Saltar al contenido

¿Quién fue Elías?

Cuándo vivió Reino del Norte, alrededor del siglo IX a.C.

En resumen

Elías fue un profeta del Reino del Norte que se enfrentó al rey Acab y a los profetas de Baal. Anunció una sequía, fue sostenido por una viuda extranjera, ganó el duelo del monte Carmelo y, poco después, huyó al desierto pidiendo la muerte. El texto dice que un torbellino se lo llevó.

Publicado el
Tiempo de lectura
7 min de lectura

Elías entra en la Biblia sin presentación. No hay genealogía, no hay relato de llamada, no hay infancia: simplemente aparece ante el rey y anuncia que no habrá lluvia. Es una de las entradas más abruptas de cualquier personaje bíblico, y el efecto es deliberado.

Su historia ocupa seis capítulos y tiene una estructura que casi ninguna predicación sigue hasta el final: la mayor demostración de poder del Antiguo Testamento va seguida inmediatamente de un derrumbe. El capítulo 18 termina con fuego del cielo; el 19 empieza con un hombre huyendo a pie y pidiendo morir.

La sequía, los cuervos y la viuda

La primera intervención de Elías es un anuncio de sequía dirigido a Acab, rey de Israel. El trasfondo es religioso y económico a la vez: Baal era adorado como el dios que traía la lluvia, y una sequía prolongada es un argumento contra él hecho en el terreno en el que debería ser más fuerte.

Después del anuncio, el profeta desaparece. Lo esconden junto a un arroyo, lo alimentan cuervos, y cuando el arroyo se seca lo mandan a Sarepta, ciudad fenicia — territorio de Jezabel, la reina que lo quiere muerto. Allí lo sostiene una viuda extranjera que estaba preparando la última comida antes de morir de hambre con su hijo.

La escena de la tinaja y la botija suele contarse como milagro de provisión, y lo es. Pero conviene notar quién sostiene a quién: el profeta de Israel pasa a depender de una mujer pobre de otro pueblo, y el texto insiste en que la comida de ella es lo que queda.

1 Reyes 17:1

1ENTONCES Elías Thisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo á Achâb: Vive Jehová Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.

Traducción: Reina-Valera

Su primera aparición, y ya en confrontación directa con el rey. Nótese que condiciona el fin de la sequía a su propia palabra — una afirmación de autoridad que el resto del ciclo va a poner a prueba.

1 Reyes 17:12-16

12Y ella respondió: Vive Jehová Dios tuyo, que no tengo pan cocido; que solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una botija: y ahora cogía dos serojas, para entrarme y aderezarlo para mí y para mi hijo, y que lo comamos, y nos muramos.

13Y Elías le dijo: No hayas temor; ve, haz como has dicho: empero hazme á mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo.

14Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La tinaja de la harina no escaseará, ni se disminuirá la botija del aceite, hasta aquel día que Jehová dará lluvia sobre la haz de la tierra.

15Entonces ella fué, é hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella y su casa, muchos días.

16Y la tinaja de la harina no escaseó, ni menguó la botija del aceite, conforme á la palabra de Jehová que había dicho por Elías.

Traducción: Reina-Valera

La respuesta de la viuda describe el inventario exacto de la despensa y su plan: comer y morir. Es contra ese fondo que la petición de Elías — que cocine primero para él — suena tan dura como es.

El duelo del monte Carmelo

Tres años después, Elías reaparece y propone una prueba pública. Dos altares, dos sacrificios, ningún fuego encendido por mano humana: responde el dios que mande fuego. La pregunta que hace al pueblo antes de empezar es la frase más afilada del episodio, y es sobre la indecisión, no sobre el ateísmo — el problema no es que el pueblo no crea, es que cree en los dos a la vez.

La narración dedica bastante espacio al intento de los profetas de Baal, y el tono es abiertamente irónico: Elías sugiere que su dios esté de viaje, ocupado o durmiendo. Es uno de los pocos trechos de burla explícita de la Biblia.

Cuando llega su turno, Elías empapa el altar de agua antes de orar. La oración es corta y tiene una petición clara: que quede manifiesto quién es Dios en Israel y que aquello se hizo por mandato, y no por iniciativa propia. El fuego cae, y el pueblo responde.

