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24 versículos sobre el dinero para decidir con la cabeza en su sitio

Escrito por Maria Luisa Navarro Schmitt · Revisado por Raphael Navarro Schmitt ·

Respuesta rápida

En la Biblia, el dinero no es pecado ni premio: es responsabilidad. 1 Timoteo 6:10 acusa al amor al dinero, no al dinero; Lucas 14:28 manda contar los gastos antes de empezar; Proverbios 22:7 avisa de que quien toma prestado es siervo del que presta. Los versículos siguientes tratan de ganar, guardar y dar.

El dinero es uno de los asuntos más concretos de la Biblia. No aparece como metáfora espiritual: aparece como jornal retrasado, deuda, herencia, ahorro, impuesto, limosna. Proverbios habla de intereses y de presupuesto doméstico; Santiago habla del patrón que retiene el pago; Jesús habla del coste de una obra y de cuánto vale la moneda de una viuda.

Por eso conviene desarmar dos lecturas equivocadas antes de empezar. La primera trata la riqueza como señal de aprobación divina — Jesús elogia justamente a quien dio lo que no le sobraba. La segunda trata el dinero como suciedad — Proverbios llama sabiduría al ahorro y ruina a la pereza. La Biblia no es ingenua ni moralista con el dinero; es práctica.

La lista sigue el orden en que el asunto suele aparecer en la vida real: primero lo que el dinero hace con el corazón, después ganar y guardar, después deber, después dar, y por último contentarse. Si llegaste con una decisión concreta en la mano, ve directo a su bloque.

Los 24 versículos, uno a uno

  1. Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

    El versículo más citado y el más tergiversado de la lista. No dice que el dinero sea la raíz de todos los males: dice que lo es el amor a él. La diferencia cambia quién se sienta en el banquillo — el billete o la persona que lo lleva.

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  2. Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á Mammón.

    Jesús no trata aquí el dinero como herramienta neutra: lo trata como un señor competidor, y lo llama Mammón. El argumento no es moral, es operativo — dos jefes dando órdenes opuestas rompen a cualquier empleado.

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  3. 19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;

    20Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:

    21Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

    Fíjate en el orden de la última frase: el corazón va detrás del tesoro, y no al revés. Es un diagnóstico práctico — para saber qué amas, mira el extracto antes de mirar hacia dentro.

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  4. Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

    Dicho a alguien que quería la ayuda de Jesús en una pelea de herencia. La respuesta no resuelve el reparto: rechaza la premisa de que la vida de esa persona dependía de él.

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  5. El que ama el dinero, no se hartará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

    La frase más honesta que se ha escrito sobre el sueldo: el que ama el dinero no se harta de dinero. No hay cifra que cierre la búsqueda, porque el problema no está en la cifra — está en esperar que el próximo escalón por fin baste.

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  6. Disminuiránse las riquezas de vanidad: empero multiplicará el que allega con su mano.

    La riqueza de vanidad se disminuye; la que se allega con la mano se multiplica. Es el proverbio que explica por qué tanta gente que gana la lotería termina peor — el dinero llegó sin el hábito que sostiene el dinero.

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  7. Apresúrase á ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.

    La prisa por enriquecerse se trata como defecto de vista, no de carácter. El apresurado no ve el riesgo que está aceptando, y el texto lo dice exactamente así: no conoce que le ha de venir pobreza.

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  8. 6Ve á la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio;

    7La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor,

    8Prepara en el verano su comida y allega en el tiempo de la siega su mantenimiento.

    La hormiga trabaja sin capitán, ni gobernador, ni señor, y lo hace en verano, cuando todavía no hay necesidad. Es la defensa bíblica más antigua del fondo de emergencia — hecha, fíjate, sin prometer nada a cambio.

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  9. Tesoro codiciable y pingüe hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato lo disipará.

    En la casa del sabio hay reserva; el insensato disipa lo que entra. Proverbios no romantiza la pobreza en ningún momento, y este versículo es el más directo en ese punto.

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  10. Desea, y nada alcanza el alma del perezoso: mas el alma de los diligentes será engordada.

    Desear no es lo mismo que trabajar. El contraste es entre el alma del perezoso, que desea y nada alcanza, y la de los diligentes. Vale para quien confunde planificación financiera con ganas de mejorar de vida.

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  11. Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero sentado los gastos, si tiene lo que necesita para acabarla?

    Jesús usa el presupuesto de una obra como imagen del discipulado — y, para que la imagen funcione, tiene que dar por hecho que sentarse a contar los gastos antes de empezar es obvio. Dos mil años después, todavía no lo es.

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  12. El rico se enseñoreará de los pobres; y el que toma prestado, siervo es del que empresta.

    La frase más dura de la Biblia sobre el crédito, y no es moral: es descriptiva. Quien debe pierde libertad de decisión, y eso es lo que está diciendo aquí la palabra siervo.

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  13. 1EA ya ahora, oh ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán.

    2Vuestras riquezas están podridas: vuestras ropas están comidas de polilla.

    3Vuestro oro y plata están corrompidos de orín; y su orín os será en testimonio, y comerá del todo vuestras carnes como fuego. Os habéis allegado tesoro para en los postreros días.

    4He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

    Santiago no ataca a los ricos por ser ricos: ataca un delito concreto, el jornal retenido a quien ya segó el campo. Es el texto para quien administra una nómina, no solo para quien la cobra.

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  14. 17Y digas en tu corazón: Mi poder y la fortaleza de mi mano me han traído esta riqueza.

