¿Quién fue Sansón?
Cuándo vivió Período de los jueces, probablemente entre los siglos XII y XI a.C., cuando los filisteos dominaban la región.
En resumen
Sansón fue uno de los jueces de Israel, nazareo desde el vientre, conocido por una fuerza descomunal. Jueces 13 a 16 narra el matrimonio con una filistea, un enigma que termina en treinta muertes, campos incendiados, mil hombres abatidos con una quijada, la traición de Dalila y una muerte que derriba un edificio lleno.
- Escrito por
- Raphael Navarro Schmitt
- Revisado por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 12 min de lectura
Sansón es el personaje bíblico que más aparece en libro infantil y el que menos sobrevive a la lectura del texto. La versión de escuela dominical tiene un héroe musculoso, una mujer mala y una lección sobre no contar secretos. El texto de Jueces tiene otra cosa: cuatro capítulos de deseo, enigmas, incendio, matanza y venganza, contados sin que el narrador se detenga ni una sola vez a reprobar al protagonista.
Esta página cuenta lo que hay escrito, en el orden en que aparece. Nada de aquí es un añadido escandaloso: es el contenido de Jueces 13 a 16, que cualquiera puede abrir y comprobar. La dificultad del personaje no viene de quien lo lee con atención — viene de quien intentó convertirlo en ejemplo de conducta y tuvo que borrar la mitad de las páginas para lograrlo.
El anuncio, y un voto hecho antes de que naciera
Israel llevaba cuarenta años bajo dominio filisteo. Un ángel se aparece a la mujer de Manoa, de Sora, que no tenía hijos, y anuncia un nacimiento. Vienen con él unas instrucciones: ella no debe beber vino ni bebida fuerte ni comer nada inmundo, y ninguna navaja tocará la cabeza del niño, porque será consagrado a Dios como nazareo desde antes de nacer.
El voto de nazareo está descrito en Números 6 y tiene tres partes: no acercarse a un cadáver, no consumir nada de la vid y no cortarse el pelo. Conviene retener las tres, porque el texto va a mostrar a Sansón rompiendo las tres — y la que todo el mundo recuerda es la última.
El anuncio trae también el límite de la misión, y es modesto: el niño comenzará a librar a Israel del dominio filisteo. Comenzará. Ninguna promesa de liberación completa, ninguna promesa de reinado. El narrador entrega el desenlace en el primer párrafo.
2Y había un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, que nunca había parido.
3A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás y parirás un hijo.
4Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda.
5Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos.
El anuncio, con las tres instrucciones y el verbo que limita todo lo que viene después. Leer este tramo antes de los capítulos siguientes cambia la expectativa: el texto nunca prometió un libertador definitivo.
Timnah, el león y un enigma que termina en treinta muertes
Ya adulto, Sansón baja a Timnah, ve a una mujer filistea y vuelve exigiendo que sus padres la pidan para él. Ellos argumentan que hay mujeres del propio pueblo; él responde que aquella agradó a sus ojos, y el asunto termina ahí. El narrador añade entonces una frase que complica cualquier lectura moral del episodio: sus padres no sabían que aquello venía del Señor, que buscaba ocasión contra los filisteos.
En el camino mata a un león con las manos. Días después, al pasar de nuevo por el mismo lugar, encuentra abejas anidadas en el cuerpo del animal, y un panal; saca la miel con las manos, come, y lleva un poco a sus padres sin contar de dónde salió. Es la primera ruptura del voto — el nazareo no podía tocar un cadáver — y el texto registra la omisión sin comentario.
En la fiesta de bodas, que dura siete días, propone un enigma a treinta jóvenes filisteos, con treinta mudas de ropa en juego. No lo resuelven, presionan a la novia amenazando con quemarla junto con la casa de su padre, ella llora sobre Sansón hasta que él se lo cuenta, y ellos responden. Sansón entonces baja a Ascalón, mata a treinta hombres, les quita la ropa y paga la apuesta con el despojo. El texto registra, justo antes de esa escena, que el espíritu del Señor cayó sobre él.
