¿Quién fue Jonás?
Cuándo vivió El profeta se sitúa alrededor del siglo VIII a.C.
En resumen
Jonás fue un profeta que recibió la orden de predicar en Nínive, capital asiria, y huyó en dirección contraria. Arrojado al mar en una tempestad, fue tragado por un gran pez y devuelto a tierra. Predicó, la ciudad se convirtió, y el libro termina con él furioso porque la destrucción no llegó.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Jonás tiene cuatro capítulos, cabe en diez minutos de lectura y es probablemente el libro bíblico peor resumido que existe. La versión infantil termina en la playa, con el profeta escupido por el pez y listo para obedecer. El libro tiene dos capítulos más después de eso, y son los dos en los que se pone interesante.
El tema no es desobediencia y castigo. Es la incomodidad de un profeta que descubre que la misericordia divina incluye a gente que él habría preferido ver destruida — y el libro termina antes de decir si eso lo aceptó.
La orden y la huida
La misión es ir a Nínive, capital del imperio asirio — el poder militar que, en la memoria de Israel, estaba asociado a deportaciones y a crueldad sistemática. Jonás se levanta y compra pasaje para Tarsis, en el extremo opuesto del mundo conocido.
La tempestad que viene después pone en riesgo a todo un barco de marineros extranjeros, y el libro se ocupa de mostrar que se comportan mejor que el profeta: cada uno reza a su dios, se resisten a arrojarlo al mar, intentan remar de vuelta a tierra y solo ceden cuando no hay alternativa. Después ofrecen sacrificios.
Jonás, mientras tanto, duerme en el fondo del barco, y quien lo despierta es el maestre de la nave. Es la primera de varias inversiones del libro: los paganos actúan mejor que el hombre de Dios, y el texto no hace el menor esfuerzo por disimularlo.
El gran pez
El animal aparece en un solo versículo, y la información es escueta: un gran pez, preparado para tragarse a Jonás, y un período de tres días y tres noches ahí dentro. El texto no describe la especie, no describe el interior y no describe la sensación.
Conviene fijarse en el número del versículo, porque varía. En esta edición el pez aparece en el capítulo 2, versículo 1. En Biblias que siguen otra división, ese mismo versículo es el último del capítulo 1, y todo lo demás del capítulo 2 se desplaza un número. Si una referencia a Jonás 2 no cuadra, es esto.
La oración que viene después es un salmo montado con fórmulas conocidas — bajada al fondo, aguas, ovas enredadas, cerraduras de la tierra — y termina con una promesa de sacrificio. Conviene notar lo que no tiene: ninguna petición de perdón por la huida.
1MAS Jehová había prevenido un gran pez que tragase á Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
El versículo del pez, entero. Es un gran pez, y no una ballena — y el texto no dice nada más sobre el animal, ni aquí ni en ningún otro punto del libro.
2Y oró Jonás desde el vientre del pez á Jehová su Dios,
3Y dijo: Clamé de mi tribulación á Jehová, y él me oyó; del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oiste.
La apertura de la oración. Es de agradecimiento por un rescate ya ocurrido, y no de súplica — lo que resulta curioso, considerando que quien reza sigue dentro del pez.
10Yo empero con voz de alabanza te sacrificaré; pagaré lo que prometí. La salvación pertenece á Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó á Jonás en tierra.
En esta edición el final de la oración y el vómito caben en el mismo versículo, sin ceremonia: el pez recibe una orden y devuelve a Jonás a tierra. El libro gasta menos palabras en eso que cualquier versión moderna.
Nínive se convierte
La predicación de Jonás es la más corta de la Biblia: una frase, con plazo y sentencia, sin llamada al arrepentimiento y sin oferta de alternativa. Atraviesa la ciudad durante una jornada anunciando la destrucción.
Y funciona. La ciudad entera cree, decreta ayuno y se viste de saco, del mayor al menor. El rey baja del trono, se sienta en ceniza y extiende el ayuno a los animales — un detalle que suena a exageración deliberada y que prepara el último versículo del libro.
Dios ve el cambio y desiste del mal anunciado. Es aquí donde la historia de éxito más espectacular de todo el profetismo bíblico se transforma, para el profeta, en un problema personal.
4Y comenzó Jonás á entrar por la ciudad, camino de un día, y pregonaba diciendo: De aquí á cuarenta días Nínive será destruída.
5Y los hombres de Nínive creyeron á Dios, y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.
Nótese el tamaño del mensaje y el tamaño de la respuesta. Una frase de amenaza produce conversión general — desproporción que el libro construye a propósito, porque es la que va a irritar a Jonás.
10Y vió Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y arrepintióse del mal que había dicho les había de hacer, y no lo hizo.
El versículo que da el nudo del libro: el cambio de conducta de la ciudad y el cambio de decisión de Dios, en la misma frase.
