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¿Es obligatorio el diezmo?

Respuesta rápida

El diezmo — la décima parte de la renta — está ordenado en la Ley de Israel y Malaquías 3:10 lo reclama, pero ningún texto del Nuevo Testamento lo impone a la iglesia: Pablo habla de dar conforme cada uno propuso en su corazón. Por eso las iglesias evangélicas divergen entre sí, y la Iglesia Católica no fija porcentaje.

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Conviene empezar por lo que el diezmo era, porque la versión que circula hoy se parece poco a la del texto. En la Ley de Israel no es una contribución en dinero entregada en el culto: es la décima parte de la cosecha y del rebaño, destinada a sostener a los levitas — la tribu que no recibió tierra — y, en parte, consumida por la propia familia en una comida delante de Dios. Cada tres años, el diezmo se guardaba en las ciudades para el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda.

El pasaje más citado en los púlpitos es el de Malaquías, y su contexto es una acusación: el profeta habla a un pueblo que estaba entregando lo peor del rebaño y reteniendo lo que debía al templo. La invitación a probar a Dios aparece ahí, dirigida a aquella situación. Quien cita el versículo hoy está haciendo una aplicación, y es legítimo discutir su alcance — pero es una aplicación, y no una promesa dirigida nominalmente a quien lee.

En el Nuevo Testamento, la palabra diezmo aparece poco y nunca como orden a la iglesia. Jesús la menciona al reprender a los fariseos por diezmar especias y descuidar el juicio, la misericordia y la fe — y, en la misma frase, dice que no había que dejar de hacer ni lo uno ni lo otro. Hebreos discute el diezmo de Abraham a Melquisedec dentro de un argumento sobre el sacerdocio, no sobre las finanzas de la comunidad.

Lo que las cartas de Pablo ponen en su lugar es un criterio distinto, y más difícil de administrar: cada uno da conforme decidió en su propio corazón, sin tristeza y sin obligación, y la medida sugerida es proporcional a lo recibido. En Hechos, la iglesia de Jerusalén aparece yendo mucho más allá del diez por ciento, vendiendo propiedades para que nadie pasara necesidad. Ninguno de los dos modelos se presenta como porcentaje obligatorio.

Una observación práctica, porque suele faltar en esta discusión: ninguna de las lecturas de abajo dispensa al cristiano de sostener materialmente la comunidad de la que participa. La divergencia es sobre la forma y sobre el número, no sobre la existencia del deber.

Qué dicen los pasajes

Levítico 27:30

30Y todas las décimas de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová son: es cosa consagrada á Jehová.

Traducción: Reina-Valera

La definición legal: la décima parte de lo que producen la tierra y los árboles queda consagrada. Es agrícola y es sobre producción, lo que explica por qué trasladarlo al salario exige una decisión interpretativa que el texto no toma solo.

Deuteronomio 14:22-23

22Indispensablemente diezmarás todo el producto de tu simiente, que rindiere el campo cada un año.

23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas á temer á Jehová tu Dios todos los días.

Traducción: Reina-Valera

El detalle que casi nunca se menciona: parte del diezmo la comía la propia familia, en una comida delante de Dios, en el lugar escogido. El destino del diezmo israelita era más variado de lo que la práctica moderna sugiere.

Malaquías 3:10

10Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Traducción: Reina-Valera

El pasaje central de cualquier sermón sobre el tema. Dirigido a un pueblo acusado de retener lo que debía al templo, trae una invitación explícita a probar la promesa — y es el único lugar de la Escritura en que Dios propone algo así.

Mateo 23:23

23¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.

Traducción: Reina-Valera

La única mención de Jesús al diezmo, y reprende a quienes diezmaban con exactitud hasta las hierbas del huerto — menta, eneldo, comino — mientras descuidaban el juicio, la misericordia y la fidelidad, que el texto señala como lo que más pesa. El cierre del versículo es el punto disputado: dice que no había que dejar de hacer ninguna de las dos cosas.

Hebreos 7:4-6

4Mirad pues cuán grande fué éste, al cual aun Abraham el patriarca dió diezmos de los despojos.

5Y ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es á saber, de sus hermanos aunque también hayan salido de los lomos de Abraham.

6Mas aquél cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

Traducción: Reina-Valera

El argumento de que el diezmo antecede a la Ley, ya que Abraham entrega la décima parte a Melquisedec. El pasaje está construyendo una tesis sobre el sacerdocio, no sobre la contribución — lo que no invalida el dato histórico que registra.

2 Corintios 9:6-7

6Esto empero digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará.

7Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador alegre.

Traducción: Reina-Valera

La instrucción más explícita del Nuevo Testamento sobre cómo dar, y no trae número. Habla de la decisión del corazón, excluye la tristeza y la obligación, y usa la imagen de la siembra para describir la proporción.

Hechos 4:34-35

34Que ningún necesitado había entre ellos: porque todos los que poseían heredades ó casas, vendiéndolas, traían el precio de lo vendido,

35Y lo ponían á los pies de los apóstoles; y era repartido á cada uno según que había menester.

Traducción: Reina-Valera

La práctica de la primera comunidad, que va mucho más allá de un porcentaje: venta de propiedades y reparto conforme a la necesidad de cada uno. Sirve de contrapeso a los dos lados — no es un diez por ciento, pero tampoco es generosidad opcional.

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