Oración antes de salir de casa: el texto breve para rezar en la puerta
La oración
Rezando a solas — las palabras de la autora, en su portugués:
Grande Nome de Jesus, chagas abertas, coração ferido. Sangue de Nosso Senhor Jesus Cristo, entre mim e o perigo. Amém.
En español: Gran Nombre de Jesús, llagas abiertas, corazón herido. Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, entre mí y el peligro. Amén.
Rezando acompañado — ella escribió las dos formas, y solo cambia una palabra:
Grande Nome de Jesus, chagas abertas, coração ferido. Sangue de Nosso Senhor Jesus Cristo, entre nós e o perigo. Amém.
En español: Gran Nombre de Jesús, llagas abiertas, corazón herido. Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, entre nosotros y el peligro. Amén.
En resumen
Esta es una oración de familia, compuesta por Adelan Maria Brandão para la hora de salir de casa. Son tres líneas: el Nombre de Jesús, las llagas y el corazón herido, y la Sangre de Cristo puesta entre quien reza y el peligro. Ella escribió dos formas, para quien sale solo y para quien sale acompañado.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 6 min de lectura
Cuándo rezarla
En la puerta, con la llave en la mano, y en cualquier salida que dé miedo — el camino al trabajo de madrugada, la vuelta por una calle oscura, el día en que alguien de casa se va lejos. Cabe en el tiempo de cerrar la puerta.
La segunda línea es la oración entera, y vale fijarse en lo que no hace. No pide que el peligro deje de existir, ni que el día salga bien, ni que la calle esté vacía. Pide que algo quede en medio — y ese algo no es un escudo abstracto, es la Sangre de Cristo, que es el modo católico de decir que la protección pedida ya le costó algo a alguien. Quien reza no pide que le ahorren la travesía: pide no atravesarla solo.
«Corazón herido» no es lenguaje de sentimiento, y la lectura afectiva empobrece la línea. El corazón de la devoción católica es el costado atravesado por la lanza después de la muerte, en el evangelio de Juan — una herida física, en un cuerpo muerto, de la que salen sangre y agua. Leída así, la primera línea es una secuencia única: el Nombre, y después dos heridas que siguen abiertas en el cuerpo del que resucitó.
El tamaño es una cualidad y no una limitación. Una oración de salir de casa que necesite dos minutos no se reza los días en que uno va con retraso — que son justamente los días en que se sale sin prestar atención a nada. Esta cabe entre girar la llave y bajar el primer escalón, y por eso una familia logra rezarla durante años.
La salvedad que toda página de protección necesita, dicha una vez: rezar no sustituye cerrar la puerta con llave, avisar a dónde se va o evitar la calle que todo el mundo sabe que es peligrosa. Ninguna oración de este sitio promete que no vaya a pasar nada, y prometerlo sería escribir contra quien sale de casa rezando y aun así se lastima. Lo que esta pide es compañía en el trayecto, y compañía es lo que la Escritura de hecho ofrece a quien sale.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Composición de familia, sin fecha registrada
La oración fue compuesta en portugués por Adelan Maria Brandão. No tiene edición publicada, no circula impresa y no salió de ningún devocionario: llegó a esta página por la familia que la reza, en la redacción de la propia autora. La fecha en que fue escrita no está registrada, y esta página no la inventa.
Las dos formas también son suyas, y no una adaptación nuestra. En la transcripción que la familia guarda, la segunda línea trae las dos posibilidades juntas: quien reza a solas dice «entre mim», entre mí; quien reza acompañado dice «entre nós», entre nosotros. Es una oración pensada para la puerta, y en la puerta a veces sale más de una persona. Publicarla con las dos palabras pegadas sería publicar la anotación y no la oración — nadie reza una barra —, y por eso las dos formas aparecen arriba enteras, listas para decirse en voz alta.
Las tres imágenes de la primera línea no son invención de una sola persona: cada una tiene siglos de devoción detrás. Invocar el Nombre de Jesús a solas, como oración entera, es práctica antigua tanto en el Oriente cristiano como en el Occidente, y se apoya en el pasaje donde Pablo habla del nombre que está sobre todo nombre. Las llagas abiertas y el corazón herido vienen de las escenas finales de los evangelios — el costado atravesado en la cruz, y las marcas que el resucitado manda tocar a Tomás ocho días después. Lo propio de esta oración es el arreglo: tres imágenes en serie, sin un verbo entre ellas, y solo entonces la única frase que pide algo.
Detalles poco conocidos
La oración no tiene un solo verbo de petición
Sangre puesta entre la casa y lo de fuera es la forma más antigua de este gesto
Qué dicen los pasajes
13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto.
El origen bíblico del gesto que esta oración repite: algo se pone entre la casa y lo que pasa fuera. Fíjate en que la señal no impide que la plaga exista ni que recorra Egipto — hace que pase de largo por esa puerta.
9Por lo cual Dios también le ensalzó á lo sumo, y dióle un nombre que es sobre todo nombre;
10Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra;
11Y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, á la gloria de Dios Padre.
El texto en que se apoya la devoción al Nombre de Jesús, invocado a solas como oración entera. Es la razón de que la primera palabra de la oración sea «Gran»: el nombre no está ahí como tratamiento, sino como lo que este pasaje dice que es.
26Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.
27Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
Las llagas siguen ahí después de la resurrección, y Jesús manda a Tomás tocarlas. Es la escena que da sentido literal a «llagas abiertas» en la oración: no son el recuerdo de una herida antigua, son marcas que el texto describe en un cuerpo vivo.
8Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
El versículo que nombra los dos extremos de cualquier salida de casa — el que se atraviesa al salir y el que se atraviesa al volver. Es un salmo de gente que ya iba de camino, y lo que promete es guarda continuada, no un trayecto sin incidentes.