24 versículos de Pascua para leer el domingo de Resurrección
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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Los cuatro Evangelios narran la mañana de la resurrección, y todos empiezan con mujeres yendo al sepulcro muy temprano. Lucas 24:5 trae la pregunta que resume la fecha: ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive? Pablo, en 1 Corintios 15:14, dice que sin eso la fe cristiana no se sostiene.
Algo llama la atención al leer los cuatro relatos seguidos: no cuadran en los detalles. Un ángel o dos, una mujer o varias, todavía oscuro o ya salido el sol. Los textos inventados para convencer suelen estar más alineados que eso. Y los cuatro hacen llegar primero a las mujeres, en un contexto en que su testimonio valía poco — lo que nadie elegiría escribir si pudiera elegir.
El segundo detalle es el tamaño de las escenas. La resurrección no se anuncia desde una tribuna: aparece en un huerto, cuando alguien es llamado por su nombre; en un camino, cuando se parte un pan; en una habitación con las puertas cerradas, cuando se muestran las manos. Siempre es pequeña, siempre con poca gente, siempre con el reconocimiento llegando tarde.
La lista sigue la narración — sepulcro, apariciones, envío — y después se abre a lo que los apóstoles hicieron con ese acontecimiento. Si solo tienes tiempo para un pasaje, lee Lucas 24.
Los 24 versículos, uno a uno
22La piedra que desecharon los edificadores, ha venido á ser cabeza del ángulo.
23De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos.
24Este es el día que hizo Jehová: nos gozaremos y alegraremos en él.
Un salmo escrito siglos antes y citado hasta el cansancio por los apóstoles. "Este es el día" se volvió saludo de Pascua, pero la frase anterior es la que importa: lo desechado vino a ser la pieza que sostiene la construcción.
Leer el capítuloDestruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová lo ha dicho.
Isaías no describe una muerte aplazada ni suavizada: dice que será destruida para siempre. Y el versículo no termina ahí — sobra alguien enjugando lágrimas de todos los rostros.
Leer el capítulo25Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Dicho ante un sepulcro, a una mujer que acaba de enterrar a su hermano. Y termina en pregunta — "¿crees esto?" — en vez de en conclusión, lo que deja la frase abierta para quien lee.
Leer el capítulo1Y EL primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas.
2Y hallaron la piedra revuelta del sepulcro.
3Y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
4Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí se pararon junto á ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;
5Y como tuviesen ellas temor, y bajasen el rostro á tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
6No está aquí, mas ha resucitado: acordaos de lo que os habló, cuando aun estaba en Galilea,
Iban llevando drogas aromáticas para un cuerpo. Todo el relato empieza con gente que no esperaba nada — lo que cambia mucho la credibilidad de la historia.
Leer el capítulo1Y LA víspera de sábado, que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro.
2Y he aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, había revuelto la piedra, y estaba sentado sobre ella.
3Y su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
4Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.
5Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis á Jesús, que fué crucificado.
6No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor.
Fíjate en lo que hace el ángel después de anunciar: invita a acercarse y mirar. La Pascua, en Mateo, empieza con una invitación a comprobar, no con una petición de confianza ciega.
Leer el capítulo1Y COMO pasó el sábado, María Magdalena, y María madre de Jacobo, y Salomé, compraron drogas aromáticas, para venir á ungirle.
2Y muy de mañana, el primer día de la semana, vienen al sepulcro, ya salido el sol.
3Y decían entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?
4Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.
5Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca; y se espantaron.
6Mas él les dice: No os asustéis: buscáis á Jesús Nazareno, el que fué crucificado; resucitado há, no está aquí; he aquí el lugar en donde le pusieron.
Su preocupación en el camino es logística: ¿quién nos revolverá la piedra? Marcos registra la pregunta práctica y la respuesta que ya estaba dada — el problema resuelto antes de que ellas llegaran.
Leer el capítulo1Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro.
2Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.
3Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.
4Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.
6Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,
7Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
8Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó.
9Porque aun no sabían la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
La escena tiene una carrera, un discípulo que llega primero y no entra, y un sudario envuelto en un lugar aparte. Ese último detalle no sirve para nada en la narración, lo que es típico de quien está describiendo lo que vio.
Leer el capítulo11Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro;
12Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
14Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
15Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
16Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro.
Ella le habla creyendo que es el hortelano. El reconocimiento no llega por argumento ni por milagro: llega cuando él dice su nombre. Es la escena más íntima de la Biblia.
Leer el capítulo13Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmaús.
14E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acaecido.
15Y aconteció que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesús se llegó, é iba con ellos juntamente.
16Mas los ojos de ellos estaban embargados, para que no le conociesen.
Dos discípulos yéndose, hablando del fracaso. Jesús se acerca y camina con ellos sin identificarse — anda un buen trecho escuchando la versión equivocada de su propia historia.
Leer el capítulo30Y aconteció, que estando sentado con ellos á la mesa, tomando el pan, bendijo, y partió, y dióles.
31Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.
32Y decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?
Lo reconocen en el gesto de partir el pan, y no en la explicación bíblica que vino antes. Y solo entonces se dan cuenta de que el corazón ya ardía en el camino — casi siempre es así, y siempre después.
Leer el capítulo19Y como fué tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros.
20Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Y los discípulos se gozaron viendo al Señor.
Puertas cerradas por miedo, y su primera palabra es paz. Lo segundo que hace es mostrarse por entero, para que nadie de los que están allí tenga que creer solo por lo que le contaron.