1Y DESCENDIENDO Samsón á Timnah, vió en Timnah una mujer de las hijas de los Filisteos.
2Y subió, y declarólo á su padre y á su madre, diciendo: Yo he visto en Timnah una mujer de las hijas de los Filisteos: ruégoos que me la toméis por mujer.
3Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo mi pueblo, para que vayas tú á tomar mujer de los Filisteos incircuncisos? Y Samsón respondió á su padre: Tómamela por mujer, porque ésta agradó á mis ojos.
4Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, y que él buscaba ocasión contra los Filisteos: porque en aquel tiempo los Filisteos dominaban sobre Israel.
Fíjate en el versículo 4. Es el narrador, y no un personaje, quien dice que el matrimonio con la filistea venía del Señor y servía de pretexto. Toda lectura que hace del episodio un ejemplo de pasión desobediente tiene que lidiar con esa frase.
8Y volviendo después de algunos días para tomarla, apartóse para ver el cuerpo muerto del león, y he aquí en el cuerpo del león un enjambre de abejas, y un panal de miel.
9Y tomándolo en sus manos, fuése comiéndolo por el camino: y llegado que hubo á su padre y á su madre, dióles también á ellos que comiesen; mas no les descubrió que había tomado aquella miel del cuerpo del león.
La ruptura del voto ocurre aquí, discretamente, y el texto marca la discreción: da la miel a sus padres y no dice de dónde la sacó. No sigue ninguna reprensión, ni en el capítulo ni después.
La escalada: zorras, campos quemados y mil hombres
Sansón vuelve a casa de su padre. Cuando regresa a buscar a la mujer, descubre que fue entregada a su compañero. La respuesta es conocida: captura trescientas zorras, las ata por las colas de dos en dos, sujeta antorchas entre ellas y las suelta en los campos filisteos en época de cosecha, quemando grano, viñas y olivares.
La represalia es inmediata y cae sobre la mujer: los filisteos descubren el motivo del incendio y le prenden fuego a ella junto con su padre. Sansón promete que solo parará después de vengar eso, y el texto dice que los hirió con gran mortandad antes de recogerse en una cueva.
El episodio siguiente es el que mejor muestra su posición. Tres mil hombres de Judá — su propio pueblo — suben hasta la cueva, no para defenderlo, sino para atarlo y entregarlo a los filisteos, y se quejan de que está creando problemas con quienes dominan el país. Él acepta ser atado siempre que sus paisanos no lo maten. Entregado en Lehi, revienta las cuerdas, encuentra una quijada de asno y mata con ella a mil hombres, y compone un pequeño poema sobre la hazaña.
14Y así que vino hasta Lehi, los Filisteos le salieron á recibir con algazara: y el espíritu de Jehová cayó sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se tornaron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos.
15Y hallando una quijada de asno fresca, extendió la mano y tomóla, é hirió con ella á mil hombres.
16Entonces Samsón dijo: con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno herí mil hombres.
La escena más famosa y la más cruda: el espíritu del Señor desciende sobre Sansón y el resultado es una matanza con un hueso de animal, seguida de un verso conmemorativo compuesto por él mismo. El narrador no separa una cosa de la otra.
Gaza, Dalila y cuatro rondas de mentira
El capítulo 16 abre con Sansón en Gaza, ciudad filistea, en la casa de una prostituta. Los hombres de la ciudad rodean el lugar y esperan el amanecer para matarlo. Él se levanta a medianoche, arranca las puertas de la muralla, con sus pilares y el cerrojo, y las carga al hombro hasta la cumbre de un monte. El texto cuenta esto en tres versículos, sin ninguna valoración de lo que estaba haciendo allí.
Después viene Dalila, del valle de Sorec. El texto dice que se enamoró de ella, y no dice que fuera filistea — solo que los príncipes filisteos la buscan y le ofrecen mil cien piezas de plata cada uno para que averigüe el origen de la fuerza. Ella pregunta abiertamente, sin disfraz, cuatro veces.
