Gloria al Padre: el texto de la doxología y por qué tiene dos frases
La oración
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
En resumen
El Gloria, también llamado doxología menor, es la oración más corta en uso corriente: dos frases. La primera nombra a las tres personas de la Trinidad en el orden del bautismo. La segunda, añadida en el siglo VI, afirma que siempre fue así — y se añadió por culpa de una discusión.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Cuándo rezarla
Cierra cada decena del rosario y cada salmo de la Liturgia de las Horas. Fuera de eso sirve como oración de agradecimiento cuando no hay tiempo para nada más: dura menos de diez segundos y no pide nada.
La oración no pide nada, y eso es raro. Todas las demás de este sitio tienen un verbo dirigido a Dios en forma de petición — danos, perdona, líbranos, ruega. El Gloria solo constata. Es la diferencia entre pedir y reconocer, y explica la función litúrgica de la fórmula: cierra, y quien cierra ya no pide.
El orden de los nombres viene del bautismo y no de la importancia. Padre, Hijo y Espíritu Santo es la secuencia de Mateo 28:19, y fue ella la que fijó la fórmula. La disputa del siglo IV, por cierto, no fue sobre el orden sino sobre las preposiciones: decir «al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo» no es la misma afirmación que «al Padre, por el Hijo, en el Espíritu», y elegir la primera forma es una posición teológica que millones de personas toman en voz alta, todos los días, sin saberlo.
En el rosario tiene una función práctica además de la devocional: marca el final de la decena. Diez avemarías seguidas disuelven la noción de cantidad, y la doxología es el punto en que la atención vuelve y se anuncia el misterio siguiente. Quien haya perdido la cuenta rezando sabe que es el Gloria el que devuelve el sitio.
Por ser cortísimo, es la oración que cabe donde no cabe ninguna otra — antes de una reunión, al ver algo hermoso, al recibir una buena noticia. Diez segundos y ninguna petición es un formato difícil de rechazar incluso en días en que rezar parece demasiado.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Primera frase, siglos II a IV; segunda, siglo VI
Doxología quiere decir, literalmente, palabra de gloria: una fórmula corta de alabanza, sin petición. A esta se la llama «menor» para distinguirla de la «mayor», que es el Gloria in excelsis que se canta en la misa. La primera frase es antiquísima y nace de la costumbre de cerrar oraciones y salmos nombrando a las tres personas divinas, en el mismo orden de la fórmula bautismal de Mateo 28.
Solo que la forma de esa primera frase fue objeto de disputa en el siglo IV. Antes era corriente decir «gloria al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo», con una preposición distinta para cada persona. Durante la controversia arriana eso pasó a leerse como una escala — el Padre arriba, el Hijo como aquel por quien, el Espíritu como aquel en quien —, y se impuso la forma coordinada, con la «y» que enlaza a los tres en pie de igualdad. Basilio de Cesarea dedica buena parte de su tratado sobre el Espíritu Santo, de 375, a defender que las dos formas son legítimas, lo que da la medida de la pelea.
La segunda frase es occidental y tiene fecha. El Segundo Concilio de Vaison, en la Galia, en 529, determinó que se añadiera «como era en el principio» a la alabanza, y la justificación registrada es la persistencia del arrianismo en la región. La frase no describe el pasado de Dios por curiosidad: niega, en cinco palabras, que el Hijo haya empezado a existir en algún momento.
Detalles poco conocidos
La segunda frase es una afirmación de doctrina disfrazada de alabanza
Las iglesias de Oriente no rezan la segunda frase
Es la fórmula más repetida de la liturgia romana
«Por los siglos de los siglos» es una construcción bíblica traducida al pie de la letra
Qué dicen los pasajes
19Por tanto, id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:
El orden de los tres nombres en la oración viene de aquí, y no de una preferencia litúrgica posterior. Fíjese en que el texto dice «en el nombre», en singular, seguido de tres nombres — es esa construcción la que la doxología repite cada vez que se reza.
20Y á Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,
21A él sea gloria en la iglesia por Cristo Jesús, por todas edades del siglo de los siglos. Amén.
Un cierre de alabanza de Pablo con la misma estructura de la doxología: primero la gloria atribuida, después su extensión en el tiempo. Y ahí está, en esta edición, el «siglo de los siglos» que la oración repite. Es el pariente más cercano que el Gloria tiene dentro del Nuevo Testamento.
36Porque de él, y por él, y en él, son todas las cosas. A él sea gloria por siglos. Amén.
Otro cierre, todavía más compacto: de él, y por él, y en él son todas las cosas, a él sea la gloria. Tres preposiciones en una sola frase — exactamente el tipo de construcción que la controversia del siglo IV obligó a la iglesia a examinar palabra por palabra.
13La gracia del Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo sea con vosotros todos. Amén. La segunda Epístola á los Corintios fué enviada de Filipos de Macedonia con Tito y Lucas.
La bendición final de la carta nombra a las tres personas en un orden distinto al del bautismo — Jesucristo, Dios, Espíritu Santo. Sirve para mostrar que el orden fijo de la doxología es una decisión litúrgica posterior y no una exigencia del texto bíblico.