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Santiago 1:5: si falta sabiduría, pídela — y sin ser reprendido

Santiago 1:5

5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.

Traducción: Reina-Valera

La sabiduría que se ofrece aquí tiene un asunto fijado por el contexto: atravesar una prueba. No es un atajo para decisiones difíciles en general.

Respuesta rápida

Santiago 1:5 dice que quien tiene falta de sabiduría se la demande a Dios, que reparte con largueza a cualquiera y no le echa en cara a nadie el estar pidiendo, y que le será dada. La oferta llega tras un pasaje sobre pruebas, y es de esa sabiduría de la que habla.

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Es uno de los versículos más citados en época de decisiones: elección de carrera, cambio de ciudad, fin de una relación. Lo que casi nunca se cita es la frase anterior y la siguiente, y las dos cambian bastante lo que se está prometiendo.

Dónde aparece este versículo

La carta abre mandando a los lectores tener por sumo gozo cuando caigan en diversas pruebas, porque la prueba de la fe produce paciencia, y la paciencia lleva a una madurez a la que no le falta nada.

Ahí entra nuestro versículo: si a alguien le falta algo, que lo pida. La conexión con el párrafo anterior es directa, incluso en la palabra "faltar", que reaparece.

El versículo siguiente impone una condición: pedir con fe, sin dudar, porque quien duda es comparado con una onda del mar llevada por el viento.

Lo que dice

Dos expresiones sostienen la oferta. Dios da abundantemente, sin medir; y da sin zaherir, es decir, sin echarle en cara al que pide el hecho de estar necesitando pedir. Es esa segunda la que hace la diferencia práctica para quien siente vergüenza de no saber.

La sabiduría en cuestión tiene dirección. En el contexto es la capacidad de ver sentido dentro de la prueba, no un talento general para decidir bien. Eso no impide pedir discernimiento para una elección concreta, pero leer el versículo como garantía de acertar en las decisiones amplía lo que ofrece.

La condición del versículo siguiente también merece honestidad, porque suele usarse para culpar a quien no recibió. El texto pide pedir con confianza, no pedir sin ninguna duda interior. La figura de la onda describe a alguien que no decide qué quiere, no a alguien que tiene miedo.

Qué hacer con esto hoy

El uso más fiel es el más modesto: cuando usted está en medio de algo difícil y no entiende nada de lo que ocurre, este versículo lo autoriza a pedir entendimiento sin justificarse primero. La promesa es que la petición no será recibida con reproche, y para mucha gente esa es justamente la parte que faltaba.

Una oración para llevar

Señor, no entiendo lo que me está pasando y ya me cansé de fingir que lo entiendo. Dame sabiduría para atravesarlo, y recibe mi petición sin reclamos. Amén.

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