¿Qué es el ayuno en la Biblia?
Respuesta rápida
Ayuno en la Biblia es renunciar a la comida por un tiempo determinado para dedicar atención a Dios, casi siempre junto con la oración. Aparece en el duelo, en el arrepentimiento y antes de decisiones importantes. Jesús ayunó cuarenta días y enseñó a ayunar sin demostrarlo, e Isaías 58 liga el ayuno verdadero a la justicia con el prójimo.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 3 min de lectura
El ayuno bíblico no es dieta ni penitencia aislada. Casi nunca aparece solo: viene pegado a la oración, al duelo, al arrepentimiento colectivo o a una decisión que la comunidad necesita tomar. En Hechos, la iglesia de Antioquía ayuna antes de enviar a Bernabé y a Saulo, y vuelve a ayunar en el momento de despedirlos.
No hay en la Biblia un calendario obligatorio de ayuno para el cristiano, ni una duración fijada. Lo que existe son ejemplos de duraciones muy distintas, del ayuno de un día al periodo de cuarenta días que Jesús pasa en el desierto antes de empezar a predicar — y este último se narra como preparación, no como exigencia que deba imitarse al pie de la letra.
La instrucción de Jesús sobre el asunto es corta y trata de un solo riesgo: el de ayunar para que se note. Orienta lo contrario de lo que la práctica suele producir — ungir la cabeza, lavarse el rostro, seguir el día con normalidad. El ayuno que se ve por fuera, en el texto, ya cobró su pago por adelantado.
Hay además una pregunta que hicieron sus propios contemporáneos: por qué los discípulos de Jesús no ayunaban como los de Juan el Bautista y los fariseos. Su respuesta cambia el eje de la discusión, de regla a tiempo — mientras el esposo está presente no se ayuna; vendrán días en que les será quitado, y entonces sí. El ayuno, en esa lógica, responde a una situación, y no a un día del calendario.
El texto más severo sobre el tema es de Isaías, y no cuestiona la práctica sino el resultado. Un pueblo que ayuna y sigue oprimiendo aparece descrito como practicando el ayuno equivocado; el correcto se define por desatar ligaduras, repartir el pan y acoger a quien no tiene casa. Es el criterio que la Biblia ofrece para evaluar el propio ayuno, y apunta hacia fuera de quien ayuna.
Qué dicen los pasajes
16Y cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.
17Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza y lava tu rostro;
18Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
La única instrucción directa de Jesús sobre cómo ayunar, y es entera sobre discreción. Está en el mismo bloque del Sermón del Monte que trata de la limosna y de la oración, con la misma estructura: una práctica legítima arruinada cuando se vuelve demostración.
1ENTONCES Jesús fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.
2Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.
El ayuno más largo del Nuevo Testamento, situado antes del inicio del ministerio público. El texto lo presenta como preparación para un momento específico — lo que es distinto de presentarlo como medida de espiritualidad que deba repetirse.
18Y los discípulos de Juan, y de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los Fariseos ayunan, y tus discípulos no ayunan?
19Y Jesús les dice: ¿Pueden ayunar los que están de bodas, cuando el esposo está con ellos? Entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.
20Mas vendrán días, cuando el esposo les será quitado, y entonces en aquellos días ayunarán.
La pregunta que hizo su época, y la respuesta que desplaza el ayuno de obligación a ocasión. La imagen del esposo indica que la práctica acompaña al momento vivido, y no a un día marcado — y prevé explícitamente que habrá tiempo de ayunar.
2Ministrando pues éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.
3Entonces habiendo ayunado y orado, y puesto las manos encima de ellos, despidiéronlos.
Ayuno comunitario ligado a una decisión, y no a arrepentimiento. Es el pasaje que muestra la práctica funcionando dentro de la vida normal de la iglesia primitiva, asociada al discernimiento y al envío.
12Por eso pues ahora, dice Jehová, convertíos á mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto.
13Y lacerad vuestro corazón, y no vuestros vestidos; y convertíos á Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira, y grande en misericordia, y que se arrepiente del castigo.
La convocatoria de ayuno colectivo más conocida del Antiguo Testamento, con una salvedad incorporada: el versículo siguiente contrapone lacerar el corazón a rasgar los vestidos. El gesto exterior por sí solo queda rechazado en el mismo aliento en que se pide la práctica.
6¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
7¿No es que partas tu pan con el hambriento, y á los pobres errantes metas en casa; que cuando vieres al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu carne?
El criterio de evaluación. El texto no descarta el ayuno: redefine qué cuenta como ayuno escogido por Dios, en términos de desatar ligaduras, repartir el pan con el hambriento y meter en casa a los pobres errantes. Quien quiera medir su propio ayuno tiene aquí la regla bíblica.