¿Quién es Satanás?
Respuesta rápida
Satanás aparece en la Biblia como un ser real y opositor: el nombre viene del hebreo y significa acusador o adversario. En los textos acusa, tienta y engaña, siempre en posición subordinada — nunca como un poder igual a Dios. Cuernos, tridente y el nombre Lucifer no vienen de la Escritura, sino de tradición posterior.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
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Conviene empezar por la palabra, porque explica buena parte de la confusión. En hebreo, satán es un sustantivo común: adversario, aquel que se opone, y en contexto jurídico, el acusador. En las primeras apariciones el término funciona más como cargo dentro de una escena de tribunal que como nombre propio. A lo largo de los escritos bíblicos el término se endurece hasta volverse nombre, y así lo usa ya el Nuevo Testamento. En esta edición el proceso se ve incluso en la grafía: el libro de Job lo llama Satán, y el Apocalipsis, Satanás.
Lo que hace en los textos es consistente y más estrecho de lo que la imaginación popular sugiere: acusa, tienta y engaña. No crea, no lo sabe todo, no está en todas partes, y en ningún pasaje actúa fuera de límites. Ese detalle es lo que separa a la Biblia de un dualismo de dos dioses en guerra equilibrada: cuando el libro de Job muestra la negociación, el adversario solo puede actuar dentro de lo que se le permite. Un poder que necesita autorización no es un poder equivalente.
La imagen que la mayoría de las personas carga — cuernos, rabo, tridente, piel roja — no está en ningún texto bíblico. Viene del arte medieval, que tomó prestados rasgos de divinidades paganas, y de la literatura posterior, sobre todo de Dante y de Milton, que le dieron al personaje una biografía detallada que la Escritura no proporciona. Lo mismo vale para el nombre Lucifer: entra por la traducción latina de una palabra de Isaías 14:12, en un poema de burla que el propio capítulo dirige al rey de Babilonia. Parte de la tradición cristiana lee ahí una segunda capa, sobre la caída del adversario; otra parte lee solo al rey. Las dos lecturas son antiguas, y esta página no decide entre ellas.
El tono del Nuevo Testamento sobre el asunto es notablemente sobrio. Reconoce al adversario, manda velar y resistir, y sigue adelante — sin mapas del infierno, sin jerarquías de demonios, sin la fascinación que buena parte de la cultura popular desarrolló después. Quien busca en el texto bíblico el material de las películas encuentra bastante menos de lo que espera, y eso también es una información sobre el tema.
Qué dicen los pasajes
6Y un día vinieron los hijos de Dios á presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satán.
7Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán á Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.
La escena de apertura, y la más reveladora sobre el vocabulario: el adversario aparece entre los que se presentan delante de Dios, y no como soberano de un reino paralelo. Esta edición lo llama aquí Satán, en un cuadro que recuerda a una corte, y no un nombre propio de villano.
12Y dijo Jehová á Satán: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano: solamente no pongas tu mano sobre él. Y salióse Satán de delante de Jehová.
El límite, dicho en una frase: todo lo que tiene queda en su mano, pero sobre él mismo no puede poner la mano. Todo lo que el adversario hace en el libro depende de un permiso explícito, con frontera marcada. Es el pasaje que impide la lectura de dos fuerzas equivalentes disputándose el mundo — y está justamente en el libro que más espacio le da al personaje.
12¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes.
El origen del nombre Lucifer, que es una cuestión de traducción. Esta edición trae aquí la palabra Lucero, que es el nombre castellano de la estrella de la mañana y funciona como epíteto, no como nombre propio; la Vulgata vertió al latín esa misma palabra hebrea y el término latino se volvió nombre en la tradición posterior. El versículo 4 del mismo capítulo dice a quién se dirige el poema: el rey de Babilonia.
9Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
El texto donde los nombres convergen: dragón, serpiente antigua, Diablo y Satanás aparecen como la misma figura. De aquí viene la identificación entre la serpiente de Génesis 3 y el adversario — una lectura que el propio capítulo de Génesis no hace, y que se consolida solo en este punto del canon.
8Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:
El registro práctico del Nuevo Testamento sobre el asunto: templanza y vigilancia. La imagen del león rugiente es fuerte, pero lo que se pide alrededor de ella es atención, y no obsesión — el versículo siguiente manda resistir y pasa directo al consuelo de la comunidad que sufre.