por hoy hace de mañana un pedido nuevo, y no la segunda cuota de una deuda.
La parte más práctica del texto es el pedido de dos minutos de demora y de alguien a quien llamar dentro de ellos. La necesidad tiene duración, y es más corta de lo que parece por dentro; demorar la decisión sin prometer nunca más es la diferencia entre una tarea posible y una imposible. Y tener a quién llamar importa porque intentarlo solo es la variable que casi siempre aparece en los intentos que no funcionaron.
Una recaída no borra el tiempo anterior. Volver el mismo día es lo que pide esta oración, y no volver dentro de un año: la mayor parte del daño vive en la distancia entre esas dos cosas.
Conviene decirlo sin rodeos: la adicción tiene tratamiento. Médico, psicólogo o psiquiatra, y grupos de apoyo gratuitos que existen en prácticamente todas las ciudades y no le cobran nada a quien llega. Rezar y tratarse caben en el mismo día, y buscar ayuda no es señal de poca fe.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Escrita para Llama de Fe en 2026
La oración más asociada a la recuperación en todo el mundo es la Oración de la Serenidad, adoptada por los grupos de ayuda mutua a partir de los años cuarenta: cuatro líneas sobre aceptar, cambiar y distinguir una cosa de la otra. Esta se escribió para decir lo que aquella no dice — el plazo de un solo día, qué hacer en el minuto exacto en que llega la necesidad, y qué hacer después de una recaída.
Se apoya en dos pasajes que la tradición cristiana lee hace siglos como descripción de la compulsión. El primero es Romanos 7, donde Pablo escribe, en primera persona, que hace el mal que no quiere y no hace el bien que quiere, sin llamarlo debilidad de carácter. El segundo es el Salmo 51, oración de alguien que ya falló y pide un corazón nuevo, no una excusa.
Lo que evita: prometer liberación instantánea, tratar la recaída como mala fe y sugerir que rezar alcanza. La dependencia de sustancias y la conductual son condiciones de salud, y tienen tratamiento con resultados. Esta oración se escribió para caber al lado del tratamiento, no en su lugar.
Detalles poco conocidos
Pablo describe la compulsión en primera persona y en presente
La promesa de 1 Corintios 10:13 no es la que suele citarse
Qué dicen los pasajes
18Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne) no mora el bien: porque tengo el querer, mas efectuar el bien no lo alcanzo.
19Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, éste hago.
La descripción más precisa de la compulsión que hay en la Escritura, y está en boca de un apóstol. El texto separa dos cosas que el sentido común insiste en juntar: querer y lograr. Conviene notar que la voluntad está presente todo el tiempo; lo que falta no es ella.
13No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.
Una promesa específica que suele citarse fuera de tema. Habla de tentación, y lo que garantiza es una salida, no una medida de sufrimiento tolerable. Leída en su contexto es exactamente lo que pide esta oración: un camino abierto en el momento en que llega la necesidad.
10Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11No me eches de delante de ti; y no quites de mí tu santo espíritu.
12Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.
Oración de alguien que ya falló, y el pedido no es solo de perdón: es de un corazón y un espíritu nuevos, y del gozo de vuelta. Quien intenta dejar algo reconoce ese último pedido — lo más difícil de recuperar no es la conducta, es tener ganas del día.
1ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.
La imagen es la de un yugo ya quitado que puede volver a ponerse, y no la de un estado permanente conquistado una vez. Es la razón por la que esta oración vuelve a pedir cada día: la libertad descrita aquí se mantiene, no se gana y se guarda.