¿Por qué murió Jesús en la cruz?
Respuesta rápida
Históricamente, Jesús fue crucificado por orden de Poncio Pilato, gobernador romano de Judea, después de ser entregado por las autoridades de Jerusalén. Teológicamente, el Nuevo Testamento presenta aquella muerte como entrega voluntaria en favor de otros: un rescate pagado y un sacrificio que reconcilia a la humanidad con Dios.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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La pregunta puede responderse en dos niveles, y los dos están en los textos. En el nivel de los hechos, la respuesta es casi burocrática: un juicio en Jerusalén, una sentencia de Pilato, una ejecución romana. La crucifixión era pena pública, aplicada a esclavos y a quienes Roma consideraba una amenaza al orden — y es, junto con el bautismo por Juan, uno de los datos sobre Jesús menos discutidos por historiadores de cualquier convicción.
El nivel siguiente es el que hace que la pregunta se escriba en un buscador. El Nuevo Testamento nunca trata aquella muerte como accidente de recorrido ni como fracaso de un proyecto interrumpido. La lee como algo asumido a propósito y en favor de otros, y usa para ello varias imágenes distintas, todas prestadas del mundo de quien leía: el rescate que se paga para liberar a alguien, el sacrificio del Templo, el cambio de lugar de un deudor, la prueba extrema de amistad.
Reparar en que son imágenes, y no una fórmula única, cambia la lectura. Ningún texto del Nuevo Testamento define un mecanismo oficial de cómo salva aquella muerte; los autores apilan figuras que se completan, y las tradiciones cristianas desarrollaron después énfasis distintos sobre cuál de ellas lo explica mejor. Lo que está en el núcleo, y es anterior a cualquier desarrollo, es la frase que Pablo dice haber recibido ya hecha: Cristo murió por nuestros pecados.
Queda un último punto que la pregunta suele esconder. En los relatos, Jesús no es sorprendido por la cruz — anticipa su propia muerte y la describe como algo que entrega, no que le arrancan. Es esa voluntariedad la que separa la lectura cristiana de una historia de injusticia judicial, sin que la injusticia deje de serlo.
Qué dicen los pasajes
15Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.
El hecho histórico en una frase, con el motivo humano expuesto sin adornos: Pilato quiere satisfacer a la multitud y cede. El texto no presenta la sentencia como acto de justicia, sino como cálculo político de quien quería mantener la paz en la ciudad.
45Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.
La explicación atribuida al propio Jesús, dicha antes de la detención. La palabra usada es rescate — el precio que se pagaba para liberar a un cautivo. Es la imagen que abre todas las demás lecturas de la cruz en el Nuevo Testamento.
5Mas él herido fué por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
El poema del siervo sufriente, escrito siglos antes y leído por las primeras comunidades como la clave para entender la cruz. De aquí viene el vocabulario de herida, castigo y curación que el Nuevo Testamento reaprovecha.
8Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
El motivo declarado, y su orden importa: la muerte ocurre siendo aún pecadores, y no después de que alguien mejore. La cruz aparece como iniciativa de Dios, no como recompensa por mérito de nadie.
3Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo fué muerto por nuestros pecados, conforme á las Escrituras;
Pablo dice explícitamente que está transmitiendo algo que recibió — una fórmula que ya circulaba antes de esta carta, escrita unos veinte años después de la crucifixión. Es el registro más antiguo que tenemos del sentido dado a aquella muerte.
30Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
La última palabra de Jesús en Juan es de conclusión, no de derrota: consumado es. El verbo indica algo llevado hasta el final, que es la lectura del propio evangelista — la cruz cierra una obra, en vez de interrumpir un proyecto.