Efesios 5:21 — la sujeción que vale para todos, antes de cualquier papel
21Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
Una sola línea, y es la bisagra de la carta: cierra el pasaje sobre la vida en el Espíritu y abre las instrucciones para la casa.
Respuesta rápida
Efesios 5:21 es una línea de transición: cierra la frase sobre ser llenos del Espíritu y antecede las instrucciones domésticas que ocupan el resto del capítulo. Pide sujeción mutua, sin destinatario específico, y la ancla en el temor de Dios, no en la jerarquía social.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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La discusión sobre este versículo rara vez trata de lo que dice y casi siempre de dónde está. Pocas líneas de la Biblia dependen tanto de su posición en el párrafo.
Dónde aparece este versículo
La frase empezó atrás, en Efesios 5:18, con el contraste entre la embriaguez y la plenitud del Espíritu, y viene desplegándose en gerundios: hablando, cantando, dando gracias — y ahora, sujetándose.
Enseguida comienza lo que los estudiosos llaman el código doméstico, con indicaciones para esposas y maridos, hijos y padres, siervos y señores. Era un formato conocido en la literatura moral de la época.
La posición del versículo es lo que está en juego. ¿Es el último punto de la lista anterior, el título de lo que sigue, o las dos cosas? Ahí se separan las lecturas.
Lo que dice
Tomado por separado, lo que dice el versículo es claro: la sujeción es recíproca y no tiene dirección fija. No hay dos grupos, uno que se sujeta y otro que recibe sujeción. Está en plural y corre en todos los sentidos.
La divergencia es sobre hasta dónde llega esa reciprocidad cuando empieza el código doméstico. Parte de las iglesias lee el versículo como encabezado: todo lo que viene después debe entenderse dentro de la sujeción mutua, lo que reconfigura los papeles descritos. Otra parte entiende que la línea hace una afirmación general y que los versículos siguientes especifican formas distintas de sujeción para cada posición en la casa. Ambas lecturas tienen defensores serios en tradiciones distintas, y esta página no decide entre ellas.
Lo que ninguna lectura quita es la expresión final. En esta edición, la sujeción no se funda en la costumbre, el orden social ni la conveniencia, sino en el temor de Dios. Eso pone cualquier arreglo doméstico bajo una instancia superior a él, incluido el arreglo que la propia persona prefiere.
Qué hacer con esto hoy
Se lea como se lea la secuencia, el versículo tiene un uso inmediato: vuelve imposible reclamar autoridad sin haber practicado antes el ceder. Quien cita solo la parte de la carta que le conviene empezó a leer en el versículo equivocado.
En la vida diaria, sujetarse aquí se parece poco a la obediencia formal y mucho a ceder de verdad: cambiar de plan por el otro, aceptar una decisión que no era la tuya, dejar que alguien elija donde tú tenías certeza. Es pequeño, es diario, y ahí es donde ocurre la cosa.
Una oración para llevar
Señor, me gusta tener razón y decidir. Enséñame a ceder por amor sin perderme en el camino, y que mi manera de tratar a los míos sea digna de ti. Amén.