1 Reyes 18:21

21Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.

Traducción: Reina-Valera

La pregunta sobre claudicar entre dos pensamientos, y el detalle que cierra el versículo: el pueblo no responde nada. El silencio es la respuesta más elocuente de la escena.

1 Reyes 18:36-38

36Y como llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías, y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.

37Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos.

38Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.

Traducción: Reina-Valera

La oración y el fuego, en tres versículos. Nótese que la petición de Elías no es de espectáculo sino de reconocimiento — que se sepa de quién partió la orden.

El desierto, el enebro y la petición de morir

El capítulo 19 empieza con una amenaza de Jezabel y con Elías corriendo. Entra en el desierto, se sienta bajo un arbusto y pide morir, diciendo que no es mejor que sus padres. Es el mismo hombre que, el día anterior, se había enfrentado solo a todo el país.

Lo que ocurre a continuación es uno de los pasajes más humanos del Antiguo Testamento, y conviene fijarse en el orden de las cosas. Nadie lo reprende. Un ángel lo toca y le manda comer. Come y vuelve a dormir. El ángel lo toca de nuevo y le manda comer otra vez, porque el camino es largo. Solo después de dos comidas y dos sueños se levanta y anda.

La conversación teológica solo llega después, en una cueva del Horeb, y aun allí empieza con una pregunta en vez de una acusación. Elías se queja de estar solo — y el texto informará, más adelante, que se equivocaba en esa cuenta.

1 Reyes 19:4-8

4Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.

5Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come.

6Entonces él miró, y he aquí á su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua: y comió y bebió, y volvióse á dormir.

7Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta.

8Levantóse pues, y comió y bebió; y caminó con la fortaleza de aquella comida cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb.

Traducción: Reina-Valera

Cinco versículos en los que el socorro es comida, agua y sueño, aplicados dos veces antes de cualquier palabra sobre la misión. Pocos textos religiosos antiguos tratan el agotamiento con ese realismo.

1 Reyes 19:11-13

11Y él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto.

12Y tras el terremoto un fuego: mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y paróse á la puerta de la cueva. Y he aquí llegó una voz á él, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Traducción: Reina-Valera

La secuencia es viento, terremoto y fuego — y el texto dice tres veces dónde no estaba el Señor. Lo que viene después, en esta edición, es un silbo apacible y delicado: no hay ninguna voz en el versículo. Otras ediciones sí traen ahí la palabra voz, y conviene mirar cuál trae la propia Biblia.

La salida de escena

El final de Elías se cuenta en 2 Reyes 2, y es corto. Cruza el Jordán con Eliseo, le pregunta qué quiere antes de ser llevado, y recibe una petición difícil: doble porción de su espíritu.

Entonces llega el versículo que la memoria popular reescribió. Aparecen un carro y caballos en llamas, y su función en la frase es apartar al maestro del discípulo. La subida, esa, el texto se la atribuye al torbellino: quien lleva a Elías hacia arriba es el viento.

La ausencia de una tumba abrió espacio a una expectativa que atraviesa toda la Biblia. El último capítulo de Malaquías anuncia el envío de Elías antes de un día que llama grande y terrible, y los Evangelios discuten si Juan el Bautista lo cumple. Elías reaparece una vez más, al lado de Moisés, en la escena de la transfiguración.

2 Reyes 2:11

11Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó á los dos: y Elías subió al cielo en un torbellino.

Traducción: Reina-Valera

Léase despacio: el carro de fuego aparece para separar a Elías de Eliseo, y la subida se atribuye al torbellino. Es un caso raro en el que la imagen que quedó en la cultura contradice la sintaxis del versículo.

Malaquías 4:5

5He aquí, yo os envío á Elías el profeta, antes que venga el día de Jehová grande y terrible.

Traducción: Reina-Valera

El anuncio que hace de Elías una figura de expectativa, y no solo de memoria. Es el pasaje que está detrás de las preguntas sobre Juan el Bautista en los Evangelios.

Santiago 5:17

17Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses.

Traducción: Reina-Valera

La lectura que hace de él el Nuevo Testamento, y es deliberadamente antiépica: insiste en que Elías estaba sujeto a las mismas pasiones que cualquiera, y atribuye el resultado a la insistencia de la oración.

