Saltar al contenido

¿Quién fue Moisés?

Cuándo vivió Situado tradicionalmente hacia el siglo XIII a.C.

En resumen

Moisés es la figura central de los cuatro libros que van del Éxodo al Deuteronomio: el hebreo criado en la corte egipcia que mata a un egipcio, huye al desierto, recibe un encargo ante una zarza ardiente, conduce al pueblo fuera de Egipto, recibe la ley en el Sinaí y muere sin entrar en la tierra prometida.

Publicado el
Tiempo de lectura
9 min de lectura

La historia de Moisés se cuenta en cuatro libros y ocupa casi un tercio del Antiguo Testamento. Es la biografía más larga de la Biblia hebrea, y también la más difícil de fechar: la documentación egipcia no menciona estos acontecimientos, y las propuestas de fecha varían en siglos. Lo que existe es el relato, y el relato es extraordinariamente detallado.

Vale decir de entrada lo que no es: la trayectoria de un hombre seguro. Moisés discute, se niega, alega incapacidad, pierde la paciencia con el pueblo y, al final, queda impedido de entrar en la tierra hacia la cual caminó durante cuarenta años. El texto guarda todo eso.

La cesta en el río

El libro del Éxodo abre con un decreto de exterminio: los niños hebreos recién nacidos deben ser arrojados al río. Una madre esconde a su hijo tres meses y, cuando ya no puede más, hace lo que la orden manda y lo contrario de lo que pretende — pone al niño en el río, dentro de una cesta calafateada.

La criatura es hallada por la hija del Faraón. La hermana, que observaba de lejos, se acerca y ofrece una nodriza hebrea: la propia madre. El niño crece en la casa que lo quería muerto, y recibe de la princesa egipcia el nombre por el cual todos lo conocen.

Éxodo 2:2-4

2La cual concibió, y parió un hijo: y viéndolo que era hermoso, túvole escondido tres meses.

3Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos, y calafateóla con pez y betún, y colocó en ella al niño, y púsolo en un carrizal á la orilla del río:

4Y paróse una hermana suya á lo lejos, para ver lo que le acontecería.

Traducción: Reina-Valera

Repare en que la escena está montada por mujeres, y en que ninguna de ellas es nombrada aquí: la madre, la hermana y, en el versículo siguiente, la hija del Faraón. El nombre de los padres aparece solo capítulos después, en una genealogía.

El egipcio muerto y la huida

Ya adulto, Moisés sale a ver a los suyos y encuentra a un egipcio golpeando a un hebreo. Mira alrededor, comprueba que no hay testigos, mata al hombre y esconde el cuerpo en la arena. Al día siguiente, al intentar separar a dos hebreos que peleaban, oye la pregunta que lo delata: quién lo había nombrado juez. La noticia llega al Faraón y él huye.

Pasa décadas en Madián, se casa con la hija de un sacerdote local, tiene un hijo y se vuelve pastor. Está pastoreando el rebaño de su suegro cuando lo encuentra la escena siguiente. Es decir: entre la huida y el llamado hay toda una vida de anonimato, y el texto la resume en pocos versículos sin ningún dramatismo.

Éxodo 2:11-12

11Y en aquellos días acaeció que, crecido ya Moisés, salió á sus hermanos, y vió sus cargas: y observó á un Egipcio que hería á uno de los Hebreos, sus hermanos.

12Y miró á todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al Egipcio, y escondiólo en la arena.

Traducción: Reina-Valera

El detalle de mirar alrededor antes de actuar es del texto, y es lo que impide la lectura heroica: no es la ejecución pública de un opresor, es un homicidio que después intenta esconder.

La zarza que no se consumía

Lo que llama la atención de Moisés no es el fuego, sino su duración: un arbusto que arde y no se acaba. Se desvía del camino para verlo de cerca, y es entonces — después de haberse detenido — cuando lo llaman por su nombre.

Lo que sigue es una negociación, y es la parte que casi nunca aparece en los relatos populares. Moisés objeta cinco veces. No sabe quién es él para ir; no sabe qué decir si le preguntan el nombre de quien lo envía; cree que no le van a creer; alega que no habla bien; y finalmente pide, sin argumento alguno, que Dios mande a otra persona. La respuesta a la segunda objeción es una de las frases más discutidas de toda la Biblia, y es la que da nombre al Dios del Éxodo.

