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Nehemías 9:6 — la oración que empieza en el cielo y baja hasta ti

Nehemías 9:6

6Tú, oh Jehová, eres solo; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, y toda su milicia, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.

Traducción: Reina-Valera

La misma palabra militar aparece dos veces: primero como lo que fue creado, después como lo que adora. El ejército del cielo termina de rodillas.

Respuesta rápida

Nehemías 9:6 abre la oración más larga del Antiguo Testamento. Tras declarar que Jehová está solo, el texto enumera lo hecho —cielos, tierra, mares y todo lo que hay en ellos— y termina con dos movimientos: él vivifica todas esas cosas, y los ejércitos del cielo lo adoran.

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La oración que empieza aquí va a atravesar el capítulo entero contando la historia del pueblo, de Abraham al destierro. Es el resumen nacional más largo de la Biblia hebrea, y no empieza por Abraham.

Empieza antes de que exista pueblo alguno. La elección dice algo sobre cómo esa gente entendía su propia historia: como un capítulo tardío de algo mucho mayor.

Dónde aparece este versículo

La escena es de asamblea. El día veinticuatro del mes el pueblo se junta en ayuno, con ropa áspera y tierra encima, pasa una cuarta parte del día leyendo la ley y otra cuarta parte confesando.

Los levitas convocan la alabanza en el versículo 5, y de esa convocatoria nace la oración. No es iniciativa de una persona: es respuesta a una orden dicha en voz alta ante una multitud.

Desde el versículo 7 la oración baja a lo particular: Abram sacado de Ur, la aflicción en Egipto, el mar, el desierto. El 6 es la única parte que habla del mundo antes de hablar del pueblo.

Lo que dice

La Reina-Valera abre con una frase brevísima y algo áspera: Jehová está solo. Antes de cualquier lista hay una declaración de soledad, y recién después se explica qué hizo esa soledad. El orden importa, porque la exclusividad se afirma antes de justificarse.

La enumeración tiene lógica de respiración. Sube hasta los cielos de los cielos, baja a la tierra y sigue bajando a los mares, cubriendo lo alto, lo medio y lo hondo. Es la manera antigua de decir todo sin usar la palabra todo.

La palabra que nombra a los astros es militar, y esta edición la usa dos veces: primero en singular, como parte de lo creado, y al final en plural, como lo que adora. El mismo ejército aparece hecho y luego arrodillado.

Después del inventario llega un verbo pequeño y desproporcionado. No se dice solamente que hizo: se dice que vivifica, en presente, ahora, mientras la oración transcurre. La creación no se presenta como episodio cerrado.

Qué hacer con esto hoy

Sirve sobre todo para un día en que el propio problema ocupó el horizonte entero. Leer una frase que empieza en los cielos de los cielos no resuelve el problema, pero le devuelve el tamaño que tiene.

Hay un uso práctico como apertura de oración. Antes de enumerar lo que necesitas, di una frase sobre lo que Dios hizo y sobre lo que sostiene. Ese es el orden que eligió quien oró aquí, y la lista de pedidos llega después, en el mismo capítulo.

Una oración para llevar

Señor, hiciste lo que ni siquiera alcanzo a ver de punta a punta, y aun así mantienes viva la cosa pequeña que soy. Que empiece el día recordando esa proporción. Amén.

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