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¿Existe el purgatorio?

Respuesta rápida

La palabra «purgatorio» no aparece en la Biblia. La doctrina católica de una purificación después de la muerte se apoya en 2 Macabeos 12:44-46, en 1 Corintios 3:15 y en la tradición eclesial. Las Iglesias de la Reforma la rechazan porque 2 Macabeos queda fuera de su canon y porque leen la purificación como obra ya concluida de Cristo.

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Empieza por el argumento que suele abrir la discusión y que resuelve menos de lo que parece: la palabra no está en el texto. Es verdad, y vale para los dos cánones. Solo que «Trinidad» tampoco está, y las dos tradiciones afirman la Trinidad. La pregunta útil, por tanto, no es si la palabra aparece — es si aquello que nombra está afirmado, y con qué apoyo.

Lo que la doctrina católica sostiene es más estrecho que la imagen popular. No es una segunda oportunidad: quien pasa por esa purificación ya murió en la amistad de Dios y ya está salvo. No es un tercer destino eterno, sino un estado de paso. Y no es mérito humano — la purificación se entiende como obra de la gracia de Cristo aplicada a quien todavía llega marcado. El apoyo bíblico que se invoca es 1 Corintios 3:13-15, donde alguien se salva aunque su obra se queme, y Mateo 12:32, leído como implicando que hay perdón que se da más allá de esta era. Detrás de los dos está una práctica antigua y documentada: orar por los muertos. La doctrina se definió en concilios medievales y fue reafirmada en el Concilio de Trento, en el siglo XVI.

Y aquí esta página tiene que decir algo sobre sí misma. El texto del Antiguo Testamento que más se cita a favor de orar por los muertos es 2 Macabeos 12:44-46: el capítulo narra que Judas Macabeo, tras una batalla, envía dinero a Jerusalén para un sacrificio en favor de los caídos, y el pasaje concluye aprobando esa práctica y recomendando la oración por los difuntos. Ese libro pertenece al canon católico de 73 libros y no forma parte de la Reina-Valera, que es la traducción castellana de dominio público que este sitio publica. Es decir: no encontrarás aquí la página para leerlo, y no por una decisión editorial sobre quién tiene razón, sino porque nuestro acervo en español tiene una sola edición y es la de 66 libros. La versión en portugués de esta misma página sí lo publica completo.

El rechazo de las Iglesias de la Reforma tiene dos capas, y la segunda es la que casi nunca aparece en los debates. La primera es de lectura: 1 Corintios 3 estaría juzgando la obra de cada uno, y no purificando a la persona; el «hoy» dicho al ladrón en Lucas 23:43 no dejaría espacio para escala; y 1 Juan 1:7 afirma que la sangre de Cristo limpia de todo pecado, sin etapa posterior. Súmese a eso la objeción histórica al comercio de indulgencias, que fue la chispa de la Reforma y que dejó pegada al asunto una desconfianza que persiste.

La segunda capa es la que decide todo, y es factual: 2 Macabeos no está en el canon protestante. No es que los reformadores leyeran el pasaje de otro modo — no lo tienen por Escritura, y Lutero lo clasificó entre los libros que no entran en la regla de fe. Eso vuelve la discusión circular en los dos sentidos. Citar 2 Macabeos a quien no lo tiene por Escritura no prueba nada para esa persona; rechazar el argumento diciendo que el libro no es canónico tampoco prueba nada para quien sí lo tiene, ya que lo que está en disputa es justamente el canon. Quien quiera entender la raíz del desacuerdo tiene que ir allí, y no al purgatorio.

Qué dicen los pasajes

1 Corintios 3:13-15

13La obra de cada uno será manifestada: porque el día la declarará; porque por el fuego será manifestada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba.

14Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

15Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como por fuego.

Traducción: Reina-Valera

El pasaje que las dos tradiciones leen, y leen distinto. Una ve aquí una purificación por la que la persona pasa; la otra ve el juicio de lo que la persona construyó, con la salvación preservada a pesar de la pérdida. Fíjate en que el texto habla de un fuego que prueba la obra, y no de un fuego que castigue a quien la hizo.

Mateo 12:32

32Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.

Traducción: Reina-Valera

La frase sobre este siglo y el venidero se lee, en la tradición católica, como presuponiendo que exista perdón de algún pecado después de esta vida. En la lectura de la Reforma es un énfasis retórico sobre la gravedad de aquel pecado concreto, y no una información sobre el más allá.

Lucas 23:43

43Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Traducción: Reina-Valera

Uno de los textos más usados contra la doctrina: no se menciona ninguna escala entre la muerte de aquel hombre y el paraíso. La respuesta católica es que el pasaje no describe el recorrido de todos, sino el caso de alguien a quien Jesús declara listo allí mismo.

1 Juan 1:7

7Mas si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión entre nosotros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

Traducción: Reina-Valera

La purificación se atribuye a la sangre de Cristo, en presente, y la expresión es totalizante: de todo pecado. Es el cimiento de la lectura de que nada queda por purificar después. La tradición católica no discrepa de la frase — discrepa de que ella dispense la aplicación de esa purificación a quien muere todavía apegado al pecado.

Hebreos 10:14

14Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre á los santificados.

Traducción: Reina-Valera

La otra pieza del argumento de la Reforma, y la más económica: una sola ofrenda, y un perfeccionamiento descrito como definitivo. Quien sostiene el purgatorio no lee aquí una negación de la doctrina, sino la fuente misma de la purificación que después se aplica a cada uno.

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