Oración por la familia
La oración
Señor, esta es mi familia. No es la que yo habría armado, pero es la que tengo y es la que quiero.
Bendice la mesa, incluso los días en que se queda callada. Bendice la casa, incluso los días en que nadie se mira.
Donde nos herimos, haz que alguien dé el primer paso. De preferencia yo.
Guarda a los que viven aquí y a los que ya se fueron. Guarda a los que todavía visitan y a los que dejaron de venir.
Y enséñanos a soportarnos mientras aún no aprendemos a entendernos.
Amén.
En resumen
Esta es una oración por la familia tal como es, escrita para este sitio y firmada. No describe la familia de la fotografía: pide bendición para la mesa en silencio, para quien se fue de casa y para el primer paso después de una herida — de preferencia el tuyo.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 5 min de lectura
Cuándo rezarla
Antes de una comida con todos reunidos, y sobre todo antes de una en la que va a faltar alguien. También sirve rezada a solas, en el coche, antes de entrar.
La oración de arriba pide algo pequeño donde casi todas piden algo grande. No pide armonía, ni unión, ni paz en la casa: pide que alguien dé el primer paso, y se ofrece para ser ese alguien. Es una diferencia práctica. La armonía no depende de ti; el primer paso sí, y suele ser la única pieza del tablero al alcance de quien está rezando.
La penúltima estrofa es la que suele tocar a quien reza. “Los que ya se fueron” incluye al hijo que se mudó, al hermano que se alejó, al pariente que murió y al matrimonio que terminó — y la oración no pide que ninguno vuelva, porque no todos pueden y algunos no deberían. Pide guarda, que es lo que se puede pedir por alguien que ya no está en tu radio de acción.
Una salvedad sobre lo que “paz en casa” no significa. Si dentro de la casa hay alguien que agrede, amenaza o controla a los demás que viven allí, eso no es un problema de convivencia que se arregle con más paciencia, y rezar por la familia no obliga a nadie a permanecer donde lo están hiriendo. Pedir guarda por los que ya se fueron vale igualmente para quien necesita irse.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Escrita para Llama de Fe en 2026
Rezar por la propia casa es más antiguo que la palabra “familia” en el sentido que hoy le damos. En los textos bíblicos lo que se bendice es la casa entera — las personas, quien trabaja allí, quien pasa la noche —, y la bendición sobre la mesa es el gesto doméstico más continuo del cristianismo, practicado sin interrupción desde antes de que hubiera iglesias construidas.
Esta oración se escribió para este sitio y por eso va firmada. Nació de una constatación simple: casi toda oración por la familia que circula describe una familia que no existe. Gente que se entiende, mesa llena, todos presentes. Quien busca una oración por la familia rara vez está en ese día; está en el otro, el del tema que nadie toca y la silla vacía.
La Escritura ayuda aquí más de lo que la devoción suele admitir, porque las familias que sigue de cerca están casi todas rotas. Jacob engaña a su padre y pasa la vida cosechando engaño. Los hijos de Jacob venden a un hermano y mienten durante veinte años. Nada de eso aparece como excepción lamentable: es el material con el que el texto trabaja.
Detalles poco conocidos
La frase bordada en la pared es una provocación, y cuatro versículos después viene lo contrario
Jesús redefine la familia delante de su propia madre
Qué dicen los pasajes
15Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.
Leída sola es una declaración de fe doméstica. Leída en el capítulo es un ultimátum dirigido a un pueblo al que acababan de recordarle todos los dioses que ya había servido. La fuerza de la frase está en ser una elección declarada en público, no una descripción del clima dentro de casa.
31Vienen después sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole.
32Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.
33Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?
34Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y hermanos.
35Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.
El pasaje incomoda porque parece frialdad con la propia madre, y no lo es. Lo que hace es ensanchar la definición de familia más allá de la sangre — que, para quien creció en una casa mala, es la única noticia realmente buena que la Escritura da sobre el asunto.
12Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
13Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección.
La lista es de conducta y no de sentimiento: misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, tolerancia. Ninguna exige que te caiga bien el otro en el momento en que se practica, y eso vuelve el pasaje utilizable en una familia real, donde el cariño es intermitente.
9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
10Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
11También si dos durmieren juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo?
12Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
Es el texto que se lee en las bodas, pero su asunto es más amplio y más útil aquí: el argumento habla de caídas y de frío, es decir, de los momentos en que una persona sola no se levanta ni se calienta. Esa es la función concreta de una familia, y puede existir entre gente que no se entiende.