Saltar al contenido

Oración de san Francisco: el texto y por qué no es de san Francisco

La oración

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz. Donde haya odio, que yo lleve el amor; donde haya ofensa, que yo lleve el perdón; donde haya discordia, que yo lleve la unión; donde haya duda, que yo lleve la fe; donde haya error, que yo lleve la verdad; donde haya desesperación, que yo lleve la esperanza; donde haya tristeza, que yo lleve la alegría; donde haya tinieblas, que yo lleve la luz.

Oh, Maestro, haz que yo no busque tanto ser consolado como consolar; ser comprendido como comprender; ser amado como amar.

Porque es dando que se recibe; es perdonando que se es perdonado; y muriendo que se resucita a la vida eterna.

En resumen

La oración «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz» no es de san Francisco de Asís. Apareció anónima, en francés, en un pequeño boletín católico de 1912, siete siglos después de su muerte. La atribución nació de una estampa devocional impresa hacia 1918 y nunca se deshizo.

Publicado el
Tiempo de lectura
6 min de lectura

Cuándo rezarla

Antes de una conversación difícil, de una reunión tensa o de reencontrarse con alguien con quien uno está enfadado. Es una oración de preparación: no pide que la situación cambie, sino que quien reza llegue a ella de otra manera.

La construcción es en antítesis, y cada una nombra primero lo que está mal. Odio, ofensa, discordia, duda, error, desesperación, tristeza, tinieblas: la oración no finge que esas cosas no existen, y por empezar por ellas nunca suena ingenua. La petición nunca es que el mal desaparezca — es que quien reza entre en él llevando otra cosa.

La segunda estrofa es la más difícil de rezar con sinceridad. Consolar en vez de ser consolado, comprender en vez de ser comprendido, amar en vez de ser amado: es una renuncia a tres cosas que cualquier persona quiere legítimamente. Quien la reza un día en que se siente incomprendido está pidiendo algo que cuesta, y la oración no disimula el coste.

Las tres frases finales son paradojas, y las tres están en el Nuevo Testamento antes de estar aquí. «Es dando que se recibe» es casi la cita que Pablo atribuye a Jesús en Hechos 20:35; «muriendo que se resucita» es la imagen del grano de trigo en Juan 12; y el vínculo entre perdonar y ser perdonado es la única condición que establece el padrenuestro.

Por no citar a Jesús por su nombre, ni a María, ni a santo alguno, esta es la oración más ecuménica de la serie: se reza en iglesias católicas y evangélicas, se lee en graduaciones y en ceremonias civiles, y la citan personas sin religión. Eso dice algo del texto — y también explica por qué el nombre equivocado se le pegó tan bien.

De dónde viene esta oración

Cuándo surgió 1912, anónima, en francés

La publicación más antigua que se conoce es de diciembre de 1912, en La Clochette, el pequeño boletín de una asociación católica francesa fundada por el padre Esther Bouquerel, bajo el título «Bella oración para rezar durante la misa». No llevaba firma. La reconstrucción de esta historia es obra del historiador francés Christian Renoux, cuyo estudio de 2001 es la referencia sobre el asunto.

El vínculo con Francisco de Asís es accidental y deja rastro documental. En 1915 un marqués francés envió el texto a Benedicto XV, y L’Osservatore Romano lo publicó en enero de 1916. Hacia 1918 un sacerdote franciscano lo imprimió en el reverso de una estampa devocional que llevaba la imagen de san Francisco por delante. De la estampa a la atribución hubo un paso, y el paso nunca se deshizo: durante la Segunda Guerra la oración circuló ampliamente en Estados Unidos con el nombre del santo ya pegado a ella.

Nada en los escritos auténticos de Francisco se parece a este texto — ni el vocabulario, ni la construcción en antítesis, ni el tema. Sus escritos están en latín y en el vernáculo umbro, y el texto más antiguo de esta oración es francés. Decirlo no le quita nada a la oración: es buena por sí sola, y esta página prefiere publicar un texto anónimo de 1912 con el nombre correcto antes que un texto de 1912 con un nombre equivocado del siglo XIII.

Detalles poco conocidos

  • Una estampa creó la atribución, y nadie la deshizo

    La oración llegó al público católico impresa en el reverso de una estampa que llevaba delante la figura de san Francisco de Asís. Quien la leía veía la imagen de un lado y el texto del otro, y sacó la conclusión obvia. Es uno de los casos mejor documentados de autoría creada por maquetación, y el estudio de Christian Renoux reconstruye la cadena pieza por pieza.

  • La versión española conserva las ocho antítesis; la inglesa perdió dos

    El texto de 1912 tiene ocho: odio y amor, ofensa y perdón, discordia y unión, error y verdad, duda y fe, desesperación y esperanza, tinieblas y luz, tristeza y alegría. El español las mantiene todas, igual que el portugués. La versión inglesa más difundida trae seis — se quedaron fuera «discordia y unión» y «error y verdad» — y además reordena el resto. Se puede comparar abriendo esta misma página en los tres idiomas de este sitio.

  • Lo que muchos cantan es otro texto, y es de 1967

    Buena parte del público de lengua inglesa conoce esta oración por la melodía de «Make Me a Channel of Your Peace», himno compuesto por Sebastian Temple en 1967: una paráfrasis moderna, con letra propia y bajo derecho de autor vigente, que no es el texto de 1912 y no se reproduce aquí. En español circulan varias adaptaciones cantadas equivalentes, también con letra propia. Es habitual que alguien busque la «oración de san Francisco» y encuentre, en realidad, la letra de una canción.

  • La oración no pide nada para quien reza

    Todos los verbos ponen a quien reza en el lugar de quien actúa: llevar, consolar, comprender, amar. No pide paz, pide ser instrumento de ella; no pide consuelo, pide consolar. Es la inversión que explica por qué el texto cruzó tan bien fuera del ambiente devocional — funciona como propósito y no solo como súplica.

Qué dicen los pasajes

Mateo 5:9

9Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Traducción: Reina-Valera

La bienaventuranza que corresponde a la primera línea. Fíjese en que el texto no habla de los pacíficos en el sentido de tranquilos: habla de los pacificadores, que es una actividad — exactamente lo que la oración pide al usar la palabra «instrumento».

Lucas 6:27-28

27Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;

28Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

Traducción: Reina-Valera

El pasaje que da el patrón de todas las antítesis de la oración: responder al odio con bien, a la maldición con bendición. La instrucción se dirige a quien está escuchando y no describe un sentimiento — describe qué hacer.

Hechos 20:35

35En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.

Traducción: Reina-Valera

«Es dando que se recibe» tiene aquí su fuente casi literal: Pablo cita una frase de Jesús que no está registrada en ningún evangelio. Es la única sentencia de ese tipo en todo el Nuevo Testamento, lo que convierte el cierre de la oración en una cita de segunda mano de algo que solo sobrevivió por ser citado.

Juan 12:24-25

24De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.

25El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.

Traducción: Reina-Valera

La imagen del grano de trigo, que sostiene la última línea. El texto no hace elogio de la muerte: usa una comparación agrícola para decir que lo que se guarda entero se queda solo, y esa lógica es la que la oración aplica al consuelo, a la comprensión y al amor.

Sigue por aquí