¿Quién fue Judas Iscariote?
Cuándo vivió Primer siglo, en Galilea y Judea; murió en Jerusalén la misma semana de la crucifixión, entre los años 30 y 33.
En resumen
Judas Iscariote fue uno de los doce apóstoles, encargado de la bolsa común, y el que entregó a Jesús a las autoridades por treinta piezas de plata. Los Evangelios lo identifican siempre por ese acto. Sobre su final, Mateo 27 y Hechos 1 traen relatos distintos, y el Nuevo Testamento no los armoniza.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
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Casi todo lo que se dice de Judas viene de fuera de los Evangelios: que era pelirrojo, que tenía envidia, que planeaba forzar a Jesús a revelarse, que estaba condenado desde siempre, que no podía haber hecho otra cosa. Nada de eso está en el texto. Lo que sí está es poco, y buena parte se dice de pasada, dentro de narraciones que están contando otra cosa.
Esta página reúne lo que dicen los cuatro Evangelios y el libro de los Hechos, en el orden en que lo dicen, y trata con cuidado el punto en que los relatos se separan. Es un punto real: las dos descripciones del final de Judas no coinciden, y coser una con la otra — lo que hace casi todo el material disponible — es una elección de lectura, no un dato del texto. Aquí las dos quedan lado a lado.
El nombre, y su lugar entre los doce
Judas era un nombre común — había otro Judas entre los doce, y el propio Juan necesita distinguirlos. Lo que se discute es el sobrenombre. «Iscariote» puede significar «hombre de Queriot», una localidad de Judea, lo que lo convertiría en el único apóstol no galileo; hay quien lo vincula al término latino para puñal, asociándolo a un grupo armado. Ninguna de las propuestas es segura, y el texto no lo explica.
Aparece en las cuatro listas de los doce, siempre al final y siempre con una etiqueta: el que lo traicionó, el que lo entregó. Eso no es neutro. Los Evangelios se escribieron décadas después, por comunidades que ya conocían el desenlace, y ninguno consigue nombrar a Judas sin nombrar también lo que hizo. No existe en el Nuevo Testamento una frase sobre Judas anterior a la entrega.
El cuarto Evangelio añade dos datos que los otros no traen. Judas se ocupaba de la bolsa común del grupo y — según la valoración del narrador, hecha en retrospectiva — sacaba de ella. Es la única información sobre su carácter que ofrece el texto, y viene de un solo autor.
2Y los nombres de los doce apóstoles son estos: el primero, Simón, que es dicho Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo, hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
3Felipe, y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo;
4Simón el Cananita y Judas Iscariote, que también le entregó.
La lista de los doce. Fíjate en la posición y en la etiqueta: Judas es el último nombre, y el único que viene acompañado de una frase sobre lo que hará después. Compara con las listas de Marcos, Lucas y Hechos — todas hacen igual.
4Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:
5¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?
6Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres; sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.
La objeción de Judas sobre el perfume caro es razonable en sí misma, y el narrador desmonta su motivo en un comentario propio. Es la única acusación de carácter en todo el Nuevo Testamento, y es de un solo evangelista.
La entrega, el precio y el beso
Mateo cuenta que Judas fue por iniciativa propia a ver a los jefes de los sacerdotes y preguntó cuánto le darían; ellos fijaron treinta piezas de plata. Lucas atribuye la iniciativa a otra cosa, diciendo que Satanás entró en él antes de ir a hablar con las autoridades. Marcos no menciona el valor, y dice que la oferta de dinero vino después. Los tres coinciden en lo esencial: él se ofreció, y lo que faltaba era la ocasión sin multitud.
Lo que Judas vendió no fue una información secreta sobre la identidad de Jesús — predicaba en público. Fue el lugar y la hora en que sería posible detener a alguien sin tumulto. Por eso la escena del prendimiento ocurre de noche, en un huerto, y por eso la función de la señal convenida es indicar cuál de los hombres allí era el buscado.
