20 versículos sobre la confianza para quien ya se ha decepcionado
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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Confiar, en la Biblia, es apoyar el peso en alguien. Proverbios 3:5-6 manda fiarse de Jehová de todo corazón y no estribar en la propia prudencia, y Salmos 62:8 llama a derramar el corazón delante de él en todo tiempo. Los versículos siguientes hablan de volver a confiar después de una decepción.
La confianza es fácil de recomendar y difícil de rehacer. Quien fue traicionado por un socio, por un amigo de años o dentro de su propia casa sabe que el problema no es teológico: es que el cuerpo aprende a no apoyarse más.
La Biblia no trata eso con ingenuidad. Miqueas llega a decir que no creas en el amigo y que te guardes de quien duerme a tu lado — y es la misma frase que termina diciendo hacia dónde va a mirar él. David escribe sobre el hombre de su paz, el que comía de su pan y alzó contra él el calcañar. Ninguno de los dos pide que se finja que no pasó nada.
Lo que hace la Escritura es distinguir los apoyos. Hay una confianza que se da a personas, con riesgo incluido, y hay otra que no debería depositarse en nadie que pueda morir, cambiar de idea o irse. Confundir las dos es lo que produce la decepción más honda.
La lista empieza por esa distinción, pasa por los salmos de quien volvió a confiar y termina en los versículos que describen cómo se ve eso en la práctica.
Los 20 versículos, uno a uno
5Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no estribes en tu prudencia.
6Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
La Reina-Valera dice "no estribes en tu prudencia", y el verbo ayuda: estribar es descansar el peso. No pide dejar de pensar, pide dejar de usar el propio razonamiento como suelo. Es la diferencia entre consultar el mapa y creer que el mapa te sostiene.
Leer el capítuloAsí ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
La frase es dura y conviene leerla junto al punto siguiente, que es su contrapunto. Lo que señala no es tener amigos: es el corazón que se aparta al transferir a una persona un lugar que ella no aguanta ocupar.
Leer el capítulo7Bendito el varón que se fía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
8Porque él será como el árbol plantado junto á las aguas, que junto á la corriente echará sus raices, y no verá cuando viniere el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de hacer fruto.
La imagen del árbol junto a las aguas promete algo concreto: en el año de sequía no se fatiga ni deja de dar fruto. No es ausencia de sequía — es raíz en otro sitio que no es el suelo visible.
Leer el capítuloEstos confían en carros, y aquéllos en caballos: mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria.
Carros y caballos eran la tecnología militar de punta. El salmo no dice que no funcionen; dice de quién se acuerda uno cuando el día aprieta, que es otra pregunta.
Leer el capítuloMejor es esperar en Jehová que esperar en hombre.
Aquí el verbo es esperar, no confiar, y el cambio importa: esperar en alguien es quedarse quieto contando con él. Y es una comparación, no una prohibición — dice que es mejor, no que esté vedado.
Leer el capítuloNo confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.
El blanco son las autoridades. El versículo siguiente recuerda que el hombre vuelve a su tierra y que en aquel día perecen sus pensamientos — el argumento no es moral, es de fecha de caducidad.
Leer el capítulo5No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe: de la que duerme á tu lado, guarda, no abras tu boca.
6Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre, la nuera contra su suegra: y los enemigos del hombre son los de su casa.
7Yo empero á Jehová esperaré, esperaré al Dios de mi salud: el Dios mío me oirá.
El pasaje más desconfiado de la Biblia: ni amigo, ni príncipe, ni quien duerme a tu lado. Y termina en "yo empero a Jehová esperaré" — el giro ocurre sin que se retire nada de lo anterior.
Leer el capítuloAun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar.
Comer del mismo pan era señal de alianza. Lo que duele en el verso no es la enemistad: es la intimidad que hubo antes, y es justo eso lo que separa una traición de un desencuentro.
Leer el capítuloEsperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
Derramar el corazón es la imagen de volcar el recipiente entero. Es lo contrario de la oración editada, y viene con un adverbio exigente: en todo tiempo, también cuando no dan ganas.
Leer el capítulo3Espera en Jehová, y haz bien; vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado.
4Pon asimismo tu delicia en Jehová, y él te dará las peticiones de tu corazón.
5Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.
Esperar en Jehová aparece pegado a hacer el bien y a vivir en la tierra — verbos de rutina. El salmo trata la confianza como algo que se practica en días comunes, no como decisión dramática.
