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Gloria al Padre: el texto de la doxología y por qué tiene dos frases

La oración

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

En resumen

El Gloria, también llamado doxología menor, es la oración más corta en uso corriente: dos frases. La primera nombra a las tres personas de la Trinidad en el orden del bautismo. La segunda, añadida en el siglo VI, afirma que siempre fue así — y se añadió por culpa de una discusión.

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Cuándo rezarla

Cierra cada decena del rosario y cada salmo de la Liturgia de las Horas. Fuera de eso sirve como oración de agradecimiento cuando no hay tiempo para nada más: dura menos de diez segundos y no pide nada.

La oración no pide nada, y eso es raro. Todas las demás de este sitio tienen un verbo dirigido a Dios en forma de petición — danos, perdona, líbranos, ruega. El Gloria solo constata. Es la diferencia entre pedir y reconocer, y explica la función litúrgica de la fórmula: cierra, y quien cierra ya no pide.

El orden de los nombres viene del bautismo y no de la importancia. Padre, Hijo y Espíritu Santo es la secuencia de Mateo 28:19, y fue ella la que fijó la fórmula. La disputa del siglo IV, por cierto, no fue sobre el orden sino sobre las preposiciones: decir «al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo» no es la misma afirmación que «al Padre, por el Hijo, en el Espíritu», y elegir la primera forma es una posición teológica que millones de personas toman en voz alta, todos los días, sin saberlo.

En el rosario tiene una función práctica además de la devocional: marca el final de la decena. Diez avemarías seguidas disuelven la noción de cantidad, y la doxología es el punto en que la atención vuelve y se anuncia el misterio siguiente. Quien haya perdido la cuenta rezando sabe que es el Gloria el que devuelve el sitio.

Por ser cortísimo, es la oración que cabe donde no cabe ninguna otra — antes de una reunión, al ver algo hermoso, al recibir una buena noticia. Diez segundos y ninguna petición es un formato difícil de rechazar incluso en días en que rezar parece demasiado.

De dónde viene esta oración

Cuándo surgió Primera frase, siglos II a IV; segunda, siglo VI

Doxología quiere decir, literalmente, palabra de gloria: una fórmula corta de alabanza, sin petición. A esta se la llama «menor» para distinguirla de la «mayor», que es el Gloria in excelsis que se canta en la misa. La primera frase es antiquísima y nace de la costumbre de cerrar oraciones y salmos nombrando a las tres personas divinas, en el mismo orden de la fórmula bautismal de Mateo 28.

Solo que la forma de esa primera frase fue objeto de disputa en el siglo IV. Antes era corriente decir «gloria al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo», con una preposición distinta para cada persona. Durante la controversia arriana eso pasó a leerse como una escala — el Padre arriba, el Hijo como aquel por quien, el Espíritu como aquel en quien —, y se impuso la forma coordinada, con la «y» que enlaza a los tres en pie de igualdad. Basilio de Cesarea dedica buena parte de su tratado sobre el Espíritu Santo, de 375, a defender que las dos formas son legítimas, lo que da la medida de la pelea.

La segunda frase es occidental y tiene fecha. El Segundo Concilio de Vaison, en la Galia, en 529, determinó que se añadiera «como era en el principio» a la alabanza, y la justificación registrada es la persistencia del arrianismo en la región. La frase no describe el pasado de Dios por curiosidad: niega, en cinco palabras, que el Hijo haya empezado a existir en algún momento.

Detalles poco conocidos

  • La segunda frase es una afirmación de doctrina disfrazada de alabanza

    «Como era en el principio» parece una fórmula de cierre inofensiva y no lo es. Responde directamente a la tesis arriana de que hubo un tiempo en que el Hijo no existía: si la gloria de las tres personas era en el principio lo que es ahora, entonces ninguna de ellas empezó. Un concilio local, en 529, mandó añadirla exactamente por eso.

  • Las iglesias de Oriente no rezan la segunda frase

    La doxología bizantina termina en «ahora y siempre, y por los siglos de los siglos», sin el «como era en el principio». La diferencia es la marca del añadido occidental del siglo VI: las iglesias que no estaban bajo la influencia de aquel concilio simplemente siguieron con la forma antigua, y siguen hasta hoy.

  • Es la fórmula más repetida de la liturgia romana

    Se añade al final de prácticamente todos los salmos de la Liturgia de las Horas, que recorre el salterio entero en unas pocas semanas, y al final de cada decena del rosario. Quien reza el oficio y el rosario dice el Gloria varias decenas de veces al día, más que cualquier otra oración — incluido el padrenuestro.

  • «Por los siglos de los siglos» es una construcción bíblica traducida al pie de la letra

    El latín «in saecula saeculorum» traduce una construcción hebrea de superlativo que el griego del Nuevo Testamento adoptó, del mismo tipo que «rey de reyes». En español se puede ver funcionando dentro de la propia Biblia de este sitio: Efesios 3:21 termina «por todas edades del siglo de los siglos». No es una medida de tiempo — es la manera antigua de decir «sin fin» usando dos veces la misma palabra.

Qué dicen los pasajes

Mateo 28:19

19Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

Traducción: Reina-Valera

El orden de los tres nombres en la oración viene de aquí, y no de una preferencia litúrgica posterior. Fíjese en que el texto dice «en el nombre», en singular, seguido de tres nombres — es esa construcción la que la doxología repite cada vez que se reza.

Efesios 3:20-21

20Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,

21A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.

Traducción: Reina-Valera

Un cierre de alabanza de Pablo con la misma estructura de la doxología: primero la gloria atribuida, después su extensión en el tiempo. Y ahí está, en esta edición, el «siglo de los siglos» que la oración repite. Es el pariente más cercano que el Gloria tiene dentro del Nuevo Testamento.

Romanos 11:36

36Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén.

Traducción: Reina-Valera

Otro cierre, todavía más compacto: de él, y por él, y en él son todas las cosas, a él sea la gloria. Tres preposiciones en una sola frase — exactamente el tipo de construcción que la controversia del siglo IV obligó a la iglesia a examinar palabra por palabra.

2 Corintios 13:13

13La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén. La segunda Epístola á los Corintios fué enviada de Filipos de Macedonia con Tito y Lucas.

Traducción: Reina-Valera

La bendición final de la carta nombra a las tres personas en un orden distinto al del bautismo — Jesucristo, Dios, Espíritu Santo. Sirve para mostrar que el orden fijo de la doxología es una decisión litúrgica posterior y no una exigencia del texto bíblico.

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