Lo que el texto no dice

Los personajes bíblicos acumulan capas de tradición que la Escritura no sostiene. Separar ambas cosas no reduce la historia: le devuelve lo que de verdad está escrito.

  • Lo que se suele decir

    Un carro de fuego se llevó a Elías hacia el cielo.

    Lo que trae la Escritura

    En el versículo, el carro y los caballos en llamas entran en escena para apartar a Elías de Eliseo, y la subida se atribuye al torbellino. El vehículo cumple la función de separar a los dos; lo que se lleva al profeta es el viento. Las tres ediciones consultadas dicen lo mismo en este punto.

  • Lo que se suele decir

    Después del viento, del terremoto y del fuego, Dios habló con una voz suave y delicada.

    Lo que trae la Escritura

    En esta edición no hay ninguna voz en ese versículo: lo que se describe es un silbo apacible y delicado, es decir, un sonido de aire. Otras ediciones sí traen ahí la palabra voz. La escena es la misma y lo que se oye cambia de traducción en traducción, lo que importa a quien construye un sermón sobre la palabra escogida.

  • Lo que se suele decir

    Elías era un hombre de fe inquebrantable, sin crisis ni miedo.

    Lo que trae la Escritura

    En el capítulo inmediatamente posterior a su mayor victoria, el texto lo muestra huyendo de una amenaza, sentado en el desierto, pidiendo morir y afirmando estar solo — lo que el propio libro desmiente después. El socorro que recibe es comida, agua y sueño, antes de cualquier palabra.

  • Lo que se suele decir

    Elías fue el único profeta que no murió.

    Lo que trae la Escritura

    El texto no narra su muerte, y sobre eso se apoya la expectativa del retorno anunciada en Malaquías. Vale registrar solo que no es el único caso del género en el Antiguo Testamento: de Henoc, en el capítulo 5 de Génesis, el texto dice que desapareció por haber sido llevado, y no registra muerte alguna.

Dónde aparece esta persona

1 Reyes 17:1

1ENTONCES Elías Thisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo á Achâb: Vive Jehová Dios de Israel, delante del cual estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra.

Traducción: Reina-Valera

Su entrada en la Biblia, sin genealogía y sin relato de llamada.

1 Reyes 18:21

21Y acercándose Elías á todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.

Traducción: Reina-Valera

La pregunta al pueblo en el Carmelo, y el silencio que la responde.

1 Reyes 18:36-38

36Y como llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías, y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.

37Respóndeme, Jehová, respóndeme; para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú volviste atrás el corazón de ellos.

38Entonces cayó fuego de Jehová, el cual consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo, y aun lamió las aguas que estaban en la reguera.

Traducción: Reina-Valera

La oración corta y el fuego que baja sobre el altar empapado.

1 Reyes 19:4-8

4Y él se fué por el desierto un día de camino, y vino y sentóse debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Baste ya, oh Jehová, quita mi alma; que no soy yo mejor que mis padres.

5Y echándose debajo del enebro, quedóse dormido: y he aquí luego un ángel que le tocó, y le dijo: Levántate, come.

6Entonces él miró, y he aquí á su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y un vaso de agua: y comió y bebió, y volvióse á dormir.

7Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, tocóle, diciendo: Levántate, come: porque gran camino te resta.

8Levantóse pues, y comió y bebió; y caminó con la fortaleza de aquella comida cuarenta días y cuarenta noches, hasta el monte de Dios, Horeb.

Traducción: Reina-Valera

El derrumbe en el desierto y el tratamiento que recibe: comida, agua y sueño, dos veces.

1 Reyes 19:11-13

11Y él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová: mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto: mas Jehová no estaba en el terremoto.

12Y tras el terremoto un fuego: mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

13Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y paróse á la puerta de la cueva. Y he aquí llegó una voz á él, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Traducción: Reina-Valera

El viento, el terremoto, el fuego — y lo que viene después de ellos.

2 Reyes 2:11

11Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó á los dos: y Elías subió al cielo en un torbellino.

Traducción: Reina-Valera

La salida de escena, con el carro de fuego separando a los dos y el torbellino llevándose a Elías.

Otros personajes