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Oración por el embarazo

La oración

Señor, hay alguien creciendo aquí dentro y ya lo quiero antes de conocerlo.

Guarda este cuerpo, que ahora son dos. Da sueño, da comida que se quede, da calma.

En las ecografías, dame firmeza para escuchar lo que sea. Y en las noches en que el miedo llega sin horario, quédate despierto conmigo.

No sé lo que viene. Pero lo que venga, que venga con tu mano encima.

Amén.

En resumen

Esta es una oración para rezar durante el embarazo, escrita para este sitio y firmada. Pide calma, sueño y firmeza para las ecografías, y no promete ningún desenlace, porque ninguna oración honesta lo promete. También sirve para quien espera desde fuera: la pareja, la abuela, quien sea.

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Cuándo rezarla

La noche anterior a una consulta o a una ecografía, cuando el miedo aparece de madrugada, y en cualquier día común del embarazo. Sirve también para quien espera desde fuera: la pareja, la abuela, quien sea.

La oración de arriba se escribió para rezarse en cualquier semana, incluidas las primeras, cuando mucha gente todavía no se lo ha contado a nadie. También sirve para quien espera desde fuera: la pareja, la abuela, la amiga que acompaña a la consulta. El verbo central es guardar, y cabe en cualquier boca.

Una advertencia práctica, por el mismo motivo por el que todas las páginas de este sitio las traen: rezar no sustituye el control prenatal. Las consultas, las ecografías, las vacunas y las indicaciones de quien acompaña el embarazo son la forma concreta de cuidar esa vida, y acudir a un servicio de salud es parte del mismo cuidado que la oración expresa.

De dónde viene esta oración

Cuándo surgió Escrita para Llama de Fe en 2026

La Escritura habla del embarazo con una naturalidad que la devoción posterior perdió. Hay mujeres que conciben tarde, partos difíciles, alegría y miedo lado a lado, y ningún intento de explicar por qué un embarazo va de un modo y otro de otro. El Salmo 139 es el texto que hoy más se cita sobre el tema, y conviene ver qué dice de verdad: no habla del resultado del embarazo, habla de ser conocido desde antes de tener forma.

Esta oración se escribió para este sitio y por eso va firmada. La decisión editorial que la define es una ausencia: no pide un bebé sano como quien hace un pedido que será atendido. Una página que prometiera eso estaría vendiendo un resultado que no controla, y la persona que no lo recibe saldría de aquí peor de lo que entró, cargando la sospecha de haber rezado mal.

Lo que pide es lo que el embarazo de hecho pide: sueño, comida que se quede, calma, firmeza a la hora de escuchar un resultado y compañía de madrugada. Son pedidos pequeños, y es a propósito. En semanas en que todo es incierto, el pedido pequeño es el único que no se convierte después en reproche.

Detalles poco conocidos

  • La única escena de los evangelios entre dos mujeres embarazadas no contiene ningún pronóstico

    En Lucas 1:39-45 María visita a Isabel y las dos están embarazadas. Lo que ocurre es un saludo, un salto de la criatura en el vientre y una bendición dicha en voz alta. Ninguna de las dos recibe garantía de un embarazo tranquilo, y el texto no trata la alegría de ese encuentro como promesa de que todo saldría bien.

  • El salmo más citado sobre el embarazo no habla de desenlace, habla de ser conocido

    El Salmo 139:13-16 describe a alguien formado en oculto y visto por Dios antes de tener forma: en la edición publicada aquí, “mi embrión vieron tus ojos”. Es un poema sobre que no hay lugar ni instante fuera del alcance de Dios, y no una afirmación sobre cómo va a terminar un embarazo.

Qué dicen los pasajes

Salmos 139:13-16

13Porque tú poseiste mis riñones; cubrísteme en el vientre de mi madre.

14Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

15No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fuí formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra.

16Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas.

Traducción: Reina-Valera

El salmo trata la formación del cuerpo en el vientre como algo que ocurre delante de Dios y no escondido de él. Fíjate en lo que no hace: no promete nada sobre la duración de esa vida. Es un texto sobre ser conocido, y así es como consuela de verdad.

Lucas 1:41-44

41Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena del Espíritu Santo,

42Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.

43¿Y de dónde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?

44Porque he aquí, como llegó la voz de tu salutación á mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Traducción: Reina-Valera

Dos embarazadas se encuentran y el relato conserva el detalle físico: la criatura que salta en el vientre de Isabel. Es el registro más concreto que los evangelios hacen de un embarazo, y lo que describe es alegría compartida, no una profecía sobre el parto.

Juan 16:21

21La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

Traducción: Reina-Valera

Jesús usa el parto como comparación y no idealiza nada: empieza por el dolor y por la hora que llega. El versículo gana su lugar aquí precisamente porque admite el dolor antes de hablar de la alegría, en vez de saltarse la primera parte como hace buena parte de la literatura devocional sobre la maternidad.

Isaías 49:15

15¿Olvidaráse la mujer de lo que parió, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque se olviden ellas, yo no me olvidaré de ti.

Traducción: Reina-Valera

La imagen parte de una madre que amamanta y llega a una afirmación más fuerte que ella. Suele leerse como consuelo para quien se siente olvidado; en esta página vale también para la madre que teme no dar la talla, porque el texto no hace depender la memoria de Dios de la fuerza de nadie.

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