En la cena, Jesús anuncia que uno de los presentes lo entregará. En Mateo, Judas pregunta si es él y recibe una respuesta ambigua. En Juan, Jesús le entrega un trozo de pan mojado y le dice que haga pronto lo que va a hacer, y ninguno de los demás en la mesa entiende qué está pasando. Y en el prendimiento viene el gesto que quedó: se acerca para besar, y Lucas registra la pregunta que Jesús hace sobre un beso usado para entregar al Hijo del hombre.
14Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,
15Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.
16Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
La negociación, en tres versículos. El texto no dice por qué fue, y esa ausencia es la laguna que casi todo el material sobre Judas rellena por su cuenta.
26Respondió Jesús: Aquél es, á quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo á Judas Iscariote, hijo de Simón.
27Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, hazlo más presto.
28Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.
29Porque los unos pensaban, porque Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta: ó, que diese algo á los pobres.
30Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche.
La escena de la cena en el cuarto Evangelio. Fíjate en el detalle de que nadie en la mesa entendió lo que Jesús quiso decir — los otros once creen que salió a comprar algo.
47Estando él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse á Jesús para besarlo.
48Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
El beso, y la única frase que Jesús dirige a Judas aquella noche según Lucas. Es una pregunta, y queda sin respuesta en el texto.
Lo que Mateo cuenta después
Mateo es el único evangelista que sigue la historia después del prendimiento. Dice que Judas, al ver que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas a las autoridades del templo — sacerdotes y ancianos —, diciendo que había pecado entregando sangre inocente. La respuesta que recibe es una de las frases más frías del Nuevo Testamento: le dicen que eso no es asunto suyo.
Conviene retener ese detalle, porque desaparece de casi toda versión popular de la historia. En el relato de Mateo, Judas se arrepiente y dice en voz alta que el hombre que entregó es inocente — la declaración de inocencia más directa que hace cualquier personaje antes de la crucifixión viene justamente de él.
El dinero se queda con los sacerdotes, que deciden no ponerlo en el tesoro por ser precio de sangre, y compran con él un campo de alfarero para sepultura de extranjeros. Así explica Mateo el nombre del lugar: campo de sangre, por el dinero con que fue comprado.
3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos,
4Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéraslo tú.
El remordimiento y la devolución del dinero. El pasaje se cita poco y cambia bastante el retrato: quien entregó es también quien declara, ante las autoridades, que el entregado es inocente.
6Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.
7Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.
8Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy.
Quien compra el campo, en esta versión, son los sacerdotes — y el nombre del lugar viene del origen del dinero. Retén los dos puntos: los dos reaparecen distintos en Hechos.
Dos relatos que no encajan
El otro relato está en Hechos 1, en un discurso de Pedro ante un grupo de ciento veinte reunidos, antes de la elección del sustituto. Cuenta el final de Judas en dos frases, y no coinciden con Mateo en tres puntos comprobables.
Primero, el campo. En Mateo, Judas devuelve el dinero y son los sacerdotes quienes compran el terreno; en Hechos 1:18 quien adquiere el campo es el propio Judas, con el salario de su iniquidad. Segundo, el nombre del lugar. En Mateo el campo se llama campo de sangre porque fue comprado con precio de sangre; en Hechos, porque allí ocurrió lo que le ocurrió, y la noticia corrió por Jerusalén. Tercero, la muerte misma: Mateo 27:5 dice que Judas se quitó la vida, y Hechos 1:18 describe su final en otros términos.
Sobre ese tercer punto hay que decir algo más, y tiene que ver con las ediciones. Cuánto difieren los dos relatos en cuanto a la forma de la muerte depende de la traducción que se lea. La Reina-Valera publicada en este sitio traduce el participio griego de Hechos 1:18 como un ahorcamiento, lo que la acerca a Mateo; otras versiones lo traducen como una caída de cabeza, lo que no. La divergencia sobre quién compró el campo y sobre el porqué del nombre, en cambio, se mantiene en cualquier edición.