El cuarto capítulo, que casi nadie cuenta
Jonás se pone furioso, y explica por qué. Dice que lo sabía desde el principio: sabía que Dios es clemente, piadoso, tardo en enojarse y dispuesto a volverse atrás — y fue exactamente por eso que huyó. No temía fallar; temía acertar.
A continuación pide la muerte, sale de la ciudad y monta un cobertizo para ver lo que va a pasar. Una planta crece y le da sombra, y él se alegra mucho. Al día siguiente un gusano la ataca, se seca, el sol y el viento llegan juntos, y pide la muerte otra vez.
El libro se cierra con Dios argumentando a partir de la planta: si Jonás se compadeció de un arbusto que no plantó, por qué no habría de compadecerse de una ciudad con más de ciento veinte mil personas incapaces de distinguir su mano derecha de la izquierda — y muchos animales.
La última palabra del libro es sobre ganado. Y el profeta no responde: el texto acaba en la pregunta, y el lector nunca llega a saber qué dijo Jonás.
1PERO Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse.
2Y oró á Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo á Tarsis: porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo á enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
3Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida.
La confesión del motivo real de la huida, hecha por él mismo. Es una de las pocas veces en la Biblia en que alguien acusa a Dios de ser demasiado misericordioso.
6Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le defendiese de su mal: y Jonás se alegró grandemente por la calabacera.
7Mas Dios preparó un gusano al venir la mañana del día siguiente, el cual hirió á la calabacera, y secóse.
8Y acaeció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano; y el sol hirió á Jonás en la cabeza, y desmayábase, y se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que mi vida.
En esta edición la planta es una calabacera; otras traen hiedra, ricino o simplemente una planta. La especie no importa para el argumento — lo que importa es que creció sola y se secó sola, y que él se encariñó en ese intervalo.
11¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?
El último versículo del libro es una pregunta sin respuesta, y termina en los animales. Terminar así es una decisión literaria, y no un final perdido.
Lo que el texto no dice
Los personajes bíblicos acumulan capas de tradición que la Escritura no sostiene. Separar ambas cosas no reduce la historia: le devuelve lo que de verdad está escrito.
Lo que se suele decir
A Jonás se lo tragó una ballena.
Lo que trae la Escritura
El libro de Jonás dice gran pez, y no usa la palabra ballena en ninguno de sus cuatro capítulos. La palabra entra por la cita que Mateo 12:40 hace del episodio — y ahí sí está, en las tres ediciones consultadas. El término griego que usa Mateo designa un gran animal marino, sin especie definida.
Lo que se suele decir
El libro termina con Jonás arrepentido y reconciliado.
Lo que trae la Escritura
El libro termina en una pregunta dirigida a Jonás, y el texto acaba sin su respuesta. Las últimas palabras son sobre la ciudad y sus animales. Quien lo escribió decidió no contar el desenlace, y esa decisión es parte de lo que el libro quiere decir.
Lo que se suele decir
Jonás huyó por miedo — de los ninivitas, o de la dificultad de la misión.
Lo que trae la Escritura
Da el motivo con todas las letras en el capítulo 4, y es otro: sabía que Dios perdonaría, y no quería ver aquello ocurrirle a esa ciudad. La explicación llega después de que todo saliera bien, y se dice en tono de acusación.
Lo que se suele decir
La planta que dio sombra a Jonás era una hiedra.
Lo que trae la Escritura
Depende de la edición: la que se muestra aquí dice calabacera, y otras traen hiedra, ricino o simplemente planta. El término original es raro y las traducciones nunca llegaron a un acuerdo. Lo que la escena exige es una planta que crezca deprisa y muera deprisa.
Dónde aparece esta persona
1MAS Jehová había prevenido un gran pez que tragase á Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
El versículo del gran pez. En algunas Biblias es el último del capítulo 1 — conviene comprobarlo en la propia.
2Y oró Jonás desde el vientre del pez á Jehová su Dios,
3Y dijo: Clamé de mi tribulación á Jehová, y él me oyó; del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oiste.
La apertura de la oración hecha desde dentro del pez, en tono de agradecimiento y no de súplica.
4Y comenzó Jonás á entrar por la ciudad, camino de un día, y pregonaba diciendo: De aquí á cuarenta días Nínive será destruída.
5Y los hombres de Nínive creyeron á Dios, y pregonaron ayuno, y vistiéronse de sacos desde el mayor de ellos hasta el menor de ellos.
La predicación más corta de la Biblia y la conversión inmediata de una ciudad entera.
1PERO Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse.
2Y oró á Jehová, y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me precaví huyendo á Tarsis: porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo á enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
3Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida.
La explicación de la huida, dada por el propio profeta, y la primera petición de morir.
11¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?
La pregunta final, que cierra el libro sin respuesta.