Éxodo 3:2-6

2Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

4Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

5Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.

Traducción: Reina-Valera

La secuencia exacta importa: primero el fuego, después la curiosidad, después el llamado, después la orden sobre los zapatos. El lugar no era santo antes; pasa a describirse así en el momento en que él se acerca.

Éxodo 4:10-12

10Entonces dijo Moisés á Jehová: ¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

11Y Jehová le respondió: ¿Quién dió la boca al hombre? ¿ó quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿no soy yo Jehová?

12Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.

Traducción: Reina-Valera

La objeción sobre el habla, y la respuesta a ella. Guarde este versículo: es el antídoto exacto contra la imagen de Moisés como orador nato, que la tradición visual construyó después.

Las plagas y la salida

La disputa con el Faraón se extiende por siete capítulos y diez desastres, cada uno con la misma estructura: el pedido, la negativa, el golpe, la promesa de ceder, el retroceso. La última de las plagas da origen a la Pascua judía — la comida tomada de prisa, con la sangre en el umbral, la noche en que el pueblo sale.

La travesía del mar se narra con más sobriedad de la que guarda la memoria popular. El texto describe a Moisés extendiendo la mano sobre el agua y un viento fuerte soplando toda la noche, hasta que el lecho queda seco. Es el relato de una noche de trabajo del viento, no de un chasquido de dedos.

Del otro lado viene el cántico, uno de los textos poéticos más antiguos de la Biblia, y enseguida después viene la primera queja por falta de agua. La distancia entre ambas cosas, en el texto, es de tres días.

El Sinaí

En el tercer mes después de la salida, el pueblo acampa frente a una montaña, y allí empieza la parte más larga del relato: las leyes. No son solo los diez mandamientos — son capítulos y capítulos de legislación sobre altar, esclavitud, daños, préstamos, fiestas, tejido, incienso y sacerdocio.

En medio de eso ocurre el episodio del becerro de oro, con Moisés rompiendo las tablas al bajar y subiendo después de nuevo para una segunda versión. Cuando baja la segunda vez, su rostro está de tal modo alterado que el pueblo tiene miedo de acercarse, y él pasa a cubrirlo para hablar con la gente.

Éxodo 34:28-30

28Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

29Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con El hablado.

30Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse á él.

Traducción: Reina-Valera

El texto que generó el Moisés con cuernos del arte medieval y renacentista. En esta edición, como en casi todas las modernas, lo que su rostro hace es resplandecer — la lectura alternativa viene de una elección de traducción antigua, explicada en el bloque de abajo.

Cuarenta años, y una muerte fuera de la tierra

La generación que salió de Egipto no entra en la tierra. Después del informe de los espías, el pueblo se niega a avanzar, y el texto convierte esa negativa en una sentencia de cuarenta años de caminata hasta que aquella generación se acabe.

Moisés tampoco entra, y el motivo es un episodio breve y oscuro en Meriba, donde golpea la roca en lugar de hablarle. El último capítulo del Deuteronomio lo coloca en un monte desde el cual ve la tierra a lo lejos, y lo registra muerto allí, en territorio moabita. El entierro se narra sin que el texto diga quién lo enterró, y la nota final es que nadie sabe dónde está la tumba.

El libro cierra con un epitafio sin paralelo en el Antiguo Testamento: nunca más se levantó en Israel un profeta como él.

Lo que el texto no dice

Los personajes bíblicos acumulan capas de tradición que la Escritura no sostiene. Separar ambas cosas no reduce la historia: le devuelve lo que de verdad está escrito.

  • Lo que se suele decir

    Moisés tenía cuernos — así aparece en estatuas y pinturas antiguas.

    Lo que trae la Escritura

    El texto dice que, al bajar de la montaña, la piel de su rostro resplandecía, al punto de que el pueblo tuvo miedo de acercarse. Es lo que publica esta edición y lo que trae prácticamente toda traducción moderna.