Esta página no reproduce esos dos versículos, por decisión editorial — describen una muerte, y nada de lo que se puede decir sobre Judas depende de repetir aquí cómo se narra. Quien quiera comprobarlo encuentra los dos en los capítulos correspondientes, y es exactamente lo que recomendamos a quien esté estudiando el asunto.
El punto que importa es que la divergencia existe, se ve a simple vista y el Nuevo Testamento no la resuelve. Los dos textos se conservaron lado a lado en el mismo canon, por comunidades que tenían acceso a ambos. Elegir uno y presentarlo como «lo que pasó» es el procedimiento más común en el contenido sobre Judas, y también el menos honesto — porque le esconde al lector una información que él descubriría solo en la primera lectura atenta.
16Varones hermanos, convino que se cumpliese la Escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fué guía de los que prendieron á Jesús;
17El cuál era contado con nosotros, y tenía suerte en este ministerio.
La apertura del discurso de Pedro. Fíjate en el encuadre: no está relatando un acontecimiento, está argumentando que la vacante hay que llenarla — y es dentro de ese argumento donde se menciona el final de Judas.
19Y fué notorio á todos los moradores de Jerusalem; de tal manera que aquel campo es llamado en su propia lengua, Acéldama, que es, Campo de sangre.
20Porque está escrito en el libro de los salmos: Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella; y: Tome otro su obispado.
La explicación del nombre del campo en esta versión, y la cita de los Salmos que sostiene la sustitución. Compara la razón del nombre con la que da Mateo 27:8: son dos explicaciones distintas para el mismo topónimo.
Lo que el Nuevo Testamento dice — y no dice — sobre su destino
Hay frases duras respecto a Judas, y conviene leerlas tal como están. Jesús dice, en la cena, que habría sido mejor para aquel hombre no haber nacido. En el cuarto Evangelio se le llama diablo en una escena muy anterior a la pasión y, en la oración del capítulo 17, hijo de perdición. Y la oración de Hechos 1 dice que se desvió del ministerio para irse a su propio lugar.
Y está lo que el texto no hace. Ninguna de esas frases es una sentencia sobre su destino eterno, y el Nuevo Testamento nunca declara condenado a Judas con esas palabras. Las tradiciones cristianas discuten el asunto desde hace siglos y no han llegado a un consenso; la Iglesia Católica, que canoniza nominalmente, nunca ha declarado nominalmente la condenación de nadie, tampoco de él. Un sitio que habla con católicos y evangélicos al mismo tiempo no tiene por qué decidir eso en lugar de ninguno de los dos.
Hay además una pregunta que aparece cada vez que surge el tema: si estaba escrito, ¿podía Judas haber hecho otra cosa? El Nuevo Testamento afirma las dos cosas en la misma frase — que el Hijo del hombre sigue el camino ya escrito acerca de él, y que ay de aquel por quien es entregado — y no explica cómo se combinan. Esa combinación es un problema teológico de primer orden, discutido desde los primeros siglos, y ninguna página honesta va a resolverlo en un párrafo.
24A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
25Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú lo has dicho.
Las dos afirmaciones aparecen juntas: lo que está escrito se cumple, y el responsable sigue siendo responsable. El texto no las concilia, y de esa tensión vive toda la discusión sobre Judas.
25Para que tome el oficio de este ministerio y apostolado, del cual cayó Judas por transgresión, para irse á su lugar.
26Y les echaron suertes, y cayó la suerte sobre Matías; y fué contado con los once apóstoles.
La oración antes del sorteo, con la frase que suele leerse como sentencia. Vale notar que es ambigua en el original y que el pasaje está tratando de una vacante que llenar, no de un juicio.