    18Antes acuérdate de Jehová tu Dios: porque él te da el poder para hacer las riquezas, á fin de confirmar su pacto que juró á tus padres, como en este día.

    El aviso viene antes de la prosperidad, no después. El riesgo previsto no es quedarse pobre: es hacerse rico y decir "mi poder y la fortaleza de mi mano me han traído esta riqueza", olvidando quién dio la capacidad de trabajar.

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  15. 9Honra á Jehová de tu sustancia, y de las primicias de todos tus frutos;

    10Y serán llenas tus trojes con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto.

    Uno de los dos textos que más usa la predicación de prosperidad. Vale leerlo como pide Proverbios que se lea: máximas generales sobre cómo suele funcionar la vida, no un contrato con cláusula de retorno garantizado.

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  16. Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

    El único lugar de la Biblia en que Dios invita a que lo prueben. El contexto es un pueblo entero desviando la ofrenda del templo — y es justamente por eso que los cristianos discrepan sobre cuánto del texto se aplica hoy, y cómo.

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  17. 41Y estando sentado Jesús delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho.

    42Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí.

    43Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:

    44Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.

    Jesús estaba literalmente sentado mirando cuánto echaba cada uno en el arca. El criterio que anuncia no es el importe de la ofrenda, sino lo que quedó después de ella — lo que reordena cualquier comparación entre donantes.

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  18. 6Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará.

    7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador alegre.

    Pablo está organizando una colecta y elige no presionar a nadie: cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza ni por necesidad. La frase sobre el dador alegre existe para excluir la ofrenda arrancada por vergüenza.

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  19. 24Hay quienes reparten, y les es añadido más: y hay quienes son escasos más de lo que es justo, mas vienen á pobreza.

    25El alma liberal será engordada: y el que saciare, él también será saciado.

    El proverbio describe una paradoja observable: los que reparten suelen tener más, y los que retienen más de lo justo vienen a pobreza. Fíjate en que describe una tendencia de la vida, no promete una devolución con intereses.

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  20. A Jehová empresta el que da al pobre, y él le dará su paga.

    La imagen es contable y atrevida: ayudar al pobre queda registrado como un préstamo a Jehová. Quien da no se queda con un crédito moral sobre quien recibió — se queda con un crédito en otro sitio.

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  21. 10El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel: y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

    11Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?

    La tesis aquí es que el dinero es una prueba, y una prueba barata: quien administra mal lo muy poco no recibe lo mucho. Vale para la caja de la iglesia y para la tarjeta de crédito de casa, en la misma medida.

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  22. 17A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:

    18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen;

    19Atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano á la vida eterna.

    Pablo no manda a los ricos empobrecerse. Manda tres cosas concretas: no ser altivos, no poner la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, y usar lo que tienen para hacer bien. Es la instrucción más aplicable de la lista para quien tiene de sobra.

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  23. Sean las costumbres vuestras sin avaricia; contentos de lo presente; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré.

    La cura que propone contra la avaricia no es ganar menos: es la certeza de no ser abandonado. El autor liga el contentamiento a la presencia, y no al valor del patrimonio.

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  24. 11No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo.

    12Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.

    13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

    El último de la lista a propósito, porque corrige uno de los versículos peor usados en la predicación popular. Pablo dice que APRENDIÓ a contentarse — verbo de proceso — y el asunto del párrafo es padecer necesidad sin derrumbarse, no conseguir todo lo que se quiere.

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Preguntas frecuentes

¿Qué dice la Biblia sobre el dinero?

Que es responsabilidad, no señal de aprobación ni suciedad. 1 Timoteo 6:10 condena el amor al dinero; Proverbios 21:20 elogia a quien guarda; Lucas 16:10 trata la administración de lo poco como prueba. El foco bíblico está casi siempre en el uso, y no en la cifra acumulada.

¿La Biblia está en contra de ser rico?

No. Abraham, Job y Lidia aparecen como personas ricas sin que el texto los condene por ello. Lo que la Biblia ataca es la riqueza construida sobre la injusticia, como en Santiago 5:4, y la confianza depositada en ella, como en 1 Timoteo 6:17.

¿El diezmo vale para los cristianos de hoy?

Los cristianos discrepan. Una parte lee Malaquías 3:10 como principio permanente del diez por ciento; otra entiende que el Nuevo Testamento sustituye la regla fija por la generosidad proporcional de 2 Corintios 9:7. Las dos lecturas convergen en algo: dar no es opcional, y no debe hacerse por presión.

¿La Biblia prohíbe endeudarse?

No lo prohíbe, pero avisa. Proverbios 22:7 describe el efecto real de la deuda — la pérdida de libertad para decidir — y Lucas 14:28 pide que se hagan las cuentas antes del compromiso. La Escritura trata el crédito como un riesgo que hay que calcular, no como pecado.

¿Qué versículo leer cuando el dinero no llega?

Filipenses 4:11-13, leído entero. El pasaje habla de aprender a padecer necesidad sin derrumbarse, que es distinto del uso más común del versículo 13. Para la parte práctica, Proverbios 6:6-8 y Lucas 14:28 ayudan más que cualquier promesa.

Una oración para llevar

Señor, enséñame a manejar lo que tengo sin miedo y sin apego. Que gane con honestidad, guarde con juicio, pague lo que debo y dé sin esperar cambio. Y que mi corazón no se vaya a vivir donde está mi dinero. Amén.

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