Juan 16:22: el gozo que nadie puede quitar
22También, pues, vosotros ahora ciertamente tenéis tristeza; mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazón, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
Fíjese en la dirección del reencuentro: no dice "vosotros me veréis", dice "os veré". En el versículo, quien busca es el otro lado.
Respuesta rápida
Juan 16:22 reconoce que los discípulos tienen tristeza en ese momento y promete un reencuentro en el que su corazón se gozará, con un gozo que nadie podrá quitarles. La frase no niega la tristeza presente: pone las dos cosas en la misma oración.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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La promesa viene después de una imagen incómoda y precisa, y es esa imagen la que la sostiene. Sin ella la frase suena a consuelo apresurado; con ella se vuelve una descripción bastante realista de cómo el dolor y la alegría se suceden.
Dónde aparece este versículo
Estamos en la larga despedida del evangelio de Juan, la noche anterior al arresto. Dos versículos antes, Jesús avisa de que ellos llorarán y lamentarán mientras el mundo se alegra.
Enseguida llega la comparación: la mujer de parto sufre porque le llegó la hora, y una vez nacido el niño la angustia sale de su memoria. Nuestro versículo aplica esa imagen directamente a ellos.
Lo que dice
La frase tiene tres tiempos, y el primero es lo más raro en un texto de consuelo: la tristeza actual se admite sin rodeos. No hay pedido de que se animen ni sugerencia de que la tristeza sea falta de fe. Se declara como un hecho.
El segundo tiempo es el reencuentro, y su dirección merece atención. No dice que ellos lo verán, dice que él los verá. La iniciativa es suya, lo que cambia el peso de la promesa para quien se siente incapaz de buscar.
El tercer tiempo califica el gozo: nadie lo quitará. Note lo que eso no dice. No dice que no habrá más tristeza después, ni que sus vidas se volverían fáciles. La garantía es que nadie puede confiscar ese gozo concreto, y la historia posterior de los discípulos muestra el sufrimiento y ese gozo conviviendo.
Qué hacer con esto hoy
La imagen del parto es la clave práctica, y es honesta de un modo que los consuelos genéricos no son: no dice que el dolor sea pequeño, dice que tiene hora y sentido. A quien está en medio de él, el versículo no le pide que la hora termine pronto. Le ofrece la certeza de que alguien va a venir y de que el encuentro depende de él, no de su fuerza actual.
Una oración para llevar
Señor, hoy estoy triste y no puedo cambiarlo por decisión. Ven a verme. Yo espero aquí hasta que llegues. Amén.