Lo que el texto no dice
Los personajes bíblicos acumulan capas de tradición que la Escritura no sostiene. Separar ambas cosas no reduce la historia: le devuelve lo que de verdad está escrito.
Lo que se suele decir
La historia del final de Judas es una sola, contada de forma completa en Mateo.
Lo que trae la Escritura
Son dos relatos, en Mateo 27 y en Hechos 1, y divergen en quién compró el campo, en la razón del nombre del campo y en la descripción de la muerte. Ningún autor del Nuevo Testamento intenta encajar uno en el otro, y las versiones armonizadas que circulan son reconstrucciones posteriores, hechas por lectores y no por el texto.
Lo que se suele decir
Judas traicionó por codicia, y las treinta piezas de plata eran una fortuna.
Lo que trae la Escritura
La codicia es la explicación de un evangelista — Juan, que menciona la bolsa común — y los otros tres no la ofrecen: Mateo no da motivo, Lucas lo atribuye a Satanás y Marcos solo narra. En cuanto al valor, treinta piezas de plata es la cantidad que Éxodo 21:32 fija como indemnización por un esclavo muerto por un buey, y la elección del número por parte de Mateo funciona como cita bíblica, no como tasación de mercado.
Lo que se suele decir
Judas no se arrepintió.
Lo que trae la Escritura
Mateo 27:3-4 dice lo contrario con todas las letras: vio la condena, sintió remordimiento, devolvió el dinero y declaró, ante los sacerdotes, que había entregado sangre inocente. Lo que el texto narra a continuación es la negativa de ellos a tener algo que ver con aquello.
Lo que se suele decir
Judas quería forzar a Jesús a revelarse como Mesías político y el plan salió mal.
Lo que trae la Escritura
Ningún texto del Nuevo Testamento le atribuye ese plan ni ningún otro. Es una hipótesis moderna, popularizada por novelas y películas, con la ventaja de volver comprensible al personaje y el defecto de no tener una línea de apoyo en la Escritura.
Lo que se suele decir
La Biblia declara que Judas está condenado.
Lo que trae la Escritura
El Nuevo Testamento trae frases severas sobre él, y ninguna es una declaración sobre su destino eterno. Las tradiciones cristianas divergen desde hace siglos sobre cómo leerlas, y la Iglesia Católica, que declara nominalmente quién está en el cielo, nunca ha declarado nominalmente lo contrario respecto a nadie.
Dónde aparece esta persona
70Jesús le respondió: ¿No he escogido yo á vosotros doce, y uno de vosotros es diablo?
71Y hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón, porque éste era el que le había de entregar, el cual era uno de los doce.
La primera mención a Judas en el cuarto Evangelio, mucho antes de la pasión. El narrador identifica de quién estaba hablando Jesús, y lo hace en retrospectiva — como todas las menciones a Judas en el Nuevo Testamento.
14Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,
15Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.
16Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
La negociación con los sacerdotes y el valor. Tres versículos, sin una palabra sobre el motivo.
47Estando él aún hablando, he aquí una turba; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos; y llegóse á Jesús para besarlo.
48Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?
El beso en el huerto, con la pregunta que Jesús hace y que el texto deja sin respuesta.
3Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes y á los ancianos,
4Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué se nos da á nosotros? Viéraslo tú.
El remordimiento, la devolución de las piezas y la declaración de inocencia. Es el tramo que la versión popular de la historia suele saltarse entero.
6Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.
7Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros.
8Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el día de hoy.
La compra del campo por los sacerdotes y la explicación del nombre. Primero de los dos relatos sobre el destino del dinero.
16Varones hermanos, convino que se cumpliese la Escritura, la cual dijo antes el Espíritu Santo por la boca de David, de Judas, que fué guía de los que prendieron á Jesús;
17El cuál era contado con nosotros, y tenía suerte en este ministerio.
La versión de Pedro, dentro de un discurso sobre la sustitución del apóstol. Segundo de los dos relatos, y el punto de partida para comparar con Mateo 27.