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Oración a san José: el texto que León XIII escribió en 1889

La oración

A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima Esposa, solicitamos también confiados tu patrocinio.

Por aquella caridad que te unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, y por el amor paterno con que abrazaste al Niño Jesús, te rogamos que mires con bondad la herencia que Jesucristo conquistó con su sangre, y nos socorras en nuestras necesidades con tu poder y auxilio.

Protege, providentísimo custodio de la Sagrada Familia, a la descendencia elegida de Jesucristo. Aleja de nosotros, padre amantísimo, toda peste de error y de corrupción. Asístenos desde el cielo, fortísimo protector, en esta lucha contra el poder de las tinieblas; y así como en otro tiempo libraste al Niño Jesús del peligro de muerte, defiende ahora a la Iglesia de Dios de las asechanzas del enemigo y de toda adversidad.

Protégenos a cada uno con tu patrocinio, para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos vivir santamente, morir piadosamente y alcanzar en el cielo la eterna felicidad. Amén.

En resumen

La oración “A ti, bienaventurado san José” la escribió León XIII en 1889 y mandó rezarla después del rosario en octubre. Es una de las pocas oraciones de uso corriente cuya fecha y cuyo autor se conocen con exactitud, y pide protección para la Iglesia y para quien reza.

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Cuándo rezarla

Después del rosario, que es el uso para el que fue escrita, y en cualquier apuro de familia, casa o trabajo. El 19 de marzo y el 1 de mayo son los días en que más se reza.

La oración tiene estructura de petición formal, y es del siglo XIX, no del primero. Primero invoca la relación (el vínculo con María, el amor al Niño), después expone el objeto (la Iglesia, comprada con sangre), después pide, y después cierra con la petición personal. Es la forma de un escrito jurídico, y no es casual: quien la escribió se había formado en derecho canónico.

El argumento central es una analogía, y es lo mejor del texto. José sacó a un niño del alcance de Herodes; se le pide que haga lo mismo por la Iglesia. La oración no inventa un poder nuevo para él: señala algo que efectivamente hizo, según Mateo, y pide que se repita a otra escala.

La devoción católica pide la intercesión de José: quien protege es Dios, y lo que se le pide a él es que pida junto con quien reza. La mayor parte de las iglesias evangélicas no sostiene esa práctica y ora directamente a Dios. Esta página describe lo que la devoción afirma y no decide entre las dos lecturas.

Hay un detalle de lenguaje que ha envejecido mal y conviene explicar en vez de esconder. “Peste de error y de corrupción” suena hoy más agresivo de lo que sonaba en 1889, y “asechanzas del enemigo” es vocabulario de guerra. El texto se escribió en un momento de asedio institucional y arrastra ese tono. Quien reza puede saberlo y rezarla igual; lo que no ayuda es fingir que la oración es neutra.

De dónde viene esta oración

Cuándo surgió 15 de agosto de 1889, en Roma

Esta es una de las escasas oraciones de uso devocional corriente que tiene partida de nacimiento. La publicó León XIII al final de la encíclica Quamquam pluries, del 15 de agosto de 1889, con la instrucción de que se rezara después del rosario durante el mes de octubre. No hay duda sobre autor, fecha ni finalidad — lo contrario de lo que ocurre con casi todas las demás de este conjunto.

El contexto es diecinueve años anterior. En 1870, Pío IX había declarado a José patrono de la Iglesia universal, en un momento en que el papado perdía los Estados Pontificios y se sentía cercado. La oración de León XIII es la consecuencia devocional de aquella decisión: por eso pide protección no solo para quien reza, sino para la Iglesia entera, y por eso el lenguaje es de defensa y de asedio.

La forma española en uso es una traducción devocional antigua, con el vocabulario de época conservado: “patrocinio”, “asechanzas”, “peste de error”. La palabra patrocinio, hoy comercial, lleva aquí su sentido jurídico romano: el patronus es quien responde por alguien ante una instancia superior.