Leer el capítulo14Mas yo en ti confié, oh Jehová: yo dije: Dios mío eres tú.
15En tu mano están mis tiempos: líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.
"En tu mano están mis tiempos" lo dice alguien rodeado de perseguidores. No es la serenidad de quien está tranquilo: es entregar el calendario justamente quien no controla el suyo.
Leer el capítuloY en ti confiarán los que conocen tu nombre; por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste á los que te buscaron.
La confianza va ligada a conocer el nombre, es decir, al trato. Por eso no se recupera con argumentos: se recupera con tiempo, del mismo modo en que se perdió.
Leer el capítuloMas yo en tu misericordia he confiado: alegraráse mi corazón en tu salud.
Viene después de cuatro "¿hasta cuándo?" en el mismo salmo. Es la confianza dicha sin que nada haya cambiado — y por eso vale más que la dicha después del resultado.
Leer el capítuloCántico gradual. LOS que confían en Jehová son como el monte de Sión, que no deslizará: estará para siempre.
El monte de Sión no se desliza porque no va a ninguna parte, y esa es la promesa: no la de no temblar nunca, sino la de seguir en el sitio después del temblor.
Leer el capítuloHazme oir por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado: hazme saber el camino por donde ande, porque á ti he alzado mi alma.
Por la mañana, antes de que empiece el día. El salmista pide dos cosas en el orden correcto: oír primero la misericordia, saber después el camino. Casi siempre lo invertimos.
Leer el capítuloEl entendido en la palabra, hallará el bien: y el que confía en Jehová, él es bienaventurado.
El proverbio junta al entendido en la palabra con el que confía en Jehová, como si fueran partes de la misma actitud. La confianza bíblica no apaga el discernimiento — lo usa sin depositar en él la seguridad final.
Leer el capítuloConfiad en Jehová perpetuamente: porque en el Señor Jehová está la fortaleza de los siglos.
La Reina-Valera no dice "roca": dice que en Jehová está la fortaleza de los siglos. Y el adverbio es perpetuamente. Es la única confianza del capítulo que no viene con condición.
Leer el capítuloPorque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
El final del verso es lo más honesto de la lista: "y no quisisteis". Lo ofrecido era descanso, reposo y quietud, y el pueblo prefirió correr detrás de una alianza militar. Suele ser también nuestra elección.
Leer el capítuloNO se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí.
Dicho a discípulos que acaban de oír que uno va a entregarlo y otro va a negarlo. La invitación a no turbarse llega en el peor momento posible, y de ahí saca su fuerza.
Leer el capítuloY el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que abundéis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.
Cierra la lista porque describe el resultado: gozo y paz al creer, y esperanza que abunda. Fíjate en que nada de eso se presenta como esfuerzo del lector — es lo que llena a quien dejó de sostenerlo todo.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre la confianza?
La Biblia distingue dónde se deposita la confianza. Proverbios 3:5-6 pide fiarse de Jehová de todo corazón y no estribar en la propia prudencia; Salmos 146:3 desaconseja apoyarlo todo en autoridades humanas; y Jeremías 17:7-8 compara a quien se fía del Señor con un árbol que da fruto incluso en el año de sequía.
¿Cómo volver a confiar después de una traición?
La Biblia no pide que finjas que no pasó nada. Salmos 41:9 registra la traición del amigo que comía del mismo pan y Miqueas 7:5-7 admite la desconfianza entera antes de decir hacia dónde mirar. Salmos 9:10 liga la confianza a conocer el nombre: se rehace con trato y tiempo, no con una decisión.
¿Confiar en Dios significa no planear nada?
No. Proverbios 16:20 elogia en la misma frase al entendido en la palabra y al que confía en Jehová, y Proverbios 3:5 habla de no estribar en la propia prudencia, no de abandonarla. La imagen es de dónde descansa el peso, no de apagar el razonamiento.
¿Qué salmo leer cuando no logro confiar en nadie?
Salmos 62:8 es el más directo: derramar el corazón delante de Dios en todo tiempo. Si la herida es reciente, Salmos 13:5 funciona mejor, porque allí la confianza se declara después de cuatro preguntas sin respuesta y sin que nada haya cambiado.
Una oración para llevar
Señor, ando con el pie atrás, y tengo motivos. No me dejes endurecer hasta el punto de no poder apoyarme en nadie. Enséñame a confiar en ti sin exigir garantías, y a confiar en las personas en la medida justa, sin volver a perderme. Amén.