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Eclesiastés 3:4: los cuatro tiempos que el poema pone en par

Eclesiastés 3:4

4Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y tiempo de bailar;

Traducción: Reina-Valera

Cuatro tiempos en una línea, de dos en dos. Lo que el poema hace no es elegir entre ellos: es negarse a que uno sea más legítimo que el otro.

Respuesta rápida

Eclesiastés 3:4 enumera dos pares opuestos dentro del poema que abre el capítulo: llorar y reír, endechar y bailar. El texto no prefiere ninguno de los cuatro ni indica cuándo empieza cada uno. Solo afirma que todos tienen su hora, y que esa hora no la elige quien la atraviesa.

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El poema entero está hecho de pares, y este es el verso que la gente guarda de memoria. Vale notar lo que no hace: no dice que reír sea mejor que llorar, no manda apurar el paso de uno a otro y no da ninguna pista de cómo saber en qué tiempo está usted.

Dónde aparece este versículo

El capítulo abre afirmando que todo tiene su tiempo determinado debajo del cielo, y enseguida despliega una lista larga de opuestos: plantar y arrancar, derribar y edificar, callar y hablar. Nuestro verso es el cuarto de la serie.

Eclesiastés es el libro bíblico que más insiste en mirar la vida sin consuelo fácil. La lista no es una invitación al optimismo: es la constatación de que los tiempos se alternan con o sin nuestro permiso.

Lo que dice

La construcción es simétrica a propósito. Llorar aparece antes que reír, y endechar antes que bailar. Repare en el verbo que esta edición usa para el lamento: endechar es cantar el duelo, un llanto con forma y con público, no una tristeza privada.

Lo que el verso afirma es que ambos lados son tiempo. No hay aquí jerarquía espiritual entre quien llora y quien ríe. Eso corta las dos maneras habituales de equivocarse con el tema: tratar el duelo como falla de fe y tratar la alegría como falta de seriedad.

Lo que no ofrece es método. El poema no enseña a cruzar del primer término al segundo, no fija plazo y no promete que el cambio llegará dentro de un tiempo razonable. Quien busca aquí un consejo práctico se va sin nada, y ese silencio es justamente lo que hace el verso soportable para quien está del lado difícil.

Qué hacer con esto hoy

Sirve para dos momentos opuestos. A quien está en el tiempo de llorar le quita la obligación de estar bien: ninguna línea de aquí pide prisa. A quien está en el tiempo de reír y se siente culpable mientras otros sufren, le dice que la alegría también tiene su hora legítima. En los dos casos el alivio viene de no tener que justificar lo que se siente.

Una oración para llevar

Señor, dame paz en el tiempo en que estoy, no en el que quisiera estar. Si es de llorar, que llore sin culpa; si es de reír, que ría sin miedo. Amén.

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