Las tres primeras respuestas son mentiras, y en cada una los filisteos están al acecho esperando el resultado. Él lo sabe: despierta atado tres veces seguidas y sigue en la casa. En la cuarta, después de que ella lo presione día tras día hasta agotarlo, se lo cuenta todo. Mientras duerme, alguien le corta las siete guedejas. Al despertar intenta reaccionar como antes — y el texto suelta la frase más pesada de la historia: no sabía que el Señor ya se había apartado de él.
Los filisteos lo ciegan, lo llevan a Gaza encadenado y lo ponen a mover la muela en la cárcel. Un versículo corto, casi escondido, informa de que el pelo empezó a crecerle de nuevo.
15Y ella le dijo: ¿Cómo dices, Yo te amo, pues que tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has aún descubierto en qué está tu gran fuerza.
16Y aconteció que, apretándole ella cada día con sus palabras é importunándole, su alma fué reducida á mortal angustia.
17Descubrióle pues todo su corazón, y díjole: Nunca á mi cabeza llegó navaja; porque soy Nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y seré debilitado, y como todos los hombres.
La cuarta ronda. Fíjate en que aquí no hay seducción misteriosa: hay insistencia diaria declarada y un hombre que se queda hasta el final sabiendo exactamente lo que está pasando.
20Y díjole: ¡Samsón, los Filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras, y me escaparé: no sabiendo que Jehová ya se había de él apartado.
21Mas los Filisteos echaron mano de él, y sacáronle los ojos, y le llevaron á Gaza; y le ataron con cadenas, para que moliese en la cárcel.
El versículo 20 es el centro del capítulo, y no el corte del pelo. Lo que cambia no es el peinado: es una ausencia que él solo percibe después de intentar levantarse.
El final, dentro del templo de Dagón
Los jefes filisteos se reúnen para un sacrificio a Dagón y mandan traer al ciego para servir de diversión. La casa está llena de hombres y de mujeres, y el texto informa de que había unas tres mil personas en el piso de arriba, mirando. Un joven lo conduce de la mano hasta las columnas centrales.
La oración que hace allí es corta y no es bonita. Pide que Dios se acuerde de él y le devuelva la fuerza una vez más, y dice enseguida por qué: para vengarse de los filisteos por sus dos ojos. No hay arrepentimiento en el pedido, no hay mención al pueblo de Israel, no hay promesa. Es un pedido de venganza personal, y el texto lo registra como oración atendida.
Apoya las manos en las dos columnas, dice que muera él junto con los filisteos, y empuja. La casa cae sobre los jefes y sobre todos los que estaban allí. El narrador cierra la cuenta con una frase seca: mató a más gente en su muerte que en su vida. Sus hermanos bajan, recogen el cuerpo y lo sepultan en la tumba de Manoa, su padre. Y el texto añade, en el último versículo, que juzgó a Israel durante veinte años.
28Entonces clamó Samsón á Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos, por mis dos ojos.
29Asió luego Samsón las dos columnas del medio sobre las cuales se sustentaba la casa, y estribó en ellas, la una con la mano derecha, y la otra con la izquierda;
30Y dijo Samsón: Muera yo con los Filisteos. Y estribando con esfuerzo, cayó la casa sobre los príncipes, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y fueron muchos más los que de ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida.
Lee la oración entera antes de cualquier interpretación. El motivo declarado es la pérdida de los ojos, y no la liberación del pueblo — y es esa oración, y no otra, la que el texto presenta como escuchada.
Qué hacer con este juez
Lo primero que ayuda es saber dónde está. Jueces es un libro en espiral descendente: cada líder es más problemático que el anterior, y el libro repite, como estribillo, que Israel no tenía rey en aquellos días y que cada uno hacía lo que le parecía bien. Sansón es el último juez de la serie, y el libro lo coloca ahí a propósito. No es la cima del sistema; es su final.
