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Oración de la Serenidad: el texto de cuatro líneas y quién la escribió de verdad

La oración

Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia.

En resumen

La Oración de la Serenidad pide tres cosas: serenidad para aceptar, valor para cambiar y sabiduría para reconocer la diferencia. Se atribuye al teólogo Reinhold Niebuhr, la atribución estuvo disputada durante décadas, y la forma corta de cuatro líneas circula en periódicos desde los años treinta.

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Cuándo rezarla

Delante de una situación en la que no está claro si toca actuar o aceptar — que es el momento exacto para el que fue escrita. En los grupos de recuperación se reza al abrir o al cerrar las reuniones.

La oración es célebre por su tercera línea. Aceptar y cambiar son actitudes opuestas, y cualquiera puede elegir una de las dos; lo difícil es saber cuál toca en cada momento. Al pedir sabiduría para reconocer la diferencia, el texto admite que la mayor parte del sufrimiento viene de aplicar la actitud correcta a la situación equivocada — insistir donde no hay nada que hacer, y conformarse donde sí lo había.

Tampoco promete resultado. No dice que la situación vaya a cambiar, no dice que la paz llegará hoy y no sugiere que quien sigue afligido haya rezado poco. Pide tres disposiciones internas, que es exactamente lo que cabe pedir sobre aquello que uno no controla.

El orden de las peticiones importa. La serenidad va primero, el valor después. No es resignación disfrazada: la oración pide las dos cosas en la misma frase y trata el valor de cambiar como igual de necesario. Leer el texto como una invitación a aceptarlo todo es una lectura que el propio texto desmiente en la segunda línea.

Si lo que hay detrás de la oración es una adicción — alcohol, drogas, juego, medicamentos —, conviene decirlo con todas las letras: la adicción tiene tratamiento, y existen grupos de apoyo y servicios de salud para eso. Rezar y tratarse caben en el mismo día. Esta página no sustituye la evaluación ni el acompañamiento profesional, y ninguna oración de este sitio lo hace.

De dónde viene esta oración

Cuándo surgió Años treinta, atribución disputada

La atribución corriente es a Reinhold Niebuhr, teólogo protestante norteamericano que murió en 1971. Según el relato de su hija, Elisabeth Sifton, la oración se escribió para un culto en una capilla de Heath, en Massachusetts, a principios de los años cuarenta. El propio Niebuhr afirmó en vida que la había escrito y admitió, con honestidad, que no tenía manera de probar que no estuviera circulando antes.

En 2008 la atribución se puso públicamente en duda. Fred Shapiro, editor del Yale Book of Quotations, rastreó bases digitalizadas de periódicos y encontró versiones de la oración circulando en los años treinta, sin mención a Niebuhr, y concluyó que la autoría era dudosa. Al año siguiente publicó una revisión de su propia conclusión: había aparecido material nuevo, entre él los papeles de Winnifred Wygal, colaboradora de Niebuhr, que mostraban la oración ya atribuida a él a comienzos de aquella década. Hoy el cuadro más aceptado es que la escribió antes de lo que se suponía, y que el texto circuló anónimo mucho antes de que alguien lo ligara a un nombre.

A diferencia de las demás oraciones de esta serie, esta no tiene una forma litúrgica fija en español: circula en variantes próximas, con «valor» o «coraje», con «reconocer» o «distinguir». La que se publica arriba es la que usan los grupos de recuperación de habla hispana, que es también la vía por la que la mayoría de la gente llegó a ella. Según el relato de los propios Alcohólicos Anónimos, un miembro la vio impresa en una columna de obituarios en 1941; el grupo mandó imprimirla en tarjetas, y entró en la práctica diaria de millones de personas en recuperación, en salas donde los presentes muchas veces no comparten ninguna religión.

Detalles poco conocidos

  • La investigación que quiso derribar la autoría acabó reforzándola

    Fred Shapiro, del Yale Book of Quotations, publicó en 2008 una búsqueda en bases de periódicos que señalaba versiones de los años treinta sin el nombre de Niebuhr y sugería que la atribución era falsa. En 2009 publicó él mismo la corrección, después de que aparecieran registros de una colaboradora del teólogo con la oración ya atribuida a él en 1932. Es un caso raro de erudito que anuncia en público la revisión de su propia tesis.

  • La forma que circula es la más corta, y es la más antigua

    Las estrofas largas que aparecen en carteles y tarjetas — sobre vivir un día a la vez, aceptar las dificultades como camino hacia la paz — no están en las primeras versiones impresas. Lo que circuló en los años treinta y lo que adoptaron los grupos de recuperación es la cuarteta. Esta página publica solo eso, y lo hace también por prudencia jurídica: las estrofas largas siguen dentro del plazo de protección de derechos de autor en varias jurisdicciones.

  • La oración es famosa fuera de cualquier iglesia

    Alcohólicos Anónimos no es una organización religiosa y sus Doce Pasos hablan de «un Poder superior a nosotros mismos», formulación deliberadamente abierta. La Oración de la Serenidad entró en ese ambiente sin pertenecer a ninguna confesión, y es probablemente la única oración cristiana que millones de personas rezan sin identificarse como cristianas.

  • La idea es bastante más vieja que el texto

    La distinción entre lo que está y lo que no está bajo nuestro control es el eje del estoicismo grecorromano, y Epicteto la formula en términos casi idénticos en el siglo I. Eso no convierte la oración en una copia: lo que ella añade es la tercera petición, la de la sabiduría para reconocer la diferencia — que es justamente la parte que ninguna filosofía entrega hecha.

Qué dicen los pasajes

Santiago 1:5

5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.

Traducción: Reina-Valera

El texto que autoriza la tercera petición de la oración. La sabiduría aparece aquí como algo que se pide, y no como el poso de la experiencia acumulada — y el versículo se cuida de añadir que la petición no se recibe con reproche.

Santiago 4:13-15

13Ea ahora, los que decís: Hoy y mañana iremos á tal ciudad, y estaremos allá un año, y compraremos mercadería, y ganaremos:

14Y no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

15En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, haremos esto ó aquello.

Traducción: Reina-Valera

El pasaje más directo de la Biblia sobre lo que no está bajo nuestro control: planes de un año entero descritos como un vapor. El contrapunto que propone el texto no es dejar de planear, sino cambiar el verbo — «si el Señor quisiere».

Filipenses 4:11-13

11No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo.

12Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Traducción: Reina-Valera

Pablo describe el contentamiento como algo aprendido, no como temperamento. Es el pariente más cercano de la primera petición de la oración: la serenidad aquí no es ausencia de circunstancia adversa, es lo que se aprende dentro de ella.

Mateo 6:34

34Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Traducción: Reina-Valera

La frase que reduce el plazo del problema al día de hoy. Vale leerla junto a la oración: ninguna de las dos promete que el mañana será bueno, y las dos proponen la misma maniobra — acortar el horizonte hasta el tamaño de lo que se puede cargar.

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