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¿Qué pasa después de la muerte?

Respuesta rápida

La Biblia afirma tres cosas sobre la muerte sin margen: no es el final, hay un juicio después de ella (Hebreos 9:27) y la esperanza final es la resurrección del cuerpo, y no solo la supervivencia del alma. Sobre lo que ocurre en el intervalo, católicos y evangélicos leen de formas distintas.

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Quien hace esta pregunta casi siempre quiere un mapa: dónde está la persona ahora, qué ve, cuánto falta. La Biblia no entrega ese mapa, y es honesto decirlo antes que cualquier otra cosa. Lo que sí entrega es bastante menos detallado y bastante más firme — no describe el lugar, describe con quién se está.

Fíjate en lo que Jesús le responde a Marta delante de un sepulcro, en Juan 11. Ella habla de resurrección como doctrina, un acontecimiento fijado para el último día, y él desplaza la conversación hacia sí mismo — la resurrección deja de ser una fecha y pasa a ser una persona. Es el patrón de todo el Nuevo Testamento sobre el asunto. Las promesas no describen geografía; dicen de quién se estará cerca.

La segunda cosa que el texto insiste en afirmar es que la esperanza cristiana es de cuerpo, y no de fuga del cuerpo. Pablo dedica entero el capítulo 15 de 1 Corintios a eso, y es lo que ofrece como consuelo a quien enterró a alguien en 1 Tesalonicenses 4: el muerto va a ser traído de vuelta, no evaporado en espíritu. Es una diferencia grande respecto de la idea popular del alma flotando, y atraviesa por igual a católicos y evangélicos.

Lo que queda abierto es el tramo intermedio. Hay textos que ponen a quien muere con Cristo de inmediato — el «hoy» dicho al ladrón en la cruz, el deseo de Pablo de partir del cuerpo y estar con el Señor — y está la insistencia, en el mismo Nuevo Testamento, en una resurrección que todavía va a ocurrir, al final. El texto no cose las dos cosas en un esquema, y es exactamente en ese punto sin costura donde las tradiciones cristianas siguen caminos distintos.

Una última cosa que ninguna tradición afirma: saber el destino de una persona concreta. El juicio se atribuye a Dios en todos los textos que lo mencionan, y ninguna comunidad cristiana se presenta como quien ya leyó la sentencia. Quien le dice a alguien, con nombre y apellidos, dónde está su familiar, está hablando por cuenta propia.

Qué dicen los pasajes

Hebreos 9:27

27Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y después el juicio;

Traducción: Reina-Valera

El versículo más citado del tema, y vale leer lo que de hecho dice: una muerte, después el juicio. No dice cuándo ocurre ese juicio ni cómo se relaciona con la resurrección del final — y es de esa laguna, y no de una contradicción, de donde nacen las lecturas distintas.

Lucas 23:43

43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Traducción: Reina-Valera

Dicho en la cruz, a un hombre que estaba muriendo al lado. El adverbio es el punto: hoy, y no en el último día. Es el texto más directo a favor de una comunión que empieza en el instante de la muerte, y va dirigido a alguien que no tuvo tiempo de hacer nada más.

2 Corintios 5:6-8

6Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo, que entre tanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos ausentes del Señor;

7(Porque por fe andamos, no por vista;)

8Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.

Traducción: Reina-Valera

Pablo trata estar en el cuerpo y estar presente al Señor como dos situaciones que se suceden, y dice preferir la segunda. No es una descripción del más allá: es la razón por la que no teme la muerte.

1 Tesalonicenses 4:13-14

13Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

14Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús.

Traducción: Reina-Valera

Escrito para personas de luto, y no para una clase. Pablo no les pide que dejen de entristecerse — pide que no se entristezcan como quienes no tienen esperanza. La diferencia entre esas dos cosas es la única que se propone explicar allí.

Juan 11:25-26

25Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Traducción: Reina-Valera

La respuesta que Jesús le da a Marta no es una fecha ni un lugar: es él mismo. Y el pasaje termina devolviéndole una pregunta, que es como el texto suele cerrar el asunto cuando alguien pide más detalles.

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