Lo segundo es notar qué hace el texto y qué no hace. Narra la violencia y el deseo con detalle y no los elogia, no los condena y no extrae moraleja. No hay sermón del narrador en ninguna parte de Jueces 13 a 16. Quien busca uno encuentra su propia opinión de vuelta, y no el texto.
Lo tercero es que el Nuevo Testamento cita a Sansón. Aparece en Hebreos 11, en la lista de quienes actuaron por fe, junto a Gedeón, Jefté, David y Samuel — una lista que no es de conducta ejemplar, ya que Jefté sacrifica a su propia hija y David manda matar a Urías. Lo que la lista afirma es algo más estrecho y más extraño: que Dios trabajó con esas personas tal como eran. Eso no redime nada de lo que está en Jueces, y el autor de Hebreos no lo intenta.
6En estos días no había rey en Israel: cada uno hacía como mejor le parecía.
El estribillo del libro, repetido en los capítulos finales. Es la clave de lectura de Jueces entero, y explica por qué las historias van empeorando en lugar de mejorar.
32¿Y qué más digo? porque el tiempo me faltará contando de Gedeón, de Barac, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:
33Que por fe ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones,
34Apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de extraños.
Sansón citado entre los que actuaron por fe. Conviene leer la lista completa antes de concluir nada sobre el criterio: está hecha de gente con biografía pesada, y el autor no la esconde ni la comenta.
Lo que el texto no dice
Los personajes bíblicos acumulan capas de tradición que la Escritura no sostiene. Separar ambas cosas no reduce la historia: le devuelve lo que de verdad está escrito.
Lo que se suele decir
La fuerza de Sansón estaba en el pelo, y la perdió cuando Dalila le cortó las siete guedejas.
Lo que trae la Escritura
El pelo es la señal visible de un voto, no la fuente de la fuerza. El texto dice que la fuerza venía del espíritu del Señor, que descendía sobre él en las escenas de combate, y explica la derrota del capítulo 16 con una frase que no habla de pelo: no sabía que el Señor ya se había apartado de él. El pelo vuelve a crecer y la fuerza solo regresa después de una oración.
Lo que se suele decir
Dalila era filistea, y la historia trata de un hombre de Dios seducido por una mujer extranjera.
Lo que trae la Escritura
El texto no da la nacionalidad de Dalila. Dice que vivía en el valle de Sorec, región de frontera, y que los jefes filisteos la sobornaron. Tampoco hay seducción escondida: ella pregunta abiertamente cuál es el origen de la fuerza, cuatro veces seguidas, con los filisteos emboscados, y él se queda.
Lo que se suele decir
Sansón era un hombre justo que cayó una vez, y la historia es una advertencia contra el pecado.
Lo que trae la Escritura
Ningún narrador de Jueces 13 a 16 emite juicio sobre su conducta, ni una vez. No hay reprensión por la miel sacada del cadáver, por la noche en Gaza, por las muertes de Ascalón o por la venganza final. El único momento en que el texto valora algo es la constatación de que el Señor se había apartado — y se presenta como información, no como sentencia.
Lo que se suele decir
Liberó a Israel de los filisteos.
Lo que trae la Escritura
El anuncio del capítulo 13 dice que comenzará a librar a Israel, y el libro cumple exactamente eso: los filisteos siguen dominando la región después de su muerte, y la amenaza solo se enfrenta de verdad en los libros de Samuel. El texto también informa de que juzgó a Israel veinte años, sin narrar un solo acto de juicio o de gobierno en ese período.
Lo que se suele decir
Sansón era un gigante musculoso.
Lo que trae la Escritura
El texto no describe su cuerpo en ningún momento. La sorpresa de los filisteos ante la fuerza y la facilidad con que Dalila cree las explicaciones falsas sugieren lo contrario: si la fuerza fuera visible en la apariencia, la pregunta sobre su origen no tendría sentido.
De dónde viene: La imagen viene de la tradición visual — escultura y pintura desde el Renacimiento, y después la ilustración infantil y el cine —, y no de ninguna descripción bíblica.
