Oración antes de una cirugía
La oración
Señor, mañana no voy a tener el control de nada. Hoy tampoco lo tenía. La diferencia es que mañana lo voy a saber.
Cuida las manos que van a operarme. Cuida a quien me acompañe mientras duermo. Dale calma a quien espere afuera.
Yo preferiría que esto no hiciera falta. Jesús también rezó así en una víspera, y después entregó su voluntad. Ayúdame a llegar a la segunda parte.
En tus manos pongo lo que no está en las mías. Amén.
En resumen
Esta es una oración breve para rezar la víspera de una cirugía y otra vez en la espera, escrita para este sitio y firmada. No promete que todo saldrá bien: pide cuidado para las manos que operan, calma para quien espera y compañía para quien entra. Rezar no sustituye la preparación médica.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
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Cuándo rezarla
La víspera, y otra vez en la camilla, mientras se espera. Es breve para caber en el tiempo que queda antes de que empiece la anestesia, y sirve igual para quien se queda en la sala de espera.
La oración pide tres cosas concretas y ninguna abstracta: cuidado para las manos que van a operar, atención para quien vigila la anestesia y calma para quien se queda en la sala de espera. Es una elección deliberada. En la víspera de una cirugía la cabeza ya está llena de escenarios; una oración que devuelve nombres y funciones — el cirujano, el anestesista, quien espera — ancla a la persona en lo que de verdad está pasando en lugar de alimentar lo que podría pasar.
Tener miedo antes de operarse no es poca fe, y conviene decirlo con todas las letras porque mucha gente reza pidiendo disculpas por su propio miedo. El texto de Getsemaní describe sudor, angustia y un pedido claro de que aquello no ocurriera. Quien reza con miedo está en buena compañía, y el pedido de escapar no es la parte de la oración que haya que esconder.
Algo práctico, porque sin esto la página sería inútil: nada de lo que hay aquí sustituye la preparación que indicó el equipo de salud. Cumple el ayuno, lleva los estudios, toma lo que te recetaron y no suspendas nada por tu cuenta. Y si la ansiedad de la víspera te está impidiendo dormir, dilo antes del procedimiento: es información clínica útil, hay conducta para eso, y contarlo no es debilidad.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Escrita para Llama de Fe en 2026
La cirugía es una situación moderna, pero la experiencia que impone no es nueva: entregar el cuerpo a manos ajenas, perder la conciencia a propósito y despertar en un estado que decidió otra persona. Por eso la oración de víspera tiene un modelo antiguo, y ese modelo no es de resignación silenciosa.
En Getsemaní, Jesús reza en dos mitades. Primero pide que aquello pase. Solo después entrega. El orden importa y casi siempre se pierde en la cita: la entrega no borra el pedido, y el pedido sigue en el texto para quien quiera leerlo. Una oración de víspera que empiece por la entrega, salteándose el pedido, le exige a la persona una serenidad que todavía no tiene, y el resultado es que reza mintiendo.
Esta se escribió para este sitio, va firmada y evita a propósito tres cosas: prometer que la cirugía saldrá bien, tratar el procedimiento como una prueba de confianza y pedirle a quien se opera que no tenga miedo. El miedo en la víspera de una cirugía es la reacción normal de quien entendió la situación, no una falla espiritual que haya que corregir antes de rezar.
Detalles poco conocidos
La oración de Getsemaní tiene dos mitades, y la primera suele desaparecer
El nombre “extremaunción” se cambió justamente por casos como este
Qué dicen los pasajes
39Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
El modelo de toda oración de víspera, y empieza por el pedido de escapar. La entrega llega en la frase siguiente sin borrar lo anterior, que es justamente lo que permite rezar sin fingir una calma que no se tiene.
4Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
El verbo que sostiene el versículo es “andar”, no “salir”: lo prometido es compañía dentro del valle, no un desvío que lo rodee. Para quien va a entrar a un quirófano, la diferencia entre esas dos cosas lo es todo.
2Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
La misma estructura: las aguas y el fuego siguen existiendo, y lo prometido es atravesarlos acompañado. Conviene notar que el texto no dice que no va a doler; dice que no va a cubrirte.
7Jehová te guardará de todo mal: él guardará tu alma.
8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
El salmo habla de salidas y entradas, que en un hospital deja de ser metáfora: se entra a un quirófano y se sale de él. Lo que promete es guarda sobre el trayecto, y no la ausencia de trayecto.