Efesios 5:20 — dar gracias de todo no es decir que todo está bien
20Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo:
Ni siquiera es una frase entera: es un gerundio colgado de una oración que empezó dos versículos antes. Y eso cambia bastante lo que está mandando hacer.
Respuesta rápida
Efesios 5:20 es un gerundio dentro de una frase mayor sobre ser llenos del Espíritu, junto a cantar y hablar con salmos. Describe la gratitud como el clima constante de una comunidad, dirigida al Padre y mediada por el nombre de Jesús. No dice que todo lo que ocurre sea bueno.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Pocos versículos se usan con tanta crueldad involuntaria. Aparece en velatorios, en habitaciones de hospital y en mensajes bienintencionados que terminan pidiéndole a una persona destrozada que agradezca por lo que la destrozó.
Dónde aparece este versículo
La frase empieza en Efesios 5:18, con el contraste entre embriagarse y ser llenos del Espíritu. Lo que sigue es una serie de gerundios: hablando, cantando, alabando, dando gracias. Este versículo es el cuarto punto de una lista, no una orden aislada.
El escenario es el culto de la comunidad. Pablo describe cómo suena una iglesia llena del Espíritu, y el sonido que describe es música y gratitud, no entusiasmo privado.
La frase continúa en el versículo siguiente, con la sujeción mutua — es decir, en el texto la gratitud y el trato entre las personas caben en la misma respiración.
Lo que dice
Dos palabras sostienen el versículo: siempre y todo. De ahí vienen tanto su fuerza como su mal uso. Ponen la gratitud fuera del alcance de las circunstancias: no es una reacción a lo que salió bien, es una práctica que no espera buenas noticias para empezar.
Lo que el versículo no hace es declarar bueno todo lo que ocurre. No evalúa los hechos: dice hacia dónde se vuelve la persona frente a ellos. Conviene registrar que una carta cercana, 1 Tesalonicenses 5:18, formula la misma práctica diciendo "en todo" en lugar de "de todo", y los cristianos siguen leyendo esa distancia de maneras distintas. Quien usa este versículo para exigir que alguien agradezca por una tragedia se apoya en una de las lecturas posibles, nunca en una certeza del texto.
Y queda el detalle que casi desaparece en las citas: la gratitud se ofrece en el nombre de Jesucristo y va dirigida al Dios y Padre. Eso la separa del optimismo. No es una técnica para sentirse mejor, es una dirección — alguien a quien agradecer, y alguien por quien pasar.
Qué hacer con esto hoy
Una manera honesta de practicar el versículo en un día malo no es buscarle el lado bueno a lo que pasó. Es buscar lo que sigue siendo verdad a pesar de eso: alguien que llamó, comida en la mesa, un cuerpo que todavía respira. Eso no niega el dolor, y el texto tampoco pide que lo niegues.
Y hay un uso pastoral inverso, más importante: si este versículo te viene a la boca delante de alguien que acaba de perder algo, guárdatelo. Pablo escribió para una iglesia cantando junta, no para corregir a quien llora.
Una oración para llevar
Padre, gracias por lo que hoy no vi porque estaba ocupado con lo que faltaba. Enseña a mi corazón a agradecer sin mentir, en el nombre de Jesús. Amén.