Dónde aparece esta persona
2Y había un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, que nunca había parido.
3A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás y parirás un hijo.
4Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda.
5Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos.
El anuncio del nacimiento y el voto de nazareo, con el verbo que limita la misión. Es el párrafo que arma todo lo que viene en los tres capítulos siguientes.
1Y DESCENDIENDO Samsón á Timnah, vió en Timnah una mujer de las hijas de los Filisteos.
2Y subió, y declarólo á su padre y á su madre, diciendo: Yo he visto en Timnah una mujer de las hijas de los Filisteos: ruégoos que me la toméis por mujer.
3Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo mi pueblo, para que vayas tú á tomar mujer de los Filisteos incircuncisos? Y Samsón respondió á su padre: Tómamela por mujer, porque ésta agradó á mis ojos.
4Mas su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, y que él buscaba ocasión contra los Filisteos: porque en aquel tiempo los Filisteos dominaban sobre Israel.
El matrimonio con la filistea y la nota del narrador diciendo de dónde venía aquello. La frase es corta y desmonta la lectura más común del episodio.
14Y así que vino hasta Lehi, los Filisteos le salieron á recibir con algazara: y el espíritu de Jehová cayó sobre él, y las cuerdas que estaban en sus brazos se tornaron como lino quemado con fuego, y las ataduras se cayeron de sus manos.
15Y hallando una quijada de asno fresca, extendió la mano y tomóla, é hirió con ella á mil hombres.
16Entonces Samsón dijo: con la quijada de un asno, un montón, dos montones; con la quijada de un asno herí mil hombres.
Lehi, la quijada y mil hombres. La escena que más aparece en ilustración infantil, y que nadie dibuja como está descrita.
15Y ella le dijo: ¿Cómo dices, Yo te amo, pues que tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has aún descubierto en qué está tu gran fuerza.
16Y aconteció que, apretándole ella cada día con sus palabras é importunándole, su alma fué reducida á mortal angustia.
17Descubrióle pues todo su corazón, y díjole: Nunca á mi cabeza llegó navaja; porque soy Nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y seré debilitado, y como todos los hombres.
18Y viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió á llamar á los príncipes de los Filisteos, diciendo: Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los príncipes de los Filisteos vinieron á ella, trayendo en su mano el dinero.
19Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas; y llamado un hombre, rapóle siete guedejas de su cabeza, y comenzó á afligirlo, pues su fuerza se apartó de él.
20Y díjole: ¡Samsón, los Filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: Esta vez saldré como las otras, y me escaparé: no sabiendo que Jehová ya se había de él apartado.
21Mas los Filisteos echaron mano de él, y sacáronle los ojos, y le llevaron á Gaza; y le ataron con cadenas, para que moliese en la cárcel.
La cuarta pregunta de Dalila, el corte, la frase sobre la ausencia que él no percibió y la prisión en Gaza. Es el tramo entero de la caída, y vale la pena leerlo sin cortes.
28Entonces clamó Samsón á Jehová, y dijo: Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y esfuérzame, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los Filisteos, por mis dos ojos.
29Asió luego Samsón las dos columnas del medio sobre las cuales se sustentaba la casa, y estribó en ellas, la una con la mano derecha, y la otra con la izquierda;
30Y dijo Samsón: Muera yo con los Filisteos. Y estribando con esfuerzo, cayó la casa sobre los príncipes, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y fueron muchos más los que de ellos mató muriendo, que los que había muerto en su vida.
La última oración y el desenlace. Fíjate en que el pedido es de venganza personal y en que el texto lo registra como atendido, sin comentar la diferencia.
32¿Y qué más digo? porque el tiempo me faltará contando de Gedeón, de Barac, de Samsón, de Jephté, de David, de Samuel, y de los profetas:
La única mención a Sansón fuera de Jueces. Entra en una lista de gente que actuó por fe, y la lista incluye otros nombres de biografía igualmente difícil.