Mateo 5:44: amar enemigos, y la razón que Jesús da enseguida
44Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
El versículo de esta página.
Respuesta rápida
Mateo 5:44 es la última de las antítesis del Sermón del Monte y la más extrema: amar a los enemigos, bendecir a quienes maldicen, hacer bien a quienes aborrecen y orar por quienes ultrajan y persiguen. Cuatro órdenes en esta edición. El motivo llega después, y es filial.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Antes de aplicarlo, revisa cuántas órdenes trae tu edición. Las tradiciones manuscritas varían en este punto, y algunas Biblias listan dos o tres donde esta lista cuatro. Aquí son cuatro, y la lista larga cubre casi todas las formas de hostilidad cotidiana.
Eso no cambia el alcance del mandamiento, pero evita la discusión inútil sobre por qué la lista de tu Biblia no coincide con la que citó el predicador.
Dónde aparece este versículo
El versículo cierra una serie en que Jesús cita una instrucción conocida y va más allá. La cita que abre este bloque une el mandamiento de amar al prójimo con una segunda mitad sobre aborrecer al enemigo, que no aparece como texto en el Antiguo Testamento.
Después del versículo de hoy vienen el argumento y dos ejemplos incómodos: los publicanos también aman a quienes los aman, y los paganos también saludan a los suyos. El estándar corriente queda descartado como referencia.
Lo que dice
Los cuatro verbos piden cosas distintas. Amar aquí no es sentimiento: la palabra es de decisión, de actuar a favor. Bendecir y hacer bien son conducta. Orar es lo más concreto de todo: puedes hacerlo hoy, sin que la otra persona lo sepa.
La razón que se da no es que los enemigos lo merezcan. Es que Dios actúa así, y el versículo siguiente dice exactamente cómo: sol sobre malos y buenos, lluvia sobre justos e injustos. El argumento es de parentesco, no de mérito.
Lo que el texto no hace es abolir la justicia ni pedir que se acepte cualquier cosa. Amar al enemigo no es negar que exista: el versículo da por supuesta su existencia y la persecución en curso. Nada aquí obliga a nadie a permanecer en una situación de violencia.
Qué hacer con esto hoy
Empieza por el verbo más barato y más difícil: orar. Elige un nombre, una persona real con la que tengas un problema real, y ora por ella durante una semana. Casi nadie sale igual de ese experimento.
Y una franqueza necesaria: esto no es una técnica de reconciliación. Puedes obedecer el versículo y que la relación siga rota, porque la otra persona tiene parte en la decisión. Lo que el texto pide es tu lado, no el resultado.
Qué dicen los pasajes
45Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.
La razón del mandamiento, y es de parentesco: sol sobre malos y buenos, lluvia sobre justos e injustos. La conducta que se pide imita algo que ya ocurre todos los días.
14Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigáis.
La misma instrucción como orden breve, con la alternativa nombrada y rechazada: bendecir y no maldecir. Muestra que la enseñanza circulaba fuera de los evangelios.
Una oración para llevar
Señor, hay una persona cuyo nombre me duele decir. Hoy la traigo delante de ti. No me pidas todavía sentirlo, pero ayúdame a querer su bien. Amén.