    De dónde viene: La Vulgata latina, de Jerónimo, tradujo el verbo hebreo con una palabra de la misma raíz que "cuerno", y el arte occidental leyó eso literalmente durante siglos — el Moisés esculpido por Miguel Ángel a comienzos del siglo XVI para la iglesia de San Pedro Encadenado, en Roma, es el ejemplo más conocido.

  • Lo que se suele decir

    Moisés escribió los cinco primeros libros de la Biblia, de principio a fin.

    Lo que trae la Escritura

    Esos cinco libros no llevan firma. El texto registra que Moisés escribió pasajes específicos — las palabras de la alianza, un cántico, un registro de batalla —, y la atribución del conjunto a él es tradición antigua y ampliamente respetada, no una declaración de los propios libros. El último capítulo, por lo demás, narra su muerte y su entierro e informa que la tumba sigue siendo desconocida, algo que lectores judíos y cristianos notaron hace muchísimo tiempo.

  • Lo que se suele decir

    Moisés levantó el cayado y el mar se abrió en dos al instante.

    Lo que trae la Escritura

    El relato describe la mano extendida sobre el agua y un viento fuerte del oriente soplando durante toda la noche, hasta que el lecho queda seco. La escena instantánea, con dos paredes de agua surgiendo de golpe, es de la ilustración y del cine; el texto trabaja con una noche entera de duración.

  • Lo que se suele decir

    Los Diez Mandamientos vienen numerados en la Biblia, y todo el mundo los cuenta igual.

    Lo que trae la Escritura

    El capítulo 20 del Éxodo presenta un bloque de palabras sin numeración alguna; es otro capítulo el que informa que eran diez. La división en diez ítems numerados se hizo después, para la enseñanza, y no es la misma en todas las tradiciones — católicos y luteranos siguen una división, y ortodoxos, reformados y la mayor parte de las iglesias evangélicas siguen otra. Los dos grupos leen exactamente el mismo texto; lo que difiere es dónde cada uno marca las fronteras.

Dónde aparece esta persona

Éxodo 3:13-14

13Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé?

14Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.

Traducción: Reina-Valera

La pregunta por el nombre y la respuesta a ella. El interés aquí no es místico: en una cultura donde cada divinidad tenía nombre propio, preguntar el nombre era preguntar de quién se estaba hablando — y la respuesta se niega a entrar en esa lista.

Éxodo 14:21-22

21Y extendió Moisés su mano sobre la mar, é hizo Jehová que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas.

22Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro á su diestra y á su siniestra:

Traducción: Reina-Valera

La travesía, con los dos elementos que la memoria popular suele perder: el viento y la noche entera. El muro de agua aparece solo en el versículo siguiente al del viento, y como descripción del resultado.

Éxodo 20:1-3

1Y HABLÓ Dios todas estas palabras, diciendo:

2Yo soy JEHOVÁ tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de siervos.

3No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Traducción: Reina-Valera

La apertura de la legislación del Sinaí. Note que el primer elemento no es una prohibición: es una presentación, y se apoya en un acontecimiento histórico. El orden importa, porque es lo que da a todo lo demás forma de respuesta y no de imposición suelta.

Deuteronomio 34:5-7

5Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.

6Y enterrólo en el valle, en tierra de Moab, enfrente de Bethpeor; y ninguno sabe su sepulcro hasta hoy.

7Y era Moisés de edad de ciento y veinte años cuando murió: sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.

Traducción: Reina-Valera

La muerte en territorio moabita, el entierro sin sepulturero nombrado y la información de que el lugar sigue siendo desconocido. Es un final deliberadamente sin monumento, y vale contrastarlo con lo que cualquier cultura vecina hacía con la tumba de un fundador.

Deuteronomio 34:10-12

10Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, á quien haya conocido Jehová cara á cara;

11En todas las señales y prodigios que le envió Jehová á hacer en tierra de Egipto á Faraón, y á todos sus siervos, y á toda su tierra;

12Y en toda aquella mano esforzada, y en todo el espanto grande que causó Moisés á ojos de todo Israel.

Traducción: Reina-Valera

El epitafio, escrito por una mano que no es la suya. Es la evaluación final del personaje dentro del propio canon, y es comparativa: mide a Moisés contra todos los profetas que vinieron después.

Otros personajes