Oración a san Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles
La oración
San Judas Tadeo, apóstol a quien casi nadie llamaba por su nombre, tú que le preguntaste a Jesús por qué se mostraría a ustedes y no al mundo, pídele a Dios por mí.
He llegado al punto en que la gente dice que ya no hay nada que hacer. Tal vez tengan razón. Tal vez no. Solo sé que sigo aquí, pidiendo.
Que no confunda esperanza con terquedad, ni renuncia con sensatez. Que haga hoy la parte pequeña que todavía me toca y le entregue a Dios la parte que nunca me cupo.
Si la salida viene por donde no la espero, que sepa reconocerla. Si tarda, que no me endurezca mientras espero.
Amén.
En resumen
Esta es una oración a san Judas Tadeo escrita para este sitio y firmada por quien la escribió. Es uno de los doce apóstoles, distinto de Judas Iscariote, y la devoción lo invoca en causas difíciles. Su fiesta es el 28 de octubre.
- Escrito por
- Maria Luisa Navarro Schmitt
- Revisado por
- Raphael Navarro Schmitt
- Publicado el
- Tiempo de lectura
- 6 min de lectura
Cuándo rezarla
Cuando el asunto ya se ha dado por perdido — por los demás o por uno mismo. Es la oración del último recurso, y no promete resultado: pide lucidez para seguir sin engañarse.
La oración de arriba rechaza dos tentaciones opuestas, y ese rechazo es su asunto. La primera es prometer que va a salir bien — ninguna oración puede prometerlo, y la que lo hace deja peor a quien reza cuando no sale. La segunda es la resignación disfrazada de fe, la que manda aceptar antes de tiempo. Lo que se pide es lucidez para saber cuál de los dos errores se está a punto de cometer.
El texto es nuestro y está firmado. Las oraciones a san Judas que circulan en español suelen ser novenas modernas sin autoría declarada, con frecuencia de titularidad editorial, y publicarlas aquí sería reproducir el texto de alguien. La devoción, en cambio, es antigua y pública, y de ella trata la sección de arriba.
La devoción católica pide la intercesión del apóstol: quien responde es Dios, y lo que se le pide a Judas Tadeo es que pida junto con quien reza. La mayor parte de las iglesias evangélicas no sostiene esa práctica y ora directamente a Dios. Esta página no arbitra la diferencia: presenta lo que la devoción afirma y deja la lectura a quien reza.
Conviene notar un efecto secundario bueno de la confusión de nombres. Gracias a ella, el Nuevo Testamento conserva un apóstol casi sin leyenda: apenas hay biografía, apenas hay milagro atribuido en vida, apenas hay reliquia disputada. Queda una pregunta hecha en una cena y una carta breve. Para quien reza en una situación difícil, quizá sea mejor compañía que una biografía heroica.
De dónde viene esta oración
Cuándo surgió Apóstol del siglo I; este texto se escribió para Llama de Fe en 2026
Judas Tadeo es uno de los doce y aparece poquísimo. Lucas lo llama Judas de Jacobo en la lista de los apóstoles; Mateo y Marcos lo llaman Tadeo. Habla una sola vez en los cuatro evangelios, y es una buena pregunta: por qué Jesús se manifestaría a los discípulos y no al mundo. La tradición le atribuye la carta que lleva el nombre de Judas y el martirio, probablemente en Persia.
La explicación tradicional de que se le invoque en causas difíciles es vergonzosamente simple: durante siglos casi nadie le rezaba, porque el nombre se confundía con el de Judas Iscariote, el que entregó a Jesús. Quedó disponible. La devoción que creció después invirtió la lógica del abandono — el santo al que nadie buscaba pasó a ser el santo al que se acude cuando ya no queda nadie más.
Los textos de novena a san Judas que circulan en español son, en su mayoría, composiciones modernas sin autor declarado, reproducidas en estampas y en cadenas de mensajes. Por eso esta página publica una oración nuestra, firmada, y usa este espacio para lo que sí se puede comprobar.
Detalles poco conocidos
En la Ciudad de México su templo es otro, y se llena cada día 28
Su única frase en todo el Nuevo Testamento es una pregunta
El patronazgo de las causas difíciles nace de un problema de nombre
Un hospital infantil en Estados Unidos nació de una promesa suya
Qué dicen los pasajes
12Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.
13Y como fué de día, llamó á sus discípulos, y escogió doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles:
14A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
15Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama Celador,
16Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.
La lista de los doce, y el único lugar donde se ve el problema de cerca: dos Judas seguidos, uno llamado “de Jacobo” y el otro identificado como el traidor. La necesidad de distinguirlos ya está en el propio texto, siglos antes de volverse asunto de devoción.
22Dícele Judas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros, y no al mundo?
23Respondió Jesús, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada.
Su única intervención en los evangelios, con el evangelista interrumpiendo la frase para avisar de que no es el Iscariote. La pregunta es buena y se sigue haciendo: por qué la manifestación de Dios no es pública y evidente para todos. La respuesta de Jesús no explica el método: describe una condición.
20Mas vosotros, oh amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando por el Espíritu Santo,
21Conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, para vida eterna.
De la carta que se le atribuye, el pasaje más cercano al asunto de esta página: edificarse, conservarse, esperar. Note que el verbo dominante es de permanencia y no de conquista — lo que encaja con la situación de quien reza por algo que no se resuelve.
27Y él les dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.
La frase que la devoción a las causas imposibles invoca con más frecuencia. El contexto importa: Jesús la dice sobre la dificultad de que un rico entre en el Reino, y no sobre problemas prácticos. Aplicarla a una deuda o a una enfermedad es una extensión devocional legítima, pero conviene saber que es una extensión.