18 versículos sobre la comunidad para quien no quiere caminar solo
Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·
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La Biblia describe la fe como algo que se vive en conjunto. Hebreos 10:24-25 pide que nadie deje la congregación, Hechos 2:42-47 muestra un grupo que repartía bienes y comidas, y 1 Corintios 12:26 dice que el padecer de uno alcanza a todos. Los versículos siguientes desarrollan ese punto.
Casi todo lo que el Nuevo Testamento manda hacer viene con la expresión "los unos a los otros". Sobrellevar, perdonar, consolar, edificar, hospedar, confesar, orar, servir. Ninguna de esas cosas se hace en soledad — lo que ya responde a la pregunta de si se puede vivir la fe por cuenta propia.
Vale decir lo que esta lista no hace: no discute cómo debe organizarse una comunidad. Ese es el punto en que católicos y evangélicos, y las distintas iglesias dentro de cada grupo, llegan a conclusiones diferentes. Lo que los textos siguientes describen es anterior a eso — gente que se reúne, reparte, hospeda y carga peso ajeno.
La lista empieza por lo que una comunidad hace junta, pasa por lo que cada uno aporta y termina en lo que se extiende a quien llegó de fuera.
Los 18 versículos, uno a uno
24Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
25No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Fíjate en el verbo que va antes de "no dejar": considerarnos los unos a los otros. Reunirse sin eso es presencia física, y el texto claramente quiere más.
Leer el capítulo42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.
43Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
44Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes;
45Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester.
46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,
47Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos.
La descripción mezcla doctrina, comida, oración y venta de propiedades en la misma frase. No hay separación entre vida espiritual y vida práctica — y eso es lo que hace el pasaje difícil de imitar.
Leer el capítuloY la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes.
"Ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía" describe un efecto, no una regla. No hubo confiscación: hubo gente que dejó de contar lo que era suyo.
Leer el capítulo12Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo.
13Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos ó Griegos, ora siervos ó libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
14Pues ni tampoco el cuerpo es un miembro, sino muchos.
La metáfora del cuerpo se usa para defender la diferencia, no la uniformidad. Pablo escribe esto a una iglesia donde algunos se creían prescindibles y otros, imprescindibles.
Leer el capítuloPor manera que si un miembro padece, todos los miembros á una se duelen; y si un miembro es honrado, todos los miembros á una se gozan.
La segunda mitad es la difícil: gozarse cuando otro es honrado. Dolerse junto sale casi natural; celebrar el éxito ajeno exige otra cosa.
Leer el capítulo4Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es.
5Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor es.
6Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos.
7Empero á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.
El cierre del pasaje es la parte práctica: la manifestación del Espíritu se da "para provecho". Es decir, no es propiedad de quien la recibió.
Leer el capítulo4Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operación;
5Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos miembros los unos de los otros.
Pablo añade una expresión que Corintios no tiene: miembros los unos de los otros. No es solo pertenecer al cuerpo — es pertenecerse mutuamente, que es bastante más incómodo.
Leer el capítuloPor tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios.
La Reina-Valera usa aquí el verbo sobrellevar, no recibir: aguantarse los unos a los otros. Y la medida no es cuánto merece el que llega, sino cuánto te sobrellevó Cristo a ti.
Leer el capítuloSobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
Llamar a esto "ley de Cristo" es fuerte: entre todo lo que él enseñó, cargar peso ajeno es lo que se lleva el nombre de ley.
Leer el capítuloConfesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.
Confesarse unos a otros supone un grupo donde eso no se vuelve tema de pasillo. La orden solo funciona donde ya hay confianza — y es así como se construye.
Leer el capítuloPor lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.
El cierre cambia el tono: "así como lo hacéis". Pablo está reforzando un hábito que ya existe, no corrigiendo un error — lo que es raro en sus cartas.
Leer el capítulo15Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, á saber, Cristo;
16Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.
Verdad y amor aparecen pegados: seguir la verdad en amor. La verdad sin amor hiere sin construir; el amor sin verdad acomoda. El texto no deja elegir uno de los dos.
Leer el capítuloPorque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
El número es deliberadamente pequeño. Mucha gente aplaza la vida en comunidad esperando un grupo grande; el texto empieza en dos.
Leer el capítulo9Hospedaos los unos á los otros sin murmuraciones.
10Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.
"Sin murmuraciones" es la parte honesta. Pedro sabe que hospedar cansa, y aun así no abre excepción — solo pide que el cansancio no se convierta en queja.
Leer el capítuloNo olvidéis la hospitalidad, porque por ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
La frase sobre los ángeles suele robarse la escena. El detalle práctico está en "sin saberlo": la hospitalidad que el texto elogia es la que se ofrece antes de saber a quién se le está abriendo la puerta.
Leer el capítuloNo dejes á tu amigo, ni al amigo de tu padre; ni entres en casa de tu hermano el día de tu aflicción: mejor es el vecino cerca que el hermano lejano.
Un proverbio contraintuitivo: en el día malo, el vecino cerca vale más que el hermano lejano. La comunidad, aquí, es una cuestión de distancia física.
Leer el capítuloEn todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.
Pablo cita una frase de Jesús que no aparece en ninguno de los cuatro evangelios. Es la única de ese tipo en el Nuevo Testamento, y trata de sostener a quien no puede.
Leer el capítuloMas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
La comunión entre personas aparece como consecuencia de andar en luz, no como esfuerzo social. Donde hay cosas escondidas, el grupo se queda superficial y nadie sabe explicar por qué.
Leer el capítulo
Preguntas frecuentes
¿Qué dice la Biblia sobre vivir en comunidad?
Presenta la fe como algo que se practica en conjunto. Hebreos 10:24-25 pide atención mutua y presencia en las reuniones, Hechos 2:42-47 describe un grupo que repartía bienes y comidas, y Gálatas 6:2 llama ley de Cristo al acto de sobrellevar las cargas unos de otros.
¿Puedo vivir la fe solo, sin congregarme?
Los textos lo dificultan. Casi todas las órdenes del Nuevo Testamento usan la expresión "los unos a los otros" — sobrellevar, perdonar, consolar, edificar, confesar — y ninguna se cumple en aislamiento. Mateo 18:20 muestra que el número mínimo es dos, no una multitud.
¿Qué hacer cuando me hirieron dentro de la iglesia?
La Biblia no lo trata como sorpresa: buena parte de las cartas se escribió para corregir conflictos entre hermanos. Efesios 4:15 pide seguir la verdad en amor, y Santiago 5:16 liga la confesión mutua con la sanidad. Irse en silencio resuelve menos de lo que parece.
¿La Biblia manda acoger a quien viene de fuera?
Sí, y con un criterio exigente. Romanos 15:7 manda sobrellevarse los unos a los otros del mismo modo en que Cristo nos sobrellevó, y Hebreos 13:2 recuerda la hospitalidad de quienes hospedaron sin saber a quién recibían.
Una oración para llevar
Señor, quítame las ganas de hacerlo todo solo. Dame gente con quien pueda ser honesto y valor para ser esa persona para alguien. Que no cruce la puerta de tu casa sin ver a quien llegó hoy por primera vez. Amén.