Detalles poco conocidos

  • Teresa de Ávila puso su nombre a su primer convento reformado

    La devoción a san José en el mundo hispánico debe muchísimo a Teresa de Ávila, que lo tomó por patrono y escribió sobre él en el Libro de la vida. En 1562 fundó en Ávila el convento de San José, el primero de la reforma carmelita, y siguió poniendo su nombre a fundaciones posteriores. Buena parte del prestigio de esta devoción en España y en América viene de ahí, y no de Roma.

  • José no dice una sola palabra en los evangelios

    No hay en los cuatro evangelios una línea de discurso directo atribuida a José. Sueña, obedece, viaja, protege y desaparece — pero nunca habla. Es fácil de comprobar y casi nadie lo nota, y explica por qué la tradición cristiana siempre lo asoció al trabajo silencioso y no a la enseñanza.

  • Su nombre entró en el canon de la misa solo en 1962

    Juan XXIII mandó incluir el nombre de José en el Canon Romano, la plegaria eucarística más antigua del rito latino, en 1962 — después de siglos en que no se lo mencionaba allí. En 2013, Francisco extendió la mención a las demás plegarias eucarísticas. Para una devoción tan antigua, es una entrada litúrgica sorprendentemente reciente.

  • Las dos genealogías de Jesús pasan por él y no coinciden

    Mateo y Lucas trazan el linaje de Jesús a través de José, aunque los dos evangelios afirmen que no era el padre biológico. Y las dos listas divergen entre sí a partir de David. La tradición cristiana ha explicado la divergencia de varias maneras; lo que importa aquí es que la paternidad legal de José es lo que da a Jesús, en ambos textos, el linaje davídico.

Qué dicen los pasajes

Mateo 1:18-21

18Y el nacimiento de Jesucristo fué así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo.

19Y José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.

20Y pensando él en esto, he aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

21Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará á su pueblo de sus pecados.

Traducción: Reina-Valera

La escena que define a José: decide, en silencio, evitarle a María la exposición pública, y cambia de plan tras el sueño. Observe que el texto elogia la decisión anterior al sueño — ya estaba actuando con justicia antes de recibir instrucción alguna.

Mateo 2:19-23

19Mas muerto Herodes, he aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto,

20Diciendo: Levántate, y toma al niño y á su madre, y vete á tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del niño.

21Entonces él se levantó, y tomó al niño y á su madre, y se vino á tierra de Israel.

22Y oyendo que Archelao reinaba en Judea en lugar de Herodes su padre, temió ir allá: mas amonestado por revelación en sueños, se fué á las partes de Galilea.

23Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que había de ser llamado Nazareno.

Traducción: Reina-Valera

El regreso de Egipto y la decisión de no volver a Judea. Es la última vez que José actúa por su cuenta en el evangelio: elige la ciudad, y por esa elección a Jesús se le llama nazareno el resto de la historia.

Lucas 2:41-51

41E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.

42Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del día de la fiesta.

43Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalem, sin saberlo José y su madre.

44Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos:

45Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.

46Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.

47Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.

48Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

49Entonces él les dice: ¿Qué hay? ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?

50Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

51Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

Traducción: Reina-Valera

La última aparición de José en escena. Fíjese en quién habla: habla María, responde Jesús, y José está presente sin una línea. Es el texto que mejor ilustra su silencio — y el versículo final, sobre la sujeción del niño a sus padres, es el que la tradición usa para hablar de su autoridad paterna.

Mateo 13:54-56

54Y venido á su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban atónitos, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría, y estas maravillas?

55¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas?

56¿Y no están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

Traducción: Reina-Valera

La única información sobre el oficio de la familia, dada de pasada y en tono burlón por los vecinos. La palabra griega traducida por carpintero cubre el trabajo con madera y también con piedra — de modo que el taller de carpintería, familiar en el arte cristiano, es una decisión de traducción más que un dato.

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