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Colosenses 4:2 — orar como quien monta guardia, no como quien espera inspiración

Colosenses 4:2

2Perseverad en oración, velando en ella con hacimiento de gracias:

Traducción: Reina-Valera

Tres verbos en una frase corta, y el del medio es el más extraño: velar. Es vocabulario de centinela en turno de noche, no de devoción tranquila.

Respuesta rápida

Colosenses 4:2 junta tres cosas en una línea: persistir en la oración, permanecer alerta dentro de ella y hacerlo con gratitud. El verbo del medio es el de quien vigila de noche. Pablo escribe preso, y la instrucción sirve justamente para cuando la oración no está siendo respondida como se esperaba.

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Buena parte del desánimo con la oración viene de esperar que funcione como inspiración: cuando dan ganas, cuando el corazón está en su sitio. Este versículo trata la oración de otro modo, más parecido a un puesto de trabajo.

Dónde aparece este versículo

La carta a los Colosenses se escribió desde la prisión, y este versículo abre el bloque final de instrucciones prácticas, después de las orientaciones sobre la vida en casa y en el trabajo.

Lo que viene enseguida muestra qué tenía Pablo en mente: pide que oren también por él, para que se abra una puerta a la palabra — y menciona las cadenas que lleva.

Es decir, quien manda perseverar está preso y no sabe si saldrá. La instrucción no viene de alguien cuyas oraciones estuvieran siendo respondidas con rapidez.

Lo que dice

El primer verbo es de persistencia: seguir, no soltar. Da por hecho que habrá motivos para soltar, lo cual ya es honesto. Nadie necesita que le manden insistir en algo que da resultado inmediato.

El segundo es el más interesante. Velar, en la Escritura, es lo que hace el centinela en el muro y lo que Jesús pidió a los discípulos en Getsemaní, donde se durmieron. No es concentración mística: es la atención de quien espera una llegada y no quiere perdérsela. Orar así es quedarse despierto ante una respuesta que puede venir de una forma que no previste.

El tercero parece decorativo y no lo es. La gratitud es lo que impide que la persistencia se convierta en reclamo. Sin ella, insistir en oración degenera rápido en una lista de quejas repetidas; con ella, la misma terquedad se apoya en algo ya recibido. Es un detalle pequeño con un efecto grande sobre el tono de quien lleva años pidiendo lo mismo.

Qué hacer con esto hoy

En la práctica, el versículo empuja hacia el hábito y no hacia el clima. Un horario fijo, aunque sea corto, hace más por lo que él pide que media hora esporádica de inspiración. Un centinela no elige el turno según el ánimo.

Y está la prueba de la gratitud, útil para quien está cansado de pedir lo mismo: antes de la petición de hoy, nombra una cosa recibida. No para cambiar de tema, sino porque la oración que solo sabe pedir suele agriarse antes de ser respondida.

Una oración para llevar

Señor, enséñame a seguir orando cuando no siento nada. Mantén mis ojos abiertos a la respuesta que quizá venga distinta, y mi boca con algo que agradecerte hoy. Amén.

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