Leer el capítulo18Y llegando Jesús, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
19Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
20Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
La resurrección termina en envío, no en contemplación. Y la última frase es la promesa que sostiene el resto: estoy con vosotros todos los días, también los comunes.
Leer el capítuloAl cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.
La imagen es de parto invertido: los dolores de la muerte fueron sueltos. Pedro está predicando en la misma ciudad donde ocurrió todo, semanas después, ante gente que podía desmentirlo.
Leer el capítuloA este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.
Una sola frase que es el núcleo de toda la predicación cristiana antigua. Fíjate en el plural: todos nosotros somos testigos. La afirmación no es de doctrina, es de declaración.
Leer el capítulo3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados, conforme á las Escrituras;
4Y que fué sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme á las Escrituras;
5Y que apareció á Cefas, y después á los doce.
6Después apareció á más de quinientos hermanos juntos; de los cuales muchos viven aún, y otros son muertos.
7Después apareció á Jacobo; después á todos los apóstoles.
8Y el postrero de todos, como á un abortivo, me apareció á mí.
El texto más antiguo que tenemos sobre la resurrección, anterior a los Evangelios. Pablo cita una lista de testigos y dice que muchos viven aún — una invitación implícita a ir a preguntar.
Leer el capítuloY si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe.
La honestidad más rara de la Biblia: si no ocurrió, todo esto es vano. Pablo no ofrece una lectura simbólica de reserva, y es eso lo que hace verificable la afirmación.
Leer el capítulo20Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.
21Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
22Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.
La palabra es primicias: el primer fruto recogido, prueba de que la cosecha entera viene detrás. La resurrección, en este texto, no es un caso aislado — es comienzo de siega.
Leer el capítulo54Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.
55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?
56Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y la potencia del pecado, la ley.
57Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo.
Pablo cierra el capítulo burlándose de la muerte con dos preguntas. Es el pasaje que se lee en casi todo funeral cristiano, y el tono original es de provocación, no de consuelo educado.
Leer el capítulo4Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
5Porque si fuimos plantados juntamente en él á la semejanza de su muerte, así también lo seremos á la de su resurrección:
La resurrección aparece aquí como asunto del presente, y el verbo va en primera persona del plural: que andemos en novedad de vida. No es solo lo que le pasó a él aquel domingo.
Leer el capítuloY si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesús mora en vosotros, el que levantó á Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.
El mismo poder de aquella mañana aplicado a cuerpos mortales, hoy. Pablo se ocupa de repetir "mora en vosotros", lo que cambia la dirección de todo el asunto.
Leer el capítulo1SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios.
2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Si la Pascua no cambia lo que buscas el lunes, se quedó en día festivo. Ese es el punto del texto, y lo dice sin rodeos.
Leer el capítulo3Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos,
4Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos
La expresión es "esperanza viva", frente a la esperanza que solemos tener — la que depende de que las cosas salgan bien. Pedro le escribe esto a gente perseguida.
Leer el capítulo10A fin de conocerle, y la virtud de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, en conformidad á su muerte,
11Si en alguna manera llegase á la resurrección de los muertos.
Pablo pide dos cosas en la misma frase: la virtud de su resurrección y la participación de sus padecimientos. No las separa, lo que impide leer la Pascua como final feliz sin viernes.
Leer el capítulo17Y cuando yo le vi, caí como muerto á sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último;
18Y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte:
El último de la lista porque cierra el arco: quien habla menciona su propia muerte en pasado y su propia vida en presente, en ese orden. Y dice tener las llaves — imagen de quien abre por dentro una puerta que siempre se cerró por fuera.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la Pascua?
Los cuatro Evangelios narran la mañana de la resurrección en Mateo 28, Marcos 16, Lucas 24 y Juan 20, empezando siempre con mujeres que van al sepulcro muy temprano. 1 Corintios 15 trae el registro más antiguo del acontecimiento y afirma que, sin él, la fe cristiana no se sostiene.
¿Qué versículo leer el domingo de Pascua?
Lucas 24:5-6 es el pasaje más directo para leer en voz alta: contiene la pregunta y el anuncio en dos líneas. Para algo más largo, Lucas 24:13-32 cuenta el encuentro en el camino de Emaús, que funciona bien leído en familia por tener escena y diálogo.
¿Qué diferencia hay entre la Pascua judía y la Pascua cristiana?
La Pascua judía, descrita en Éxodo 12, celebra la salida de Egipto y el cordero cuya sangre libró las casas. La Pascua cristiana celebra la resurrección de Jesús, ocurrida durante esa fiesta. El Nuevo Testamento une ambas de forma explícita al llamar a Cristo nuestra Pascua en 1 Corintios 5:7.
¿Por qué los relatos de la resurrección tienen detalles distintos?
Porque son cuatro declaraciones, y no un documento único. Varían el número de ángeles, la hora y quién llegó primero, pero los cuatro coinciden en lo esencial: el sepulcro vacío, el anuncio y las mujeres como primeras testigos — un detalle que nadie inventaría en un contexto donde su testimonio valía poco.
Una oración para llevar
Señor, tú venciste a la muerte de madrugada, sin público y sin anuncio. Haz lo mismo con lo que está muerto dentro de mí y que ya di por perdido. Que te reconozca en las cosas pequeñas, como quien reconoce un